RELIGIÓN Y SEXUALIDAD

Escrito por  José Arregi

«¿Sexualidad y religión forman buena pareja?». Así se anunciaba un debate en el que participé el pasado mes de agosto en Larzac, bellísimo altiplano de Occitania (Francia), donde pastan miles de ovejas y se fabrica queso Roquefort.

Podría decirse, siguiendo con el símil, que sexualidad y religión se llevaron bien al principio, durante mucho tiempo, hasta que la segunda quiso someter a la primera. La sexualidad se sentía habitada por el Misterio Sagrado: la presencia del otro, el placer del encuentro, el milagro de la nueva vida que nace. Pero también se sentía rodeada de amenazas: no hay relación sin conflictos ni hay vida sin muerte. Leer más

El Sínodo sobre la familia, freno a la reforma de Francisco

Enviado a la página web de Redes Cristianas

La reforma de Francisco parece haber naufragado o, al menos, encallado en el Sínodo celebrado en Roma del 5 al 19 de octubre, que ha reunido a cerca de 200 obispos de todo el mundo para reflexionar sobre la concepción, la actitud y la práctica pastoral de la Iglesia católica en torno a diferentes orientaciones sexuales, a los diferentes modelos de familia y otras cuestiones vinculadas con ella. Éramos muchas las personas de fuera y de dentro de la Iglesia católica que esperábamos un cambio de mentalidad, de orientación y de rumbo en un tema que se caracteriza por planteamientos anclados en el pasado sin apertura alguna a los cambios producidos en las últimas décadas en la sociedad. Pero éramos también conscientes de los obstáculos que se interponían y del peligro de que se produjera un estancamiento Leer más

Por unos Medios de Comunicación de la Iglesia honestos, participativos y veraces. COPE y 13tv no pueden seguir propagando una doctrina tan ideologizada, sesgada y partidista

Editorial del mes de Redes Cristianas

Cada día que pasa se nos van imponiendo con mayor firmeza dos convicciones:  que en la era de la globalización de los mercados y la economía financiera la universalización de las comunicaciones representa uno de los mayores fenómenos de nuestro tiempo; y que, a pesar de los impresionantes logros de la tecnología, la sociedad posmoderna no ha logrado globalizar el derecho que asiste a la ciudadanía a expresar y difundir libremente su opinión y a recibir “sin limitación de fronteras” —como define la Declaración Universal de los Derechos Humanos, art. 19—, informaciones veraces y útiles para la colectividad. Leer más

Más sobre el Sínodo, en directo. La voz de Víctor Manuel Fernández, rector de la UCA en Buenos Aires

Víctor M. Fernández

PROCONCIL,

Estimado/a amigo/a:

Para seguir profundizando en el desarrollo del Sínodo, nos parece de una gran riqueza y profundidad, ayudada por muchos matices, el relato que hace el Arzobispo Víctor Manuel Fernández, rector de la UCA de Buenos Aires, en la entrevista que le hacen en un diario argentino.
Es el testimonio de alguien que estuvo presente en el Sínodo y que, además, ejerció un papel que estuvo en la comisión que redactó tanto la “relatio synodi” (el documento final) como el mensaje conclusivo. Él expresa un balance más que positivo. «Ésta fue sólo una etapa en el camino, y la mayoría siente que se ha dado un gran paso, que se ha inaugurado un nuevo modo de encarar los temas, con libertad y claridad», manifestó Fernández, teólogo muy cercano a Francisco, en una entrevista con LA NACIÓN, diario argentino. Leer más

El mensaje final del Sínodo confirma el camino abierto para el acceso a la comunión de los divorciados vueltos a casar

“Cristo quiso que su Iglesia sea una casa con la puerta siempre abierta, recibiendo a todos sin excluir a nadie”. Reconoce que, tras un divorcio, existen “nuevas relaciones, nuevas uniones y nuevos matrimonios”. Jesús Bastante- “Hemos demostrado la sinodalidad, con responsabilidad y libertad en el diálogo”. El Sínodo de Obispos sigue adelante. Como “una primera etapa”, como acaban de resaltar los cardenales Raymundo Damasceno Assis; Gianfranco Ravasi; y Oswald Gracias durante la presentación del mensaje final de los obispos. Un mensaje previo a la votación de la Relatio Synodi, pero en el que ya se intuyen algunos de los temas más polémicos.

El mensaje final del Sínodo confirma el camino abierto para el acceso a la comunión de los divorciados vueltos a casar

“Cristo quiso que su Iglesia sea una casa con la puerta siempre abierta, recibiendo a todos sin excluir a nadie”. Reconoce que, tras un divorcio, existen “nuevas relaciones, nuevas uniones y nuevos matrimonios”. Jesús Bastante- “Hemos demostrado la sinodalidad, con responsabilidad y libertad en el diálogo”. El Sínodo de Obispos sigue adelante. Como “una primera etapa”, como acaban de resaltar los cardenales Raymundo Damasceno Assis; Gianfranco Ravasi; y Oswald Gracias durante la presentación del mensaje final de los obispos. Un mensaje previo a la votación de la Relatio Synodi, pero en el que ya se intuyen algunos de los temas más polémicos.

Concluye la primera sesión de un sínodo con vocación de concilio

Antonio Duato

ATRIO

Mañana concluye la sesión del Sínodo Extraordinario sobre la familia, con la ceremonia de beatificación del papa Pablo VI, una víctima, a mi juicio, de sus íntimos temores de conciencia que le imbuyeron los defensores de la concepción untradogmática del catolicismo: un sistema compacto y sin fisuras, culminado en Trento y Vaticano I, que no puede permitir que se quite ni una tesela del constructo, pues se derrumbará todo. Para muchos catolicismo es doctrina papal innegociable, dogma infalible no revisable. Y punto. Leer más

30º DOMINGO T.O.,»SOLO UN MANDAMIENTO, AMAR. SOLO UN PECADO, IGNORAR AL OTRO», FRAY MARCOS

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Mt 22, 34-40

La pregunta sobre el tributo al Cesar se la hicieron los fariseos y herodianos. A continuación, narra Mateo otra pregunta de los saduceos sobre la resurrección de los muertos, en la que ellos no creían. Quieren ridiculizar la creencia en otra vida con el supuesto de siete hermanos que estuvieron casados con la misma mujer. Jesús desbarata sus argumentos.  Por eso, a continuación, el texto de hoy dice: «Al oír que había hecho callar a los saduceos», los fariseos vuelven a la carga: ¿Cuál es el primer mandamiento?

La pregunta no era tan sencilla, como puede parecernos hoy. La mayoría de los juristas consideraba que todos los mandamientos tenían la misma importancia. Otros defendían que guardar el sábado era la primera obligación de todo israelita. También había quien defendía el amor al prójimo como el principal. A nadie se le había ocurrido que el principal mandamiento, eran dos. En Mateo y en Marcos, Jesús responde recitando la «shemá» (escucha), que todo israelita piadoso recitaba dos veces cada día (Dt 6, 4-9); pero Jesús añade una  referencia al Lev 19,18, que prescribe amar al prójimo como a ti mismo.

La originalidad de Jesús está en la importancia que dio a la propuesta de unir los dos mandamientos. De hecho, lo único que hace es citar dos textos del AT. No se trata solo de una yuxtaposición o de una equiparación. Se trata de una identificación en toda regla, que además, prepara el terreno a  Juan para poder decir con rotundidad:»UN mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros como yo os he amado» (Jn 13,34). Es el mandamiento nuevo, que convierte la Ley en vieja. Queda establecida la diferencia entre las dos alianzas. Después de veinte siglos, seguimos sin enterarnos.

Como veíamos el domingo pasado, el valor absoluto de cada persona es una propuesta exclusiva de Jesús. Hasta entonces el individuo no contaba más que como perteneciente e integrado en el grupo. Desde esa perspectiva, lo único que interesaba eran las manifes­taciones del amor, no el amor mismo. De ese modo, el precepto recaía sobre las manifestaciones. El amor que exige Jesús, no se puede alcanzar con el cumplimiento de un precepto. Ya no se trata de una ley, sino de una actitud. «Un amor que responde a su amor» (Jn 1,16). El amor que pide Jesús no puede imponerse desde fuera.

El concepto de «prójimo» es modificado por Jesús de manera sustancial. Para un judío, prójimo era el que pertenecía al pueblo y a lo sumo el prosélito. Jesús desbarata esa barrera  y postula que todos somos exactamente iguales para Dios. El cristianismo no siempre ha sabido trasmitir esta idea de igualdad y hemos seguido creyendo que nosotros somos los elegidos y que Dios es nuestro Dios, como los judíos de todos los tiempos.

Jesús no propone como primer mandamiento ni amar a Dios, ni el amor a él mismo. Dios es don total y no pide nada a cambio. Ni él necesita nada de nosotros, ni nosotros le podemos dar nada. Hablando con propiedad, Dios ni ama ni puede ser amado, es amor.

La exigencia de Jesús no es con relación a Dios, sino con relación al hombre. Cuando seguimos proponiendo los mandamientos de la «Ley de Dios» como marco para la vida de la comunidad, es que no hemos entendido o aceptado el mensaje de Jesús. S. Agustín lo entendió muy bien cuando dijo: «Ama y haz lo que quieras». Pero Pablo lo había dicho con la misma claridad: «Quien ama ha cumplido el resto de la Ley». No se trata de una nueva ley, sino de hacer inútil toda ley, toda norma, todo precepto.

El «como a ti mismo» (también superado por Jesús: «como yo os he amado») necesitaría un comentario más extenso. Únicamente diré, que el amor solo se puede dar entre iguales. Si considero superior o inferior al otro, mi relación con él nunca será de amor. Desde esta perspectiva, ¿a dónde se van todas nuestras «caridades»? Lo que nos pide Jesús es que quiera para los demás todo lo que estoy deseando para mí.  ¿De verdad creo hacer caridad cuando doy al mendigo la ropa vieja que ya no voy a utilizar?

Una vez más tenemos que resaltar la imposibilidad de aceptar el mensaje de Jesús sin abandonar la idea de Dios del AT. Esta es la trampa en la que cayeron los primeros cristianos que eran todos judíos. Aquí está, también, la clave para entender tantas aparentes contradicciones en los evangelios. Lo que pide Jesús es más de lo que puede enseñar cualquier institución. La excesiva fidelidad a la institución, impide alcanzar el mandamiento nuevo. Por eso Jesús criticó tan duramente las instituciones religiosas de su tiempo (Templo, Ley, culto); se habían convertido en un obstáculo para llegar al hombre.

El amor consiste en desarrollar la capacidad que tiene un ser de salir de sí e ir al otro para enriquecerle como persona. A Dios no se le puede amar directamente ni mucho ni poco, porque no le podemos conocer. Dios no es un sujeto con el que me pueda encontrar. No es nada distinto de mí o de la creación.  No está en el cielo ni en ninguna otra parte. Amar a Dios no es hacer algo por Él, sino dejar que Él, que es amor, te encuentre.

Demostraré que estoy abierto al Amor que es Dios, si amo a los demás. Si dejo de amar a una sola persona, puedo estar seguro de que lo que me mueve no es el amor, sino el egoísmo, el instinto, la pasión, el interés o la simple programación. El amor no puede ser un precepto. Sus manifestaciones sí. El peligro está en confundir el amor con alguna de sus manifestaciones.

No responde a necesidades de algún aspecto de mi ser. Acontece en la profundidad del ser, incluyendo todos sus aspectos. Es el único camino para un crecimiento armónico del ser, impidiendo que el interés de una parte del mismo, se imponga y arrastre a todo el ser, malográndolo (egoísmo, hedonismo). El superar el egoísmo no significa una renuncia a nada sino un acopio de humanidad. No suprime ninguno de los aspectos de nuestra humanidad, sino que los colma y les da su verdadero sentido.

El amor no es algo que se pueda alcanzar directamente, sino una consecuencia del conocimiento. Los escolásticos decían: «no se puede amar nada, si antes no se conoce». Pero debe quedar muy claro, que de un conocimiento sensitivo o racional nace el egoísmo. Las conclusiones de un razonamiento serán siempre egoístas. Solo de un conocimiento vivencial (experiencia) puede nace el verdadero amor.

Si necesitamos motivos para amar, no hemos descubierto el amor. Si amamos para hacer un favor al amado, funcionará sólo a medias. Tengo que descubrir que soy yo el que me enriquezco al amar. El problema está en que ese enriquecimiento se produce en mi verdadero ser, y eso no nos interesa demasiado.

El mayor peligro a la hora de comprender el amor es que lo confundimos con el deseo de que el otro me quiera. El deseo de que otro me ame es instintivo y no va más allá del interés egoísta. La mayoría de las veces, cuando decimos te amo, en realidad queremos decir: «quiero que me quieras». Esto  no tiene nada que  ver con el mensaje de Jesús. Lo que más aterroriza a un niño es el miedo a que sus padres dejen de quererle. A las personas mayores les obsesiona el miedo a ser un estorbo para sus hijos.

Es ignorancia creer que podemos amar a Dios aunque no amemos al prójimo; o peor aún, que podemos amar a uno mucho y a otro poco o nada. El amor es uno solo porque es una actitud personal. El amor queda especificado en la persona que ama, no por la persona amada. Tiene que existir antes de manifestarse. Lo que llega a los demás, lo que se percibe al exterior, son solo las manifestaciones de ese amor. La actitud vital es única en cada persona, pero el amor tengo que manifestarlo de distinta manera a cada uno.

Meditación-contemplación

Tu verdadero ser es amor y nada más que amor.
Descubrirlo es la meta de todo ser humano.
La buena noticia que Jesús nos aportó,
es que puedes llegar a identificarte con lo que Dios es.
…………………..

Si estás en la disyuntiva: quiero amar pero no puedo.
es que no has recorrido el camino adecuado.
El amor que Jesús nos pide es fruto de un descubrimiento,
que solo puedes hacer viajando hacia tu interior.
………………..

La razón sola siempre considerará un disparate, ese Amor,
porque su objetivo es la vida con minúscula.
Más allá de lo razonable, tú puedes descubrir la Vida.
La VIDA de Dios que está en ti y está en todas las cosas.
……………………..

Fray Marcos

 

30. IGANDEA URTEAN ZEHAR, “MAITASUNEAN USTEA IZAN-CREER EN EL AMOR”, José A. Pagola

30. IGANDEA URTEAN ZEHAR, “MAITASUNEAN USTEA IZAN-CREER EN EL AMOR”, José A. Pagola

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mateo 22, 34-40

ECLESALIA, 22/10/14. Kristau-erlijioa sistema erlijioso nekosoa iruditzen zaio jende ez gutxiri; batez ere, Jainkoaren aurrean bizi ahal izateko, lege-sare nahasiegia. Ez ote diogu kristauok geure arreta eskaini behar, beste ezer baino lehen, kristau-esperientziak duen gauzarik funtsezkoenari?

Ebanjelioek Jesusen erantzun hau jaso dute, Legearen agindurik nagusiena zein den galdetu dion fariseu-talde bati emana. Hona nola laburtu duen Jesusek gauzarik funtsezkoen hori: «maita ezazu Jauna, zeure Jainkoa, bihotz osoaz, arima osoaz eta zaren osoaz»; hau da bigarrena: «maita ezazu lagun hurkoa zeure burua bezala».

Argia da Jesusen baieztapena. Maitasuna da guztia. Maitasuna da bizitza erabakitzen duena. Maitasuna da gauza guztien oinarria. Lehenengo gauza, Jainkoaren eta gainerakoen aurrean maitasun-jarreraz bizitzea da. Ez ginateke nahastu behar gauza akzidental eta bigarren mailakoen sarean, funtsezkoenaz ahazturik. Maitasunari dariona da gainerako guztia. Maitasunik gabe, dena da gelditzen galbideraturik.

Jainkoarekiko maitasunaz ari denean, Jesusek ez ditu buruan gure bihotzetik sor daitezkeen sentimenduak edo zirrarak; ez gaitu gonbidatzen geure errezoak eta otoitzak ugaltzera ere. Honetan datza Jauna geure Jainkoa maitatzea: Jainkoa gure izatearen azken Sorburutzat aitortzean, geuregan hark nahi duenarentzat atxikimendu osoa esnatzean, Aita bezala gizon-emakume guztientzat duen maitasunari baldintzarik gabeko fedez erantzutean.

Horregatik gehitu du Jesusek bigarren agindua. Ezin duzu Jainkoa maitatu, haren seme-alabei dagokienez axolagabe bizi bazara. Jainkoaren maitasuna predikatu eta sufritzen ari den jendeaz ahazten den erlijioa gezur handi bat. Geure bidean aurkitzen dugun pertsona batean aurrean izan dezakegun giza jarrera bakarra, hura maitatzea da eta harentzat geure buruari opa diogun ongizatea bera bilatzea.

Irudi luke, hizketa hau guztia zaharregia dela, ahituegia, eginkortasun eskasekoa. Halere, gaurko munduan ere lehenengo arazoa maitasun-falta da; giza bizikidetasuna eraikitzeko ahaleginak eta borrokak, bata bestearen ondoren, desgizatiartzen ari den maitasun-falta.

Duela urte batzuk, Jean Onimus idazle frantsesak idatzi zuen: «Kristautasuna bere hasieran dago gaur oraino; bi mila urte bakarrik daramatza gizakia lantzen. Astuna da jende-masa eta mendeak beharko dira maitasunak hartzitu arte». Jesusek jarraitzaileok ez genuke ahaztu behar geure erantzukizuna. Etorkizuneko belaunaldiei maitasunean ustea jartzen laguntzeko, lekuko bizien beharra du munduak; izan ere, gizakiak ezin izango du etorkizun esperantza-emailerik maitasunarekiko ustea galtzen badu.

30 Tiempo ordinario(A) Mateo 22, 34-40, «CREER EN EL AMOR»

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 22/10/14.- La religión cristiana les resulta a no pocos un sistema religioso difícil de entender y, sobre todo, un entramado de leyes demasiado complicado para vivir correctamente ante Dios. ¿No necesitamos los cristianos concentrar mucho más nuestra atención en cuidar antes que nada lo esencial de la experiencia cristiana?

Los evangelios han recogido la respuesta de Jesús a un sector de fariseos que le preguntan cuál es el mandamiento principal de la Ley. Así resume Jesús lo esencial: lo primero es “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser”; lo segundo es “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

La afirmación de Jesús es clara. El amor es todo. Lo decisivo en la vida es amar. Ahí está el fundamento de todo. Lo primero es vivir ante Dios y ante los demás en una actitud de amor. No hemos de perdernos en cosas accidentales y secundarias, olvidando lo esencial. Del amor arranca todo lo demás. Sin amor todo queda pervertido.

Al hablar del amor a Dios, Jesús no está pensando en los sentimientos o emociones que pueden brotar de nuestro corazón; tampoco nos está invitando a multiplicar nuestros rezos y oraciones. Amar al Señor, nuestro Dios, con todo el corazón es reconocer a Dios como Fuente última de nuestra existencia, despertar en nosotros una adhesión total a su voluntad, y responder con fe incondicional a su amor universal de Padre de todos.

Por eso añade Jesús un segundo mandamiento. No es posible amar a Dios y vivir de espaldas a sus hijos e hijas. Una religión que predica el amor a Dios y se olvida de los que sufren es una gran mentira. La única postura realmente humana ante cualquier persona que encontramos en nuestro camino es amarla y buscar su bien como quisiéramos para nosotros mismos.

Todo este lenguaje puede parecer demasiado viejo, demasiado gastado y poco eficaz. Sin embargo, también hoy el primer problema en el mundo es la falta de amor, que va deshumanizando, uno tras otro, los esfuerzos y las luchas por construir una convivencia más humana.

Hace unos años, el pensador francés, Jean Onimus escribía así: “El cristianismo está todavía en sus comienzos; nos lleva trabajando solo dos mil años. La masa es pesada y se necesitarán siglos de maduración antes de que la caridad la haga fermentar”. Los seguidores de Jesús no hemos de olvidar nuestra responsabilidad. El mundo necesita testigos vivos que ayuden a las futuras generaciones a creer en el amor pues no hay un futuro esperanzador para el ser humano si termina por perder la fe en el amor. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

 

SOBRE LO DIVINO

Fe Adulta

No es fácil hablar sobre «lo Divino» ya que no es algo que esté bajo nuestro escrutinio. Cada creyente, agnóstico e incluso ateo, se hace una idea de Dios. Dependiendo del lugar, y la época que uno nace, las ideas sobre lo divino varían según los condicionantes históricos y culturales. Además suele ocurrir que hasta los creyentes varían en sus ideas según pasan los años, debido a las vivencias, las confrontaciones intelectuales, los conocimientos científicos o las preguntas existenciales. Quizás lo que nos han transmitido no sea correcto. Leer más