Redacción de Atrio
El escándalo de curas pederastas en Granada ha saltado a la prensa a partir de la llamada del papa Francisco a la víctima. ¡Bravo por Francisco aunque haya quien le critique! La víctima, como dice Bedoya en este artículo que es lo más sensato y comprensivo (de “incluir muchas cosas relacionadas”) que he leído, antes de escribir al papa estuvo tres horas hablando con el arzobispo Martínez, quien siguió pensando que todo era un montaje para deteriorar el prestigio de la Iglesia. Como le pasó a Wojtyla cuando le hablaron de los abusos de Maciel. Porque esos curas granadinos eran de los piadosos y obedientes a la jerarquía. Más detalles, tal vez demasiados ya pues puede peligrar la causa penal, pueden verse en este otro artículo de El País. AD
Desolación en la Conferencia Episcopal Leer más




