Abendualdiko 1. Igandea – 1º Domingo de Adviento, José A. Pagola

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

por Coordinador Grupos de Jesús

ELIZA ESNARAZI

Lehen kristau-belaunaldiek ezin kendu zuten burutik Jesus laster batean etorriko zela. Piztua zen hura ezin atzeratu zitekeen. Hartarainokoa zuten harekiko irrika, ahalik arinen egin nahi baitzuten harekin topo. Denbora bazihoala eta Jauna ez zetorrela ikustean sortu ziren arazoak.

Laster konturatu ziren, ezen atzeratze hark herio-arriskua zuela berekin. Hasiera hartako sua itzaliko zen arriskua. Denbora joan ahala, elkarte txiki haiek pixkana axolagabe bihur zitezkeen, eta guztiaz ahaztu. Gauza bat zuten buruan: «Kristok, iristean, ez gaitzala lo aurkitu».

Zain egotea zuten hitz giltzarri. Etengabe errepikatzen dute ebanjelioek: «zain egon», «erne egon», «adi egon», «esna egon». Markosen arabera, Jesusen agindua ez doakie entzuten dioten ikasleei bakarrik. «Zuei diotsuedana guztiei diotset: egon erne» (Zuei esana guztiei esana da: egon erne). Ez da dei huts bat gehiago. Aldi guztietako Jesusen jarraitzaile guztiei doakien agindua da.

Joanak dira kristautasunaren hogei mende. Zertan da Jesusen agindu hori? Nola bizi gara gaur egungo kristauok? Esna jarraitzen ote? Bizirik jarraitzen ote gure fedeak ala itzaliz joan da, axola-gabeziara eta geldotasunera joz?

Ez ote da ageri bihotz berri baten beharrean dela Eliza? Ez ote dugu sumatzen geure geldotasunari eta auto-engainuari astindu bat eman beharrean garela? Ez ote dugu hasi behar Elizan den gauzarik onen hori iratzartzen? Ez ote genuke biziberritu behar fededun xume guztien sinesmen umil eta garbi hori?

Ez ote genuke berreskuratu behar erakartzen, dei egiten, interpelatzen eta esnarazten duen Jesusen aurpegi bizi hura? Nolatan segi genezake Kristoz hainbeste hitz egiten, idazten eta eztabaidatzen, hark liluratu eta pixka bat eralda gaitzan utzi gabe? Ez al gara konturatzen Jesu Kristok liluratzen ez duen eta bihotza ukitzen ez dion eta “lo dagoen” Eliza batek ez duela etorkizunik, itzaliz eta zaharkituz joanen dela bizi-arnasaren faltaz?

Ez al dugu sentitzen esnatu eta Jesusekiko geure harremanak biziarazi beharra? Beste zeinek iratzar lezake gure kristautasuna mugimendu-falta horretatik, zurruntasunetik, iraganaren zamatik, sormen-faltatik? Zeinek kutsa diezaguke bere alaitasuna? Zeinek eman diezaguke bere indar kreatzailea, bere bizitasuna?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

1 Domingo de Adviento – B (Marcos 13,33-37)

por Coordinador Grupos de Jesús

UNA IGLESIA DESPIERTA

Las primeras generaciones cristianas vivieron obsesionadas por la pronta venida de Jesús. El resucitado no podía tardar. Vivían tan atraídos por él que querían encontrarse de nuevo cuanto antes. Los problemas empezaron cuando vieron que el tiempo pasaba y la venida del Señor se demoraba.

Pronto se dieron cuenta de que esta tardanza encerraba un peligro mortal. Se podía apagar el primer ardor. Con el tiempo, aquellas pequeñas comunidades podían caer poco a poco en la indiferencia y el olvido. Les preocupaba una cosa: «Que, al llegar Cristo, nos encuentre dormidos».

La vigilancia se convirtió en la palabra clave. Los evangelios la repiten constantemente: «vigilad», «estad alerta», «vivid despiertos». Según Marcos, la orden de Jesús no es solo para los discípulos que le están escuchando. «Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: Velad». No es una llamada más. La orden es para todos sus seguidores de todos los tiempos.

Han pasado veinte siglos de cristianismo. ¿Qué ha sido de esta orden de Jesús? ¿Cómo vivimos los cristianos de hoy? ¿Seguimos despiertos? ¿Se mantiene viva nuestra fe o se ha ido apagando en la indiferencia y la mediocridad?

¿No vemos que la Iglesia necesita un corazón nuevo? ¿No sentimos la necesidad de sacudirnos la apatía y el autoengaño? ¿No vamos a despertar lo mejor que hay en la Iglesia? ¿No vamos a reavivar esa fe humilde y limpia de tantos creyentes sencillos?

¿No hemos de recuperar el rostro vivo de Jesús, que atrae, llama, interpela y despierta? ¿Cómo podemos seguir hablando, escribiendo y discutiendo tanto de Cristo, sin que su persona nos enamore y trasforme un poco más? ¿No nos damos cuenta de que una Iglesia “dormida” a la que Jesucristo no seduce ni toca el corazón, es una Iglesia sin futuro, que se irá apagando y envejeciendo por falta de vida?

¿No sentimos la necesidad de despertar e intensificar nuestra relación con él? ¿Quién como él puede liberar nuestro cristianismo de la inmovilidad, de la inercia, del peso del pasado, de la falta de creatividad? ¿Quién podrá contagiarnos su alegría? ¿Quién nos dará su fuerza creadora y su vitalidad?

José Antonio Pagola

Bendiciones y maldiciones del siglo XXI (Pedro Zabala)

Blog de Xabier Pikaza

El evangelio del domingo pasado (Mt 25, 31-46) llama “benditos de mi Padre Dios” (bienaventurados) a los que saben compartir la vida con los demás: dan de comer al hambriento, acogen al exilado, ayudan al enfermo y al encarcelado.

Por el contrario, los malditos del fuego eterno (¡no malditos de Dios!) a los que se cierran en sí mismo y no acogen al pobre, no comparten la vida con el exilado y el desnudo, no visitan y acompañan al enfermo y al encarcelado.

Desde ese fondo se entienden estas bendiciones y maldiciones (bienaventuranzas y malaventuranzas) del hombre moderno, del siglo XXI.

Gracias, Pedro, por tu aportación. Lean y opinen los amigos del blog.

BENDICIONES DEL SIGLOS XXI Leer más

¿UN SÍNODO PARA ESO?

Escrito por  José Arregi

Hace un mes finalizó en Roma la primera fase del Sínodo católico sobre la familia, que abrió un año de reflexión eclesial hasta octubre del 2015. Entonces tendrá lugar el Sínodo General propiamente dicho. Seguimos, pues, en sínodo, palabra griega que significa «camino en compañía». Eso es ser Iglesia: ser compañeros de camino, seguir a Jesús juntos y libres. Eso es la vida: un viaje compartido.

«Que cada uno hable con libertad, y escuche con humildad», dijo el papa Francisco en la víspera de la inauguración. Así sea. Así quiero hacer, pues lo que vale para los obispos ha de valer para todos los que somos Iglesia, compañeros de viaje. Leer más

Si conociéramos los sueños del hombre blanco…

Leonardo Boff
Atrio

La crisis económico-financiera que aflige a gran parte de las economías mundiales ha creado la posibilidad de que los muy ricos se vuelvan más ricos de lo que nunca antes han sido en la historia del capitalismo, lógicamente a costa de la desgracia de países enteros como Grecia, España y otros, y de modo general de toda la zona del euro, tal vez con una pequeña excepción, Alemania. Ladislau Dowbor ( http://dowbor.org), profesor de economía de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) resumió un estudio del famoso  Instituto Federal Suizo de Investigación Tecnológica (ETH) que compite en credibilidad con las investigaciones del MIT de Harvard. Leer más

VIAJE DEL PAPA A TIERRA SANTA

Ha llegado a nosotros información del pasado viaje del Papa a Tierra Santa con fotos. No fue un viaje como el que hicieron otros Papas. Os ofrecemos la información tanto escrita como gráfica  ya que nos parece merece la pena tenerla.

FOTOS DEL PAPA EN EL MURO DE PALESTINA

Visita del Papa a Palestina (artículo Revista 21)

MAS QUE GESTOS

El viaje del papa Francisco a Tierra Santa, de alto riesgo diplomático, ha dejado grandes momentos mediáticos que esconden puntos de inflexión en cuestiones no sólo políticas sino eclesiales y de diálogo ecuménico e interreligioso. Francisco ha sabido marcar el paso: empezando por su primera escala en Jordania para arropar a los refugiados, clamar por la paz en Siria y alabar la solidaridad jordana con los desplazados. Leer más

«UN JUICIO EXTRAÑO» de José A. Pagola

Escrito por  José Antonio Pagola

Mt 25, 31-46

Las fuentes no admiten dudas. Jesús vive volcado hacia aquellos que ve necesitados de ayuda. Es incapaz de pasar de largo. Ningún sufrimiento le es ajeno. Se identifica con los más pequeños y desvalidos y hace por ellos todo lo que puede. Para él la compasión es lo primero. El único modo de parecernos a Dios: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

¿Cómo nos va a extrañar que, al hablar del Juicio final, Jesús presente la compasión como el criterio último y decisivo que juzgará nuestras vidas y nuestra identificación con él? ¿Cómo nos va a extrañar que se presente identificado con todos los pobres y desgraciados de la historia?

Según el relato de Mateo, comparecen ante el Hijo del Hombre, es decir, ante Jesús, el compasivo, «todas las naciones». No se hacen diferencias entre «pueblo elegido» y «pueblo pagano». Nada se dice de las diferentes religiones y cultos. Se habla de algo muy humano y que todos entienden: ¿Qué hemos hecho con todos los que han vivido sufriendo?

El evangelista no se detiene propiamente a describir los detalles de un juicio. Lo que destaca es un doble diálogo que arroja una luz inmensa sobre nuestro presente, y nos abre los ojos para ver que, en definitiva, hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos, o nos desentendemos y los abandonamos.

El que habla es un Juez que está identificado con todos los pobres y necesitados: «Cada vez que ayudasteis a uno de estos mis pequeños hermanos, lo hicisteis conmigo». Quienes se han acercado a ayudar a un necesitado, se han acercado a él. Por eso han de estar junto a él en el reino: «Venid, benditos de mi Padre».

Luego se dirige a quienes han vivido sin compasión: «Cada vez que no ayudasteis a uno de estos pequeños, lo dejasteis de hacer conmigo». Quienes se han apartado de los que sufren, se han apartado de Jesús. Es lógico que ahora les diga: «Apartaos de mí». Seguid vuestro camino…

Nuestra vida se está jugando ahora mismo. No hay que esperar ningún juicio. Ahora nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora nos estamos acercando o alejando de Cristo. Ahora estamos decidiendo nuestra vida.

José Antonio Pagola

 

 

«BUSCAR LA GLORIA PARA MI FALSO YO, SERÍA MALOGRAR MI EXISTENCIA», de Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe adulta

Mt 25, 31-46

El contexto de la implantación de esta fiesta, nos puede dar una buena pista para interpretar hoy su significado. Fue establecida por Pío XI en 1925, en un momento en que la Iglesia estaba perdiendo poder, prestigio e influencia en la sociedad occidental. La jerarquía seguía oponiéndose a la modernidad y soñaba aún con una «restauración». El Papa creyó que una fiesta de Cristo Rey ayudaría a recuperar el terreno perdido.

Jesús nunca reivindicó ningún reino para sí. Todo lo contrario, dijo expresamente que, «el que quiera ser primero, sea el servidor». Afirmó de palabra y con su vida, que él «no venía a ser servido, sino a servir». Después del ayuno en el desierto, el ser dueño y señor del mundo se le presenta como una tentación. ¿No hemos ocupado el lugar del tentador, cuando, sin pedirle consentimien­to, le hemos dado todos los reinos del mundo? Jesús criticó muy duramente todo poder. Después de la multiplicación de los panes, nos dice Juan: «Viendo que querían echarle mano para proclamarle rey, se retiró a la montaña».

¿No hemos superado la burla macabra de los soldados, poniéndole una corona de oro, un manto real y un cetro cargado de brillan­tes? O no he entendido nada del evangelio o este cetro y esta corona es mucho más denigrante para Jesús, que la caña y las espinas. Cuando Pilato pone el título sobre la cruz, «Éste es el rey de los judíos», lo hace para burlarse de él y de los judíos. ¿No será también una burla llamarle rey del universo?

¿Cómo surge esta tergiversación del mensaje de Jesús? Nuestro ego narcisista está incapacitado para asumir su desaparición. Tiene una capacidad increíble para revolverse sobre la punta de una aguja y salirse con la suya. Como la propuesta de Jesús era inasumible, la presenta como una estrategia para conseguir plenitud de gloria. Así, cuando Jesús dice que la meta de su vida es el don total a los demás, el ego la interpreta como el único medio para ser glorificado por Dios. Una vez presentada así la trayectoria de Jesús, será muy fácil hacernos ver que la nuestra debe seguir el mismo camino.

El ser humano, como la vela, está hecho para dar luz, pero la vela nada más encenderla se empieza a consumir. La vela, hasta que no es encendida es un trasto que rueda por los cajones. El día que se va la luz, la buscamos y la encendemos. En ese momento empieza a ser vela. Nuestro ego nos impide aceptar esta perspectiva. Nada ni nadie le puede convencer de que su objetivo es desaparecer, menos aún, en beneficio de los demás. El colmo del desastre fue que descubrió la manera de emplear toda la parafernalia espiritual para conseguir su propio objetivo. No hay forma de que pueda cambiar de perspectiva.

Fijaros qué contradicción. Para celebrar la gloria de Jesús recordamos el momento de su vida donde mejor dejó reflejada su actitud vital, la eucaristía. Yo, como el pan, me parto y me vuelvo a partir para que me coman. Me dejo masticar, tragar, asimilar para alimentar a otros, aunque sea a costa de desaparecer. Yo entrego mi vida (mi sangre) a los demás para que la hagan suya y puedan trasformar su propia vida. La sangre solo se puede entregar a costa de la propia vida. Si la doy a los demás, me quedaré sin ella. Todo esto lo celebramos como un rito más, que para nada condiciona mi propia existencia.

Sin duda, elReino de Dios fue el centro de la predicación de Jesús. La imagen de Dios como rey de Israel se remonta a la época de la entrada en Palestina del pueblo judío. Para un nómada nada podía significar la idea de un rey; pero cuando entran en contacto con las estructuras sociales de la gente que vivía en ciudades, los israelitas piden a Dios un rey. Esto fue interpretado por los profetas, como una traición a Yahvé. Desde entonces se va enriqueciendo esa idea y termina por ser la imagen clave para la apocalíptica. El final de la historia será un Reino de Dios que termina por sobreponerse a todos los demás.

Solo en este contexto cultural podemos entender la predicación de Jesús sobre el Reino de Dios. Sin embargo, el contenido que le da es muy distinto. En tiempo de Jesús, el futuro Reino de Dios se entendía como una victoria del pueblo judío sobre los gentiles y una victoria de los buenos sobre los malos. Jesús predica un Reino de Dios, del que van a quedar excluidos lo que se creían buenos y van a entrar las prostitu­tas, los pecadores, los marginados. Los gentiles están llamados y muchos judíos quedarán fuera.

La característica fundamental del Reino predicado por Jesús es que ya está aquí. No hay que esperar a un tiempo escatológico, sino que ha comenzado ya. «No se dirá está aquí o está allá, porque mirad: el reino de Dios está dentro de vosotros». Para mí, esta idea desbarata todo montaje erróneo sobre el reino de Dios. No se trata de preparar un reino para Dios, se trata de un Reino que es Dios. Se trata de hacer presente a Dios entre nosotros, con nuestra manera de actuar, pero solo después de haber descubierto la presencia de Dios en lo más hondo de nuestro corazón. No vale la programación. Es un reinado del AMOR. No es un reino de personas físicas, sino de actitudes vitales. Cuando me acerco al que me necesita preocupándome por él, hago presente el Reino de Dios.

Cuando Pilato le pregunta si es rey, contesta Jesús: «mi reino no es de este mundo». No quiere decir que vendrá después o que estará en otro lugar, sino que no tiene nada que ver con lo que él entendía por reino. Al insistir Pilato, Jesús le dice: «sí, soy rey, yo para esto he venido al mundo, para ser testigo de la verdad.» Ser testigo de la verdad, ser auténtico, ser verdad, es la única manera de ser dueño de sí mismo, y por la tanto de ser dueño de la realidad entera. Jesús es rey de sí mismo y así es Rey en absoluto.

El Reino de Dios, lo divino que hay en nosotros, es como una fuerza, un fermento, un alma, una luz que transforma la realidad concreta de mi ser y se manifiesta fuera en toda la realidad. Se manifiesta como una cualidad, pero en realidad, es la esencia de mi ser. Yo tengo que esforzarme por hacerla surgir desde lo hondo de mí mismo, aceptando que viene a absorberme. Es necesario que tras haber cooperado con todas mis fuerzas a hacerla brotar, consienta en la comunión, en la que mi propia individualidad se hundirá y acepte convertirse  en su alimento (Teilhard de Chardin).

Después de lo dicho podemos comprender que no se trata de entronizar a Jesús ni antes ni después de morir. Lo Crístico, es decir, lo que significa y encarna la figura de Jesús, es el que tiene que reinar entre nosotros. Cuando decimos: reina la armonía, reina la paz, etc. estamos hablando de una ambiente envolvente que permite su desarrollo. Hablar del reinado de Cristo significa que su mismo espíritu mueve también nuestra existencia.

En el relato que hemos leído encontramos la clave de la encarnación. Dios no se hace un hombre, sino que se hace hombre. El que juzga es el Hombre, el punto de contraste para valorar una vida humana es la semejanza con Jesús «el Hombre». No tenemos que esperar ningún juicio desde fuera. Mis actitudes van manifestando en cada momento el grado de identificación con el modelo de Hombre. En la medida que me identifique con el modelo, me salvo; en la medida que me separe de él, me voy condenando.

Hemos conseguido un cristianismo cómodo colocando a Dios en el cielo. Sería demasiado peligroso descubrir a Dios encarnado en cada uno de los seres humanos que nos rodean. Pero no hay escapatoria. Dios es encarnación y lo tenemos que descubrir en las criaturas. «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis». La pregunta de los rechazados deja bien claro que si hubieran descubierto la presencia de Dios en el necesitado, lo hubieran socorrido. La tarea es descubrir lo que somos.

 

Meditación-contemplación

A la tarde, te examinarán en el amor, dice S. Juan de la Cruz.
Ama y haz lo que quieras, dice S. Agustín.
Naturalmente, se trata del amor manifestado en obras,
no con relación a Dios sino con relación al que te necesita.
…………………

El amor no es una exigencia que me venga de fuera.
No es una obligación que me impone un ser superior y extraño.
Es la exigencia primera y más profunda de mí ser.
Mi humanidad consiste en desplegar esa capacidad de amar.
………………..

El amor que nos pide Jesús en el evangelio
es fruto de una experiencia de unidad absoluta.
Sin esa experiencia interior será una programación inútil.
El amor, como el agua, fluye espontáneamente de la fuente.

 

Fray Marcos

 

 

El joven que pidió ayuda al Papa sufrió graves ataques sexuales

El País.- Un juzgado de Granada destapa la implicación de ocho curas y dos seglares. El Papa fuerza la investigación a 10 curas por pederastia en Granada. El joven de 24 años al que el papa Francisco telefoneó personalmente el pasado 10 de agosto para pedirle perdón “en nombre de toda la iglesia de Cristo” sufrió supuestamente abusos sexuales y violaciones continuadas muy graves desde que tenía 12 años. El arzobispo de Granada estaba convencido de que, como siempre, los trapos sucios se iban a seguir lavando en casa. Pero, esta vez, la estrategia del ocultamiento le falló al arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez.