Blázquez Presidente de la Iglesia Española: “La Iglesia tiene que ser una casa de puertas abiertas”

“Yo no tengo programa. Entre todos lo diseñaremos para entre todos recorrerlo”. «La Iglesia tiene que ser una casa de puertas abiertas». Ricardo Blázquez compareció minutos después de su elección como presidente de la Conferencia Episcopal. Una elección abrumadora (60 votos), que refleja un cambio de estilo, una intención de «testificar con amabilidad el amor de Dios«. Pocos minutos después, otra grata noticia: Carlos Osoro, arzobispo de valencia será vicepresidente, elegido en primera votación con 46 votos.

GARIZUMAKO 2. IGANDEA: “JESUSI ENTZUN-ESCUCHAR A JESÚS”

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA.- Eskuarki «Jesusen antzaldaketa» deitu ohi dugun kontakizun korapilatsu honen erdigunea Ahots batek hartzen du; «hodei distiratsu» berezi batetik datorren Ahotsa da. Biblian sinbolotzat hartzen da hodeia, agertzen eta, aldi berean, ezkutatzen zaigun Jainkoaren misteriozko presentziaz hitz egiteko.

Ahotsak hitz hauek jaulki ditu: «Nire Semea da hau, nire maitea, nire kuttuna. Entzun berari». Ikasleek ez dute nahastu behar Jesus beste inorekin, ez Moisesekin eta Eliasekin ere, Itun Zaharraren ordezkari eta lekuko diren horiekin, alegia. Jesus bakarrik da Jainkoaren Seme maitea, bere aurpegia «eguzkia bezala distiratsu» duena.

Alabaina, Ahots horrek badio beste zerbait ere: «Entzun berari». Antzina, Jainkoak bere borondatea Legeko «hamar aginduen» bidez agertu zuen. Orain, Jainkoaren borondatea agindu bakar honek laburtzen eta zehazten du: Jesusi entzun. Entzuteak eratzen du jarraitzaileen eta Jesusen arteko egiazko harremana.

Hau entzutean, ikasleak lurrera erori dira «izuturik». Txunditurik daude Jainkoarekin izan duten hurbil-hurbileko esperientzia hartaz; aldi berean, ordea, izuturik daude entzun dutenaz: bizi ahalko ote dira Jesusi bakarrik entzunez, Jainkoaren misteriozko presentzia harengan bakarrik aitortuz?

Orduan, Jesusek «hurbildu eta, ukituz, esaten die: Jaiki zaitezte. Ez beldur izan». Badaki Jesusek beraren giza hurbiltasuna sentitu beharra dutela ikasleek: beharrezkoa dutela beraren eskua ukitzea, eta ez bakarrik beraren aurpegiaren jainkozko distira ikustea. Geure barnearen hondoko isiltasunean Jesusi entzuten diogun bakoitzean, hau digute esaten haren lehen hitzek: Jaiki zaitez, ez beldur izan.

Jende askok entzutez bakarrik ezagutzen du Jesus. Haren izena ezagun-ezaguna dute agian; baina hartaz dakitena, haurtzaroko oroitzapen eta irudipen batzuetara mugatzen da. Are gehiago, kristau direla esan arren, beren bihotzean Jesusi entzun gabe bizi dira. Eta, esperientzia hori gabe, ezin ezagutu ahal da Jesusen besterik ez bezalako bakea, ezta gure bizitza arnasteko eta sostengatzeko duen indarra ere.

Fededun batek, Jesusi entzutera ematen dionean, bere bihotzaren barnean honelako zerbait entzuten du beti: «Ez beldur izan. Utzi zeure burua, xume-xume, Jainkoaren misterioan. Aski duzu zeure fede arin hori. Ez kezkatu. Entzuten badidazu, konturatuko zara Jainkoaren maitasuna beti zuri barkatzen bizitzea dela. Eta, hau sinesten baduzu, aldatuko da zure bizitza. Nabarituko duzu bakea zeure bihotzean».

Apokalipsi liburuan hauxe irakur daiteke: «Hara, atean nauzu, deika; norbaitek nire ahotsa entzun eta irekitzen badit, sartuko naiz haren etxera». Kristauen eta ez-kristauen atean jotzen du Jesusek. Ireki diezaiokegu atea edota uko egin diezaiokegu. Alabaina, ez da gauza bera Jesusekin ala hura gabe bizitzea.

2. Cuaresma (A) Mateo 17, 1-9

ESCUCHAR A JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 12/03/14.- El centro de ese relato complejo, llamado tradicionalmente “La transfiguración de Jesús”, lo ocupa una Voz que viene de una extraña “nube luminosa”, símbolo que se emplea en la Biblia para hablar de la presencia siempre misteriosa de Dios que se nos manifiesta y, al mismo tiempo, se nos oculta.

La Voz dice estas palabras: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”. Los discípulos no han de confundir a Jesús con nadie, ni siquiera con Moisés y Elías, representantes y testigos del Antiguo Testamento. Solo Jesús es el Hijo querido de Dios, el que tiene su rostro “resplandeciente como el sol”.

Pero la Voz añade algo más: “Escuchadlo”. En otros tiempos, Dios había revelado su voluntad por medio de los “diez mandatos” de la Ley. Ahora la voluntad de Dios se resume y concreta en un solo mandato: escuchad a Jesús. La escucha establece la verdadera relación entre los seguidores y Jesús.

Al oír esto, los discípulos caen por los suelos “llenos de espanto”. Están sobrecogidos por aquella experiencia tan cercana de Dios, pero también asustados por lo que han oído: ¿podrán vivir escuchando solo a Jesús, reconociendo solo en él la presencia misteriosa de Dios?

Entonces, Jesús “se acerca y, tocándolos, les dice: Levantaos. No tengáis miedo”. Sabe que necesitan experimentar su cercanía humana: el contacto de su mano, no solo el resplandor divino de su rostro. Siempre que escuchamos a Jesús en el silencio de nuestro ser, sus primeras palabras nos dicen: Levántate, no tengas miedo.

Muchas personas solo conocen a Jesús de oídas. Su nombre les resulta, tal vez, familiar, pero lo que saben de él no va más allá de algunos recuerdos e impresiones de la infancia. Incluso, aunque se llamen cristianos, viven sin escuchar en su interior a Jesús. Y, sin esa experiencia, no es posible conocer su paz inconfundible ni su fuerza para alentar y sostener nuestra vida.

Cuando un creyente se detiene a escuchar en silencio a Jesús, en el interior de su conciencia, escucha siempre algo como esto: “No tengas miedo. Abandónate con toda sencillez en el misterio de Dios. Tu poca fe basta. No te inquietes. Si me escuchas, descubrirás que el amor de Dios consiste en estar siempre perdonándote. Y, si crees esto, tu vida cambiará. Conocerás la paz del corazón”.

En el libro del Apocalipsis se puede leer así: “Mira, estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa”. Jesús llama a la puerta de cristianos y no cristianos. Le podemos abrir la puerta o lo podemos rechazar. Pero no es lo mismo vivir con Jesús que sin él. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

2º DOMINGO DE CUARESMA, «LUMINOSIDAD Y TRANSPARENCIA», Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

Mt 17, 1-9

Pudiera ser que este llamado relato de la «transfiguración» fuera, en su origen, un relato de aparición del Resucitado. Posteriormente, se habría reelaborado para transformarse en una declaración mesiánica: Jesús, avalado por las Escrituras judías, representadas en las figuras de Moisés («la Ley») y Elías («los Profetas»), es presentado como «Hijo amado» de Dios. Todo él es transparencia y luminosidad.

Nos viene bien que alguien nos recuerde que, aun en medio de sombras de todo tipo, somos luminosidad. Que, detrás de unos comportamientos con frecuencia obtusos, seguimos siendo transparencia.

Eso es lo que los cristianos –y quizás también quienes no lo son- reconocemos en Jesús: él es el «espejo» nítido en el que vemos nuestra identidad profunda. Y esa identidad es luz y transparencia.

No es casual que los humanos, aun perdidos a veces en las tinieblas de nuestra inconsciencia, añoremos la luz. Tampoco lo es que, incluso en las acciones más complicadas y cuestionadas, tratemos de justificar nuestra transparencia.

Una y otra responden a lo que somos; por eso mismo, nos resultan irrenunciables. ¿Qué impide que podamos percibirlas en nosotros y en los demás?

La oscuridad y la opacidad son el resultado de nuestra identificación con la mente y, en consecuencia, con el ego. La mente, por su propia constitución, no puede ver más allá de los objetos; el ego, por su misma estructura, no puede funcionar sino por la apropiación.

Ambos mecanismos –objetivación y apropiación- reducen, oscurecen y velan lo real. Lo único que ofrecen es una caricatura en cierto modo onírica, haciéndonos creer que la realidad es tal como ahí se nos muestra. Mientras dura nuestra identificación con ellos, permanecemos dormidos, asumiendo como real lo que únicamente es un sueño.

De un modo similar a como, al salir del sueño nocturno, advertimos la luz que disipa las pesadillas que habíamos tomado como absolutamente reales, al despertar de la identificación con la mente, percibimos la Luz de lo que es.

Lo que es, es luminoso, transparente, sencillo, dulce, verdadero… Pero, para percibirlo, necesitamos despertar. Y eso implica y significa, a la vez, vivir anclados en nuestra verdadera identidad.

Más allá del yo –esa pequeña creencia ilusoria a la que habíamos tomado como nuestra identidad, y que nos hacía vivir a merced de sus vaivenes, ilusiones y desengaños-, accedemos a un «lugar» siempre estable, sólido y permanente, donde nos reconocemos como Presencia inefable.

Nuestra mente queda desconcertada porque no puede pensarlo. Nuestra sensibilidad puede incluso alterarse porque, de entrada, se nos muestra como «vacío» que asusta y que nos quita anteriores supuestas «certezas». Pero el «lugar» sigue ahí, siempre disponible. Y descubrimos que ese Vacío solo asusta cuando no se ha experimentado; al saborearlo, se muestra como lo que es: Plenitud y descanso.

Ese lugar es luminosidad y transparencia. Y desde él todo queda transfigurado. En realidad, no es que las cosas se transfiguren, sino que, más exactamente, vemos en todo la Verdad, la Bondad y la Belleza de lo que es.

Si todo se ventila, pues, en la experiencia de esa identidad profunda, que se halla siempre a salvo de cualquier circunstancia, la pregunta brota por sí sola: ¿cómo podemos acceder a ella?

Y, de entrada, nos topamos con la paradoja: no hay nada a lo que acceder porque ya lo somos. Cualquier camino de búsqueda no haría sino alejarnos de ella.

Por eso, no hay nada que lograr, nada que alcanzar, sino… todo que soltar. Dejamos caer todo aquello que podamos pensar o delimitar, ya que todo ello no serían sino objetos mentales. Vamos cambiando el pensamiento por la atención desnuda. Notaremos que solo queda una única cosa: la consciencia de ser, como un estado de presencia permanente que, si nos damos cuenta, veremos que nos ha acompañado desde siempre.

Por eso, como sugería Nisargadatta, «simplemente abandona lo que no es tuyo, y encuentra lo que nunca perdiste: tu propio ser». O en palabras de Eckhart Tolle: «Di «soy» y no añadas nada. Sé consciente de la quietud que sigue al «soy». Siente tu presencia, el Ser desnudo, sin velos, sin vestiduras».

Eso único permanente es lo que somos. Y eso es luminosidad y transparencia. Eso está siempre a salvo. Como se halla a salvo el oro cuando se funde la forma de pulsera que le habían dado; como se halla a salvo el agua, cuando la ola se deshace por completo. No somos la forma; no somos nada cambiante, sino la realidad permanente que constituye todo lo que es.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

Número 122 de la revista Éxodo: ¿Es hora del evangelio?

Con la participación de Marciano Vidal, José M. Castillo, Frei Betto, Xabier Pikaza, Evaristo Villar, Benjamín Forcano, Débora Ávila, Juan A. Estrada entre otras,  presentamos el Éxodo 122 febrero 2014.

Hora del evangelio, desde que hemos conseguido hacer de la memoria una herramienta de extensión de nosotros mismos, ha sido siempre. En nuestra era, los cristianos que reconocieron “evangelio” en la persona y en los dichos y gestos de Jesús de Nazaret eran muy conscientes de estar enfrentando, con esta apropiación, la teología oficial del imperio romano que confesaba a Augusto evangelio verdadero. La inscripción de Priene —actualmente en el Museo Pergamon de Berlín— llega a decir que el natalicio de Augusto es una nueva creación: “el comienzo de todo… el comienzo de la vida y del vivir”… porque, “con su epifanía, Augusto salvó al mundo entero de descender al caos y excedió las esperanzas de quienes profetizaron buenas noticias [euaggelia] para el futuro”. Leer más

Carta abierta a un presidente saliente: cardenal Rouco

Gabriel Mª Otalora

Redes Cristianas

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Esta carta abierta dirigida al cardenal Rouco Varela, aunque en realidad busca destinatarios también en los que piensan y sienten como él. Su objetivo es suscitar una reflexión crítica entre quienes ocupan el pensamiento de la Iglesia institución que nos ha gobernado muchos años leyendo el evangelio de manera sui generis. No pretende ser una carta acusatoria porque bastante escasos estamos todos de misericordia; pero sí un recordatorio de que el rumbo que este presidente cardenal ha impuesto a la iglesia, a mi entender no es un modelo evangélico. Por motivos de espacio, me centraré en tres asuntos sintomáticos que no hay que repetir cuando se actúa como pastor de Cristo. Leer más

Clero: Celibato, sexualidad y amor

¿Origina abusos el celibato del cura? ¿Son compatibles matrimonio y ministerio? ¿Es inhumano renunciar al sexo? Preguntas retadoras piden respuestas audaces.
Arriesguémonos a plasmar en aforismos el tema vidrioso:
1) Celibato no se opone a matrimonio. Ambos contrastan con solteronías o emparejamientos insignificantes. La opción religiosa célibe será minoritaria; no por eso elitista, ni mejor que el matrimonio, no monopoliza la dedicación apostólica o el seguimiento radical de Jesús. Leer más

HOAC y JOC: «Crisis, reforma y recortes afectan más a las mujeres»

Dia de la mujer trabajadora: España es el país de Europa con más desempleo femenino. En el año en que recordamos el 50 aniversario del Concilio Vaticano II traemos a la memoria un texto que se dirigió a las mujeres: «Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga.

 

1º DOMINGO DE CUARESMA: ¿ACUMULAR O SER? Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

Mt 4, 1-11

En el relato de las tentaciones, quedan sabiamente reflejadas las apetencias más fuertes del ego. Es comprensible: nuestra primera y permanente tentación (engaño) no es otra que la de identificarnos con el ego y vivir para él.

Es un engaño, que conduce a la confusión y al sufrimiento, porque implica nada menos que olvidarnos de nuestra verdadera identidad y reducirnos a «algo» que nos esclaviza: el ego, en cuanto manojo de necesidades y de miedos, nubla nuestra visión y nos hace ver la realidad desde la reducida ranura de una mente absolutizada.

El ego se define a sí mismo por lo que acumula: posesiones, imagen, fama, títulos, poder, afectos, creencias… Y, preso de una insatisfacción constante, se dedica toda su vida a acumular: es su único modo de sentirse vivo.

Esa será, por tanto, nuestra tentación constante. Pero es importante advertir que no saldremos de ella a través de la lucha, sino gracias a la comprensión.

Esto parece recordarnos también el relato, al poner en boca de Jesús palabras de sabiduría, que le permiten sortear el engaño: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto».

El «Señor Dios» indica aquí justo lo opuesto al ego. Si este es únicamente un engaño, que nos encierra en su ficción, «Dios» es el fondo, la fuente y el núcleo de todo lo real, la Mismidad de todo lo que es. Eso lo único que merece adoración: porque esa es la verdad.

Ahora bien, la Mismidad de lo que es, constituye nuestra identidad más profunda: es la Presencia, que percibimos como pura consciencia de ser. Se trata de la identidad que se encuentra siempre a salvo, que trasciende el tiempo y el espacio, que reconocemos «compartida» con todo lo que es, y que es nuestro verdadero «hogar», donde nos descubrimos no-separados de nadie ni de nada.

Si la pulsión del ego es acumular –por ahí van las «tentaciones»-, la Presencia no busca otra cosa que ser. «Solo ser. Nada más. Y basta. Es la absoluta dicha», decía sabiamente Jorge Guillén.

Cuando la comprensión nos permite vivir en conexión con la Presencia que somos, nuestra vida es transformada. Eso es lo que apreciamos en Jesús: en él percibimos a un hombre libre, confiado, compasivo, ecuánime…

Quien se halla identificado con el ego (o yo mental), inevitablemente vivirá insatisfacción, soledad, miedo y ansiedad. Porque al ser una ficción, su percepción es de absoluta carencia y alteración: por más que lo intente negar, disimular o compensar, se sabe absolutamente vulnerable y, por tanto, amenazado.

Por el contrario, en quien se vive anclado en su verdadera identidad brotan la confianza, la serenidad, la paz, la confianza, el amor… De hecho, todas estas dimensiones no son sino otros nombres de aquella misma única realidad.

Con motivo de los funerales de Nelson Mandela, releí el testimonio que, años atrás, el cardenal Martini había dado sobre él. En una ocasión en que se le preguntó acerca de la persona más especial que había conocido en su vida, Martini respondió con rapidez: «Mandela; un hombre completamente en paz».

Por otro lado, solo la comprensión de nuestra verdadera identidad nos permite salir de la trampa del acumular incesante y ansioso en que se mueve el ego.

Y venimos a descubrir –Jesús también será un signo de ello- que no se trata de acumular, sino de participar en el movimiento de la Vida: dejar que la vida sea, porque nos vivimos alineados con ella, reconociéndola como nuestra identidad última, siempre a salvo: la única que merece toda adoración.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

CUARESMA Y EL ENTRENAMIENTO DEL ALMA

FE ADULTA

Comienza la Cuaresma; «nos disponemos una vez más a fortalecer la limosna, el ayuno y la oración». Podría ser una repetición de gestos y rutinas, otro año más de hacer o dejar de hacer cosas que no tocan nuestra cotidianidad, simplemente alivian la conciencia. Sepan disculpar la ironía; pero no nos toca ‘hablar del Reino’, sino ‘entrar en él’, ‘encarnarlo de un modo creíble’; por eso me digo estas cosas y se las comparto. Leer más

MANIFIESTO DEL 8 DE MARZO, 2014

FE ADULTA

Toca pararnos de nuevo ante la realidad que viven las mujeres. Pero, ¿por qué toca? ¿Porque es marzo? La realidad de desigualdad que viven las mujeres no sólo la viven en marzo, como es de imaginar, y todos los días, o al menos un día de cada mes, todas las personas tendríamos que pararnos ante esta realidad, mirarla, interiorizarla y comprometernos para intentar cambiarla. De cualquier forma nosotras, el grupo de Mujeres y Teología de Ciudad Real, queremos aprovechar el 8 marzo, no porque toca, no, sino porque es un día que tiene visibilidad social, así que hay que aprovecharlo. Leer más