Los nuevos ateos

José M. Castillo, teólogo

Religión Digital

Lo que estamos viendo, viviendo y sufriendo en España, desde que el PP tiene la mayoría absoluta en el Parlamento de nuestro país, está dejando cada día más patente que estamos siendo gobernados por ateos. Por más misas que oigan los que pertenecen a ese partido, por más obispos que tengan como amigos y por más condenas que impongan a los homosexuales o más obligatoria que sea la asignatura de religión. Leer más

4º DOMINGO DE ADVIENTO, «LA BUENA NOTICIA DE JESÚS NOS LIBERA», J. E. Galarreta

Escrito por  José Enrique Galarreta

Fe Adulta

Mt 1, 18-24

Mateo escribe su evangelio para judíos, específicamente para judíos fervorosos, del tipo espiritual de los fariseos, para mostrar que Jesús es el Mesías, que en Él se cumplen las promesas del Antiguo Testamento. Este texto muestra el nacimiento de Jesús como el cumplimiento de la profecía de Isaías. «Emmanuel» significa «Dios con nosotros».

«Jesús» significa «Dios salvador». Está claro por tanto que el texto muestra cómo todo lo que el Antiguo Testamento esperaba y prometía se cumple con la llegada de Jesús, el Hijo de David, el Mesías anunciado y esperado, el libertador de Israel.

«Este evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo». Esta es la interpretación del mismo Pablo acerca de toda la Escritura, y la leemos en dos sentidos: toda la escritura se encamina a Jesús: Jesús es Evangelio, Buena Noticia.

Toda la escritura se encamina a Jesús

A veces no tenemos en cuenta que los evangelistas presentan a Jesús con el lenguaje del Antiguo Testamento, con sus símbolos, sus imágenes. Esto pasa muy especialmente en Mateo, que escribe para judíos y presenta a Jesús como cumplimiento de la Promesa.

En el texto de Mateo tenemos un hermoso ejemplo: como Isaías anunció el nacimiento del Rey Ezequías como salvador, se presenta a Jesús como salvador, como Emmanuel, incluso forzando el texto de Isaías para que diga «virgen».

Mateo está empleando un viejo género literario, el de «la infancia del héroe». Es lo mismo que hizo el libro del Éxodo con Moisés: le aplicó un nacimiento prodigioso, tomado de otras literaturas, para mostrar que su destino era extraordinario, salvar al pueblo de la esclavitud.

Hay que tener mucho cuidado con estos textos, porque nosotros tendemos siempre a entenderlos como simplemente históricos, que cuentan sin más lo que pasó, pero tienen mucho más sentido: son relatos llenos de teología, de mensaje sobre Dios.

Mateo aplica a Jesús el texto de Isaías, mostrando con ello que Jesús no es un niño corriente, sino «obra del Espíritu».

No pocas veces solemos conformarnos con una explicación biológica: la obra del Espíritu consiste en que un niño fue concebido sin intervención de varón. No basta. El sentido de los textos va más allá: Jesús es obra del Espíritu, su vida es así por el Espíritu que está en ÉL: su vida, su palabra, su muerte… obras del Espíritu. La concepción virginal, sin su profundo significado, no pasa de ser una curiosa anomalía biológica.

En estos textos se está preparando la fiesta de Navidad y avivando nuestra fe en Jesús; no es simplemente que admiremos a un hombre extraordinario; es que en ese hombre extraordinario hemos llegado a ver una extraordinaria presencia del Espíritu de Dios; tanto, que hemos llegado a llamarle «El Hijo».

Esta es una de las razones por las que debemos leer el Antiguo testamento; porque entendiendo su lenguaje podremos comprender a fondo lo que quieren decir los evangelistas. Sin embargo, debemos recordar siempre que tenemos que leer la Biblia con perspectiva.

Nada de lo que se dice en todo el Antiguo Testamento es definitivo ni completo. Son caminos que van hacia la cumbre… algunos muy lejanos. Algunos ni se dirigen a la cumbre. Jesús no es un príncipe que salvará al pueblo de Israel de los asirios. Jesús no es Emmanuel como pudo serlo el rey Ezequías o David o Moisés. Jesús es el Hijo, el hombre lleno de la plenitud de Espíritu, en el que Dios se hace visible.

Por eso es importante leer todo el Antiguo Testamento desde Jesús, y no al revés. El AT es admirable en muchas cosas. Y es incompleto en casi todas. La revelación de Dios ha sido progresiva. Israel ha ido entendiendo a Dios poquito a poco, y ha dejado en la Biblia un impresionante testimonio, una crónica de su descubrimiento de Dios.

Desde la cumbre, desde Jesús, lo entendemos todo mucho mejor, porque Él es la luz plena, y todo lo anterior no eran más que grandes y pálidas lunas que anunciaban al sol.

Jesús salva de los pecados

Le pondrás por nombre, Jesús, el Libertador, el que salva al pueblo de sus pecados.

Libres de nuestros pecados. ¿Estamos libres de nuestros pecados? Se ha interpretado a veces esto de manera simplemente jurídica: la deuda con Dios que significan nuestros pecados ha sido pagada por Jesucristo. Ahora ya podemos ser perdonados. Es tremendamente insuficiente. Es como si Dios cobrase a Jesús. Es como si Jesús fuese el bueno y Dios sólo el justo. Una imagen verdaderamente estrecha.

Libres. Esta palabra nos llena la boca. Esto es lo que define al ser humano: puede elegir; es su grandeza y su riesgo. Desde la filosofía y desde nuestra sensibilidad actual, ser libre es lo más humano, lo más grande que tenemos. El Evangelio sin embargo va más adentro. No somos libres: somos esclavos de nuestros pecados. Nuestros pecados no son actos de desobediencia, sino tendencias, fuerzas, apetitos… Nos apetece lo que no nos conviene: somos como no queremos ser. Nuestros pecados nos impiden ser lo que queremos y actuar como queremos. El pecado se define siempre en la Biblia como Esclavitud.

La Biblia presenta a Dios como Libertador. La primera liberación es La ley. «Haz esto y vivirás». El pecado nos mata. Cumplir la Ley nos libra de la muerte.

Pero el Evangelio va más adelante, incluso desde el punto de vista de la sicología humana. Cuando deseamos, cuando elegimos, atendemos a lo que valoramos: elegimos algo porque nos parece bueno, conveniente, apetitoso.

En nuestra libertad, en nuestra elección, hay un componente muy importante de información: en el pecado hay un componente muy elevado de error, de engaño: nos apetece lo que en realidad no merece la pena: nos fascina algo que nos perjudica: preferimos un placer inmediato antes que un bien duradero.

Jesús revela cómo es Dios: y Dios es apasionante. Jesús ofrece al hombre una Misión: y la Misión es apasionante. Esta es al novedad de Jesús. La Ley pide sumisión: lo de Jesús es apasionarse. El pecado queda muy atrás, porque ya no atrae. Es el Reino el que nos libra de la atracción del pecado.

Y hay más aún. No podemos ser tan ilusos que pensemos que nada más conocer el evangelio nos sintamos arrebatados por Dios y por la misión. Puede suceder, y así son las grandes conversiones, la de Pablo, la de Javier… Nosotros nos convertimos despacito, crecemos lentamente en nuestro conocimiento y en nuestro amor, la levadura va fermentando lentamente nuestra masa…

Y nuestros pecados siguen ahí, y nos tientan. Queda en nosotros mucha masa aún sin fermentar. Y servimos a dos señores, y damos dos pasos adelante y uno atrás. Entonces nos sentimos traidores a Dios, indignos de la misión… Y es entonces cuando Jesús revela cómo es Dios con nosotros, pecadores: acogida permanente, vuelta a empezar sin cansarse, apoyo incondicional. Es el reino el que nos libra del miedo a ser pecadores, porque nos libra del miedo a Dios.

El conocimiento de Dios y de la Misión nos libera de la atracción del pecado. El conocimiento de Dios nos libera del miedo al pecado. Lo más sorprendente de la revelación de Jesús sobre el hombre es que no cuenta con que seamos justos, santos. Cuenta con que somos pecadores, con que no sabemos nuestro destino y nos atrae el pecado. Cuenta con ello, y nos llama desde ahí. No se trata de justicia, de ser irreprochables ante Dios para poder darle cuentas de nuestra vida sin temor. Vivimos del perdón, no de nuestra justicia. Vivimos de enamorarnos de Dios, de entusiasmarnos con la misión. Eso nos saca del pecado, que ya no interesa, que sentimos como regresión, que nos va repugnando. Eso nos saca del miedo. Eso nos saca sobre todo de creernos santos, de ponernos como modelo ante los demás….

Es una revolución. Lo de Jesús es una revolución. Otro Dios, otro ser humano, otro modelo de vida, otro modo de religión. ¿Era esto, o esperábamos a otro?. Es momento de pensar muy seriamente si aceptamos eso. Eso es lo que viene en Navidad. Quizá nosotros esperamos otra cosa: Dios-Juez-Justicia quizá.

ORACIÓN sobre el salmo 27

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

El Señor es el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?

Pero mi vida está llena de temores. Temo enfermar, temo ser pobre, temo fracasar, temo hacer el ridículo. Y me temo sobre todo a mí mismo, porque sé que me olvido de quién soy, me olvido de caminar, me dedico a construir una casa confortable aquí, como si fuese para siempre. Y sin embargo

Aunque acampe contra mí un ejército,

mi corazón no teme;

aunque estalle una guerra contra mí,

estoy seguro en ella.

En mi vida no va a pasar nada que no pueda servirme para caminar hacia Casa. En mi vida todo puede ser iluminado por la luz de Dios. Será más o menos agradable, será más o menos duro. Pero la vida no es algo fácil ni agradable, para mí ni para nadie. Y cuento con Él para que sea válida.

Una cosa he pedido al Señor,

una cosa estoy buscando:

morar en la Casa del Señor,

todos los días de mi vida,

para gustar la dulzura del Señor

Sólo una cosa es necesaria, sólo una: que no me falte Señor tu santo Espíritu. Morar en tu casa, gustar de Ti, sentirme en tu casa. No pido que hagas mi vida más fácil, sino que hagas mi espíritu más fuerte.

Que él me dará cobijo en su cabaña

en día de desdicha;

me esconderá en lo oculto de su tienda,

sobre una roca me levantará.

Encontrar una cabaña de pastores en medio de la ventisca. Estar escondido en tu propia tienda, mientras ronda el peligro. Estar de pie, seguro, en roca firme, sobre el campo inundado… Hace ya dos mil quinientos años que un hombre como yo oraba así. Y oraba bien, ya conocía a Dios y confiaba en Él

No me abandones, no me dejes,

Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre llegaran a abandonarme,

el Señor siempre me acoge.

Nunca me abandonaría mi propio padre. Mi madre… ni pensarlo. Aunque yo sea culpable, aunque todo sean evidencias contra mí, con mi madre podría contar siempre. Pero si ella fallara… Pues no, Dios es mi padre y mi madre, y ellos sólo me quieren porque se parecen de lejos a Dios.

Este salmo nos puede enseñar bellos modos de orar. Si vamos de excursión y empieza una tormenta y encontramos un refugio, el corazón se eleva a Dios: Dios es así, mi refugio en la tormenta.

Si trabajando en mi ordenador estoy en un apuro y un amigo me da la solución, mi espíritu se levanta y recuerdo: en los apuros de mi vida, es Dios quien me soluciona mis mayores problemas…

Y así pueden hablarme de Dios tantas cosas. Abrir el paraguas, mirar un mapa de carreteras, beber un vaso de agua, dormir… Y es que todas las cosas son imagen de Dios, y todas pueden hacer que constantemente me esté acordando de Él. En todas partes se encuentra La Palabra.

Éste es el último domingo de Adviento; se termina nuestro camino hacia la Navidad. Hemos recibido dos mensajes muy importantes:

• Que el ser humano, y toda la humanidad, están sin terminar, van a algún sitio, deben construirse, eligen entre realizarse o fracasar.

• Que el ser humano solo no llega a buen fin. Que su final está en Dios, y que Dios está también en el camino, como fuerza, como luz, como Espíritu, para que lleguemos.

Ahora ya sabemos por qué es tan grande esta fiesta, ya sabemos la importancia de lo que viene. No viene la muerte, viene la Vida. No viene el juez, viene el Libertador. Viene la Gran Noticia que cambia nuestra vida. Viendo a Jesús nos vamos a enterar, de una vez por todas, del mensaje que cambia la vida entera: que Dios nos quiere, y que la vida es un Encuentro, repleto de esperanza y de sentido.

José Enrique Galarreta

 

OTRA NAVIDAD

Fe Adulta

Desde la perspectiva de la tradición cristiana suele haber dos visiones distintas sobre la Navidad tal como la conocemos y vivimos en nuestras ciudades.

La primera es muy crítica. Supuestamente se celebra el nacimiento de Jesús pero en la práctica ese recuerdo se va olvidando para dejar paso a una pura fiesta de derroche, consumo y excesos. Sería necesario recuperar para los creyentes una fiesta que era suya y ahora ha caído en manos de las grandes superficies, con la seducción de sus ofertas y catálogos.

La segunda visión aporta por el contrario una reflexión positiva. La celebración de la Navidad, tal como transcurre, es una manifestación de la fiesta, ese componente indispensable de la vida humana («si la fiesta desapareciera»…, reflexionaba el desaparecido fundador de Taizé). Aun olvidando el origen cristiano, las fiestas navideñas son la expresión del sí a la vida que toda fiesta proclama. Sin duda hay derroche y excesos pero precisamente lo exuberante, lo excesivo, son componentes esenciales de la fiesta, que sin ella no existiría. Los posibles excesos no invalidan su fondo positivo. Leer más

NAVIDAD, ESPERANZA ACTIVA DE PAZ Y JUSTICIA

El pasado día 14 de Diciembre de 2013 se reunieron unos 100 pertenecientes a personas, movimientos sociales y Grupos Cristianos de Base de Navarra para escuchar la realidad, hacer un gesto solidario, orar y acordar un comunicado a la Opinión Pública de la Sociedad  y de la Iglesia. El lema de la reunión fue:«NAVIDAD, ESPERANZA ACTIVA DE PAZ Y JUSTICIA»
Adjuntamos el comunicado con las cuatro personas en nombre de las 151 personas que han firmado el documento.

«NAVIDAD, ESPERANZA ACTIVA DE PAZ Y JUSTICIA»

Al menos desde el siglo IV las comunidades cristianas celebran, cerca del solsticio de invierno, en la fecha del 25 de diciembre, el nacimiento histórico de Jesús.  Con alegría, contemplan y agradecen la “encarnación”, es decir que Dios se hace hombre, asume la condición humana y muestra su compasión por ella. Es una fiesta de esperanza activa que moviliza a construir la paz y la justicia.  Leer más

El Papa marxista y los sepulcros blanqueados

BLOG JESUS BASTANTE
Religión Digital

«Cuando alimenté a los pobres me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué hay gente pobre me llamaron comunista«. La frase es de Dom Hélder Cámara, el añorado obispo brasileño, que se quejaba con amargura de la incomprensión por parte de los «católicos fetén» por ocuparse de los más pobres y de las causas que generaban la pobreza. No es nada nuevo. Sin ir más lejos, el Papa Francisco acaba de ser tachado de «marxista» por sectores ultracatólicos estadounidenses. Sin llegar al calificativo, las críticas son similares en toda Europa (España incluida) por parte de los amigos de la hoguera y el ultraliberalismo. Leer más

Una fecha para Marcos / II

Salvador Santos

ATRIO

10. Perplejidad y miedo

Las dos palabras con que Marcos puso término a su escrito sorprenden y confunden. Se trata de un verbo en imperfecto seguido de una conjunción: ephoboûnto gár (“porque tenían miedo”) (Mc 16,8).

Lejos de presentar un final feliz, este cierre transmite desencanto.  Refleja la situación de unas personas congestionadas por las vacilaciones en un tiempo muy cercano a los acontecimientos que empujaron a Marcos a componer su relato.

Los seguidores del proyecto del Galileo permanecían entonces encapsulados en su decepción por el estrepitoso fracaso de aquel hombre a quien tenían como el líder mesiánico esperado. Leer más

ABENDUALDIKO 4. IGANDEA, BARNE ESPERIENTZIA-EXPERIENCIA INTERIOR, J. A. Pagola

BARNE ESPERIENTZIA
José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, .- Mateo ebanjelariak aparteko interesa du irakurleei esateko, Jesusi «Emanuel» izena ere eman behar zaiola. Ondotxo daki gauza bitxi eta harrigarri gerta daitekeela hori. Nori eman dakioke izen bat, «Jainkoa gurekin» esan nahi duena? Halaz guztiz, izen horrek biltzen du kristau-fedearen giharra eta izen horrek adierazten du Eguberriak ospatzearen erdigunea.

Alde guztietatik inguratzen gaituen hondo-hondoko misterio hori, fededunok «Jainkoa» deitzen dugun hori, ez da gugandik urrun eta aparte dagoen zerbait. Guztiokin eta gutako bakoitzarekin dago. Nola jakin hori? Sinets al daiteke modu arrazoizko batean Jainkoa nirekin dagoela, nik neuk ez badut izan inolako esperientziarik, txikiena delarik ere?Eskuharki, kristauei ez digute irakatsi Jainkoaren misterioa geure barnean sumatzen. Horregatik, askok imajinatzen dute, Unibertsoko gune zehaztugabe eta abstraktu batean dagoela Jainkoa. Beste batzuek, Eukaristian presente dagoen Kristo adoratuz bilatzen dute. Beste zenbaitek Biblian entzun nahi diote hizketan. Beste batzuentzat, Jesus da biderik hobena.

Jainkoaren misterioak, dudarik gabe, bere bideak ditu bizitza bakoitzean presente bihurtzeko. Dena den, esan daiteke, gaur egungo kulturan, misterio hori nola edo hala geure barnean esperimentatzen ez badugu, nekez aurkituko dugula kanpoan. Aitzitik, haren presentzia geure barnean sumatzen badugu, errazago gertatuko zaigu geure ingurumenean Jainkoaren misterioaren aztarrenak ateratzea.

Daitekeena ote? Hau da sekretua batez ere horretarako: begiak itxirik eta isiltasun lasaian egoten jakitea, arnasten eta sostengatzen gaituen misteriozko presentzia hori bihotz xumez onartuz. Kontua ez da horretan pentsa eta pentsa bizitzea, baizik eta geure barne hondoenetik iristen zaigun bakea, bizia, maitasuna, barkazioa… «onartuz» egotea.

Ulertzekoa izango da, geure misterio propioan murgiltzean, geure beldur eta kezkekin topo egitea, geure zauri eta tristurekin, geure eskastasun eta bekatuarekin topo egitea. Ez dugu zertan larritu; jarrai dezagun isiltasunean. Geure barnearen hondoenean den presentzia adiskidetsu hori gure barnea baketuz, askatuz eta sendatuz ariko da.

Karl Rahner-ek, hogeigarren mendeko teologorik garrantzizkoenetako hark, esan zuen, ezen gure egun hauetako gizarte sekularrean, «bihotzeko esperientzia honekin bakarrik uler daitekeela Eguberritako fede-mezu hau: Jainkoa gizon egin da». Bizitzaren azken misterioa gure barnean dagoen onberatasun-, barkazio- eta salbamen-misterio bat da: guztien eta gutako bakoitzaren barnean dagoena. Baldin eta isiltasunean onartzen badugu, biziko dugu Eguberriaren alaitasuna.

4 Adviento (A) Mateo 1, 18-24

EXPERIENCIA INTERIOR

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, .- El evangelista Mateo tiene un interés especial en decir a sus lectores que Jesús ha de ser llamado también “Emmanuel”. Sabe muy bien que puede resultar chocante y extraño. ¿A quién se le puede llamar con un nombre que significa “Dios con nosotros”? Sin embargo, este nombre encierra el núcleo de la fe cristiana y es el centro de la celebración de la Navidad.

Ese misterio último que nos rodea por todas partes y que los creyentes llamamos “Dios” no es algo lejano y distante. Está con todos y cada uno de nosotros. ¿Cómo lo puedo saber? ¿Es posible creer de manera razonable que Dios está conmigo, si yo no tengo alguna experiencia personal por pequeña que sea?

De ordinario, a los cristianos no se nos ha enseñado a percibir la presencia del misterio de Dios en nuestro interior. Por eso, muchos lo imaginan en algún lugar indefinido y abstracto del Universo. Otros lo buscan adorando a Cristo presente en la eucaristía. Bastantes tratan de escucharlo en la Biblia. Para otros, el mejor camino es Jesús.

El misterio de Dios tiene, sin duda, sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero se puede decir que, en la cultura actual, si no lo experimentamos de alguna manera dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nuestro interior, nos será más fácil rastrear su misterio en nuestro entorno.

¿Es posible? El secreto consiste, sobre todo, en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar “acogiendo” la paz, la vida, el amor, el perdón… que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.

Es normal que, al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontremos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.

Karl Rahner, uno de los teólogos más importantes del siglo veinte, afirma que, en medio de la sociedad secular de nuestros días, “esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre”. El misterio último de la vida es un misterio de bondad, de perdón y salvación, que está con nosotros: dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio, conoceremos la alegría de la Navidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

Cuidado del cuerpo versus culto del cuerpo

Leonardo Boff

ATRIO

Entender la existencia humana a partir de la teoría de la complejidad es enriquecedor. Somos seres complejos, vale decir, en los que se da la convergencia de un sinnúmero de factores, materiales, biológicos, energéticos, espirituales, terrenales y cósmicos. Poseemos una exterioridad con la cual nos hacemos presentes unos a otros y pertenecemos al universo de los cuerpos. Y tenemos una interioridad, habitada por vigorosas energías positivas y negativas que forman nuestra individualidad psíquica. Somos portadores de la dimensión de lo profundo por donde rondan las preguntas más significativas del sentido de nuestro paso por este mundo. Estas dimensiones conviven e interactúan permanentemente influenciándose unas a otras y moldean eso que llamamos el ser humano. Leer más

Cáritas y Manos Unidas: “Que muera hoy gente de hambre es una vergüenza”

Presentan una campaña para erradicar esta lacra en todo el mundo. Se suman para conseguir poner fin a la situación que padecen 842 millones de personas. “No compartir con los pobres sus propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino son las suyas”. La frase de San Juan Crisóstomo se hizo hoy más actual que nunca en los ojos de los 842 millones de personas que, en todo el mundo, pasan hambre. Y que mueren por ello. “Que muera gente de hambre hoy en el mundo es una vergüenza”, clamó este mediodía el obispo responsable de Manos Unidas, Juan José Omella.

 

El cardenal Kasper augura que los divorciados vueltos a casar “tendrán pronto acceso a los sacramentos”

El purpurado alemán considera que “deben participar plenamente en la vida de la Iglesia”. Admite que “representantes de alto rango de la Iglesia han estado manchados” por la pederastia.
Los católicos divorciados y vueltos a casar “tendrán pronto acceso nuevamente a los sacramentos”, según la predicción llevada a cabo por el cardenal alemán Walter Kasper, miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al semanario alemán Die Zeit.