Justicia y profecía al servicio de la vida: Vuelven las Comunidades eclesiales de base

Con el Papa Francisco el momento vuelve a ser propicio para las CEBs.  La conferencia de Aparecida –30 años después de la de Puebla y 15 de la de Santo Domingo, recupera las Comunidades de base.  No se han extinguido nunca, para ser sinceros, pero en los años de Juan Pablo II y de Benedicto XVI la comunidades de base entraron en un período de sombra. Ahora vuelven a hablar de sí mismas, a reflexionar sobre su misión y su papel dentro de la Iglesia del Papa latinoamericano. Lo harán en Brasil en enero, es decir, en el país que ha visto el nacimiento y mayor desarrollo de estas comunidades eclesiales.

 

El Papa pide comprometerse con los problemas humanos

El Pontífice hace un llamamiento a “no mirar la vida desde el balcón” y pregunta a los fieles cuánto tiempo “han reservado” a Dios y al prójimo
El Papa Francisco ha hecho un llamamiento a “no mirar la vida desde el balcón” y a comprometerse con los problemas humanos, durante la ceremonia de Solemnidad de Santa María Madre de Dios, de las Primeras Vísperas y Te Deum de acción de gracias, celebrada esta tarde en la Basílica Vaticana.

MARÍA MADRE, 2º DOMINGO DE NAVIDAD Y EPIFANÍA, Fray Marcos

DIOS ES MADRE DE QUIEN DEPENDEMOS

Escrito por  Fray Marcos

Lc 2, 16-21

Es una fecha cargada de connotaciones profundamente humanas: La circuncisión e imposición del nombre a Jesús. La maternidad de María. El comienzo del año. El día de la paz. No me gusta tratar más de un tema en cada homilía, pero hoy tenemos que hacer una excepción. La fiesta quedaría incompleta si omitiéramos alguno de los aspectos. De todas formas, desde el punto de vista litúrgico, la más importante es la de María madre.

1º.- «María madre de Dios». Es la fiesta más antigua de María en occidente. Pablo VI la recuperó y la colocó en este día de la octava de Navidad y primero del año. La maternidad de María es un dogma. Esto no nos tiene que asustar, porque lo que de verdad importa es la manera de entender hoy esa verdad.

Fue definido en Éfeso en el 431. Pero no se trata de un dogma mariológico, sino cristológico. ¡Ya me hubiese gustado que en aquella época se hubieran interesado por la figura de una mujer como madre! La verdad es que, ni en los evangelios ni en los primeros escritos cristianos se preocuparon de María.

La mejor prueba de que en la definición de Éfeso no querían decir lo que después se entendió, es que tuvo que ser aclarada veinte años después por el concilio de Calcedonia (451). En este concilio se afirmó, que María era madre de Dios, pero «en cuento a su humanidad». ¿Qué queremos decir cuando hablamos de la humanidad de Dios?

Efectivamente, llamar a María «madre de Dios» porque fue la madre de Jesús, es violentar los conceptos. Jesús fue un ser humano que comenzó a existir en un momento determinado de la historia. Dios está fuera del tiempo y no puede tener ni principio ni fin.

Para entender el dogma de la «Theotokos» (la que pare a Dios), debemos tener en cuenta el contexto en que fue formulado. Era un intento de confirmar, que el fruto del parto de María fue una única persona: Jesús. Contra Nestóreo, que afirmaba dos personas en Jesús, una humana que era Jesús, y una divina, la segunda de la trinidad.

No debemos olvidar que el concilio de Éfeso lo promovió el mismo Nestóreo para condenar como hereje a Cirilo, que proclamaba una sola persona en Cristo. Faltó el canto de un duro, para que se saliera con la suya y condenaran como herejía lo que se definió como dogma.

Aunque no es lo que se definió, lo que se ha entendiendo del dogma, no deja de tener su importancia a la hora de pensar la realidad insondable de Dios. Que nos hayamos atrevido a dar una madre a Dios tiene unas connotaciones sicológicas incalculables. Manifiesta una necesidad de comprender a Dios desde nuestra realidad humana. Somos hijos de Dios y Él es a la vez Hijo de una mujer… Dios entrando en la dinámica humana y el hombre entrando en la dinámica divina. Llamar a María Madre es manifestar que es origen de algo tan importante como es la presencia de Dios en Jesús.

2º.- La circuncisión se hacía a los ocho días y era el rito religioso fundamental para el pueblo judío. Mucho más que el bautismo para nosotros. Implicaba ponerle un nombre, que en aquella época era muy importante y que en este caso no lo eligen ellos, sino que viene impuesto. Lo que significa el nombre «Jesús» (Dios salva) resume todo lo que fue su vida. La circuncisión suponía, además, la adhesión legal de la criatura al pueblo de Israel. Si era primogénito, como en el caso de Jesús, había que rescatarlo de la obligación de ofrecer al Señor todo primogénito, hombre o animal.

3º.- El comienzo del año supone traspasar una frontera. En el NT griego, encontramos dos palabras que traducimos por «tiempo», pero que tienen un significado muy diferenciado.

«Chronos» es el tiempo astronómico. Se refiere al paso de las horas, días y años… En principio, es lo que estamos celebrando hoy.

«Kairos«. Sería el tiempo humano. Es el tiempo oportuno para hacer algo importante que atañe a la condición humana de cada uno. Este es mucho más importante desde el punto de vista religioso. Se trata del tiempo que se me da a mí como oportunidad de crecer en el ser.

Nadie debería traspasar la frontera de un nuevo año sin hacer una reflexión sobre sí mismo, y valorar cómo está haciendo uso de algo tan importante y tan efímero como el tiempo cronológico.

Sabemos que Dios es amor y que el don de sí mismo es total, absoluto y eterno. Nunca se podrá «arrepentir» de ser lo que es para nosotros. Pero ese don no es una imposición desde fuera. Si el hombre no lo descubre y lo acepta, no significará absolutamente nada para él. La aceptación de ese don que es Dios, tenemos que hacerla desde la más profunda humanidad. No es suficiente una vida animal y racional plena. Es necesaria una perspectiva humana que sólo se da más allá de lo biológico y lo racional. Para que Dios llegue a nosotros, tenemos que concebirlo y tenemos que darle a luz.

4º.- El día mundial de la paz, Tal vez sea una de las carencias que más afecta al ser humano de hoy, porque la ausencia de paz es la prueba palpable de una falta de humanidad. Ahora bien, la reflexión que hacemos no puede quedarse en aspavientos y quejas sobre lo mal que está el mundo. No podemos descubrir lo que significa la paz, hablando de guerras y conflictos.

No son las contiendas internacionales, por muy dañinas que sean, las que impiden a los seres humanos alcanzar su plenitud. Los grandes conflictos internacionales los originamos nosotros con nuestras riñas y pendencias individuales. Si no hay paz a escala mundial, la culpa la tengo yo, que lucho a brazo partido por imponerme a los que están a mi alrededor. El egoísmo que impide la armonía en nuestras relaciones personales es el causante de las más feroces guerras a todos los niveles.

La paz no es una realidad que podamos buscar con un candil. La paz será siempre la consecuencia de unas relaciones verdaderamente humanas entre nosotros. Es muy deprimente que nos sigamos rigiendo por el proverbio latino: «si vis pacem parat vellum». Si te preparas para la guerra, es que estás pensando en quedar por encima del otro para esclavizarlo. Si no existe una auténtica calidad humana no puede haber una verdadera paz, ni entre las personas ni entre las naciones.

El primer paso en la búsqueda de la paz, tengo que darlo yo caminando hacia mi interior. Si no he conseguido una armonía interior; si no descubro mi verdadero ser y lo asumo como la realidad fundamental en mí, ni tendré paz ni la podré llevar a los demás. Este proceso de maduración personal es el fundamento de toda verdadera paz. Pero es también lo más difícil. Una auténtica paz interior se reflejaría en todas nuestras relaciones humanas, comenzando por las familiares y terminando por las internacionales.

¡Recupemos el shalom judío! En esa palabra se encuentra resumido todo lo que intento deciros en estas líneas. Nuestra palabra «paz» tiene connotaciones exclusivamente negativas: ausencia de guerra, ausencia de conflictos, etc. Pero el shalom se refiere a realidades positivas. Decir shalom significaría un deseo de que Dios te conceda todo lo que necesitas para ser auténticamente tú, incluida la misma presencia de Dios en ti.

El ser humano auténtico es el que ha superado el egoísmo, es decir, ha dejado de pretender que todo, personas y cosas, giren en torno a él. Aprender a amar, preocuparse de los demás, entrar en armonía, no sólo con los demás sino con toda la creación es la auténtica preparación para la paz. El que ama no pelea por nada ni pretende nada de los demás, sino que está encantado de que todos saquen provecho de él.

Meditación-contemplación

¡Convierte el Chronos en Kairos!

Esta es mi principal tarea como ser humano.

Tengo que aprovechar el «tiempo» que se me da.

Mi tiempo no puede ser sólo geológico o biológico.

Mi tiempo tiene que ser siempre «humano«.

……………

El tiempo que dedico a mí mismo,

puede ser el más humano y el más inhumano.

Conocerme mejor y crecer interiormente,

es el mejor camino para llegar a los demás.

………………

Sin interiorización no puede haber verdadera entrega a los demás.

Si descubro que todo lo que soy se debe a Otro,

será fácil que entre en la dinámica de unidad con los demás.

El Otro nos une a todos hasta identificarnos en el Uno.

……………………

Fray Marcos

 

EGUBERRIEN ONDOREN 2. IGANDEA, Joan 1, 1-18, 2014ko urtarrilak 1

BERRESKURATU EBANJELIOAREN FRESKOTASUNA-RECUPERAR LA FRESCURA DEL EVANGELIO

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joan 1, 1-18

ECLESALIA, 01/01/14 Joanen ebanjelioaren hitzaurrean, oinarrizko bi baieztapen datoz; kristau-fedea erro-errotik berrikustera eta bizitzera behartzen gaituzte; hogei mendeetan, Jesusen Ebanjelioari leialtasun koxkorra agertuz, bizi izandako hainbat desbideratze, murrizketa eta ikusmira baztertzeko.

Hau da lehenengo baieztapena: «Jainkoaren Hitza haragi egin da». Jainkoa ez da egon mutu, bere misterioan betiko hesitua. Hitz egin digu. Baina ez zaigu agertu kontzeptu eta doktrina arranditsuen bidez. Haren Hitza Jesusen biziera bihozkoian haragitu da, jenderik xumeenak ere ulertu eta onartzeko eran.

Hau dio bigarren baieztapenak: «Jainkoa ez du inork inoiz ikusi. Seme bakarrak, Aitaren altzoan den hark, agertu digu». Teologoak asko mintzo gara Jainkoaz, baina gutako inork ez du ikusi. Buruzagi erlijiosoak eta predikariak seguru mintzo gara Jainkoaz, baina gutako inork ez du ikusi haren aurpegia. Jesusek bakarrik, Aitaren Seme bakarrak soilik, adierazi digu nolakoa den Jainkoa, nola maite gaituen eta nola saiatzen den guztientzat gizatasun handiagoko mundu bat eraikitzen.

Bi baieztapen hauek daude Frantzisko aita santuaren egitarau berritzailearen hondo-ondoan. Horregatik nahi du Jesusen Ebanjelioan oinarrituriko Eliza bat, «Ebanjelioaren muinari zuzenean lotuak ez diren» irakaspenetan edo ohituretan korapilatu gabe. Horrela egin ezean, «hots egiten duguna ez da izango Ebanjelioa, baizik eta aukera ideologiko jakin batzuetatik datozen doktrina edo moral baten azpimarratzeak izango dira».

Argia da Aita Santuaren jarrera. Jesusengan bakarrik agertu zaigu Jainkoaren errukia. Horregatik, Ebanjelioaren lehen hots egite hark zuen indar eraldatzailera itzuli beharra dugu, Jesusen Berri Ona lausotu gabe eta «errepikatzearen errepikatzeaz bortxaz ezarri nahi den irakaspen-multzo handi batez obsesionatu gabe».

Eliza hau du gogoan Aita Santuak: Ebanjelioari bere indar erakargarria berreskuratzeko modua emango diona, kristau-fedea ulertu eta bizitzeko beste molde batzuez ilundu eta lausotu gabe. Horregatik, «Ebanjelioaren jatorrizko freskotasuna berreskuratzera gonbidatzen gaitu»: gauzarik ederren, handien, erakargarrien bezala eta, aldi berean, beharrezkoen bezala, Jesus hesitu gabe «geure eskema aspergarrietan».

Ez dugu zilegi, gaur egun, fedea bizitzea, geure kristau-elkarteetan Jesu Kristoganako eta haren Ebanjeliorako konbertsiora eragin gabe, Aita Santuak adierazten digun bezala. Berak eskatzen digu «bere orientabideak eskuzabal eta adorez gauzatzeko, debekuetan eta beldurrean gelditu gabe».

 

2 Domingo después de Navidad (A) Juan 1, 1-18

RECUPERAR LA FRESCURA DEL EVANGELIO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

 

ECLESALIA, 01/01/14.- En el prólogo del evangelio de Juan se hacen dos afirmaciones básicas que nos obligan a revisar de manera radical nuestra manera de entender y de vivir la fe cristiana, después de veinte siglos de no pocas desviaciones, reduccionismos y enfoques poco fieles al Evangelio de Jesús.

La primera afirmación es ésta: “La Palabra de Dios se ha hecho carne”. Dios no ha permanecido callado, encerrado para siempre en su misterio. Nos ha hablado. Pero no se nos ha revelado por medio de conceptos y doctrinas sublimes. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús para que la puedan entender y acoger hasta los más sencillos.

La segunda afirmación dice así: “A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer”. Los teólogos hablamos mucho de Dios, pero ninguno de nosotros lo ha visto. Los dirigentes religiosos y los predicadores hablamos de él con seguridad, pero ninguno de nosotros ha visto su rostro. Solo Jesús, el Hijo único del Padre, nos ha contado cómo es Dios, cómo nos quiere y cómo busca construir un mundo más humano para todos.

Esta dos afirmaciones están en el trasfondo del programa renovador del Papa Francisco. Por eso busca una Iglesia enraizada en el Evangelio de Jesús, sin enredarnos en doctrinas o costumbres “no directamente ligadas al núcleo del Evangelio”. Si no lo hacemos así, “no será el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas”.

La actitud del Papa es clara. Solo en Jesús se nos ha revelado la misericordia de Dios. Por eso, hemos de volver a la fuerza transformadora del primer anuncio evangélico, sin eclipsar la Buena Noticia de Jesús y “sin obsesionarnos por una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia”.

El Papa piensa en una Iglesia en la que el Evangelio pueda recuperar su fuerza de atracción, sin quedar obscurecida por otras formas de entender y vivir hoy la fe cristiana. Por eso, nos invita a “recuperar la frescura original del Evangelio” como lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y, al mismo tiempo, lo más necesario”, sin encerrar a Jesús “en nuestros esquemas aburridos”.

No nos podemos permitir en estos momentos vivir la fe sin impulsar en nuestras comunidades cristianas la conversión a Jesucristo y a su Evangelio a la que nos llama el Papa. Él mismo nos pide a todos “que apliquemos con generosidad y valentía sus orientaciones sin prohibiciones ni miedos”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

SOS PARA UNA MUJER VALIENTE: APOYO A VICTOIRE INGABIRE

Presentación de la campaña en la Celebración de los Inocentes: Apoyo a Victoire Ingabire

Una campaña de una ONG pidiendo apoyo para construir una escuela, un centro de salud o un pozo suele tener buena acogida y es fácilmente comprensible. Sin embargo otras campañas, que piden ayuda para buscar que se imponga la justicia, muchas veces reciben apoyo con más dificultad. La campaña que este año os presentamos es una de esas, solamente la gente con conciencia las apoya porque es una piedrecita en el zapato del imperio. Leer más

La misa de Colón se desinfla. Apoteosis neocatecumenal en un Colón desinflado

Todo estaba listo para la celebración de la Misa de las Familias, la última que presidirá el cardenal Rouco Varela como arzobispo de Madrid y que, en su última edición -después de la presente, se antoja difícil la continuidad de este evento-, se ha convertido en una apoteosis del Camino Neocatecumenal. Se veía mucha menos gente que en ocasiones anteriores. Muchísima menos, no más de 50.000 según las primeras impresiones oficiosas. Y un protagonismo absoluto del Camino Neocatecumenal, cuyo iniciador, Kiko Argüello, anunció por primera vez -aunque ha hablado en las seis ediciones anteriores.  Tampoco hubo una respuesta mayoritaria de obispos, quienes en su mayoría optaron por celebrar la fiesta de la Sagrada Familia en sus diócesis. Las declaraciones previas de los obispos a la cadena episcopal -especialmente las diatribas apocalípticas de Juan Antonio Reig– no hicieron sino demostrar que los vientos de cambio de Roma no han terminado de llegar, todavía, a la Iglesia española.

 

Juan Martín Velasco en Narcea: Publicación libro: Vivir la fe a la intemperie

«Vivir la fe a la intemperie» es el último libro de Juan Martín Velasco, donde el teólogo reflexiona una vez más sobre la dimensión teologal de la vida cristiana, desplegada en la fe, la esperanza y el amor, poniendo de relieve su poder de transformar la vida de las personas, dándole valor, sentido, esperanza y una profunda alegría que no elimina los sufrimientos, pero permite vivirlos sin desfallecer en ellos.

LA OTRA CARA DE LA NAVIDAD

CARMEN NOTARIO, espiritualidadcym@gmail.com

ECLESALIA, 30/12/13.- El día 25 al celebrar la Navidad con una persona de más de 90 años en la mesa, se me antojaba, el otro extremo del ciclo de la vida como otra cara mucho menos común pero real de representar la Navidad.

No me refiero solo a la soledad de tantos ancianos que viven los últimos años de su vida aislados, abandonadas en cierta medida, “olvidadas”, sino a esos otros aspectos de una vida larga, con sus más y sus menos, que ha vivido lo suficiente como para distinguir lo superfluo de lo esencial y sobre todo: dónde está el cariño auténtico, desinteresado, más allá de la herencia…puñetero “don dinero”. Leer más

Ante el día de la familia: Natalidad, sexualidad, libertad

Honorio Cadarso
Atrio

Al hilo de la Navidad  más o menos cristiana, nos llega desde la iglesia católica una serie de mensajes sobre la familia. Que si el aborto, que si la contracepción, que si la familia…Por su parte, el Estado nos anuncia una ley del aborto de corte más bien restrictivo. Leer más