Herejías

José Arregi

A un franciscano ya mayor con quien tuve la suerte de convivir durante años, y de bromear y debatir a menudo, le escuché: “De toda la historia de la Iglesia, solo me interesan los herejes. Solo ellos han aportado algo verdadero”.

Y vaya si el buen fraile, ilustrado y locuaz, sabe de historia. Lo que no superaría es un examen de ortodoxia, por laxo que fuera el examinador. Pero en servicialidad fraterna, ahí se lleva la palma. ¿Y de qué se trata sino de eso en la vida franciscana? ¿Y a qué nos invita sino a eso el Evangelio de Jesús, él que puso como modelo al samaritano hereje y compasivo, frente al sacerdote servidor del templo, juez de la ley y guardián de la doctrina, para los que la pureza y la verdad son más importantes que el socorro del herido? Leer más

VIDA EN PLENITUD

FE ADULTA

INTRODUCCIÓN

«Nos consideramos como la playa que tiene sed del mar,
pero somos el mar que juega con la playa»
(Willigis Jäger, monje benedictino y maestro zen).

«Por inconcebible que resulte para nuestra razón ordinaria,
todos nosotros estamos todos en todos.
De modo que la vida que cada uno de nosotros
vive no es meramente una porción de la existencia total,
sino que en cierto modo es el todo» (Erwin Schrödinger, físico). Leer más

Pazkoaldiko 6. Igandea – 6º Domingo de Pascua – José A. Pagola

Evangelio del 10/05/15
por Coordinador Grupos de Jesús

MAITASUNETIK DESBIDERATU GABE – NO DESVIARNOS DEL AMOR

Joan ebanjelariak agur-hitzaldi luzea jarri du Jesusen ahoan, eta bizitasun bereziz jaso ditu horretan funtsezko ezaugarri batzuk, mendetan barna ikasleek gogoan hartu beharrekoak, Jesusi eta haren egitasmoari leialak izan nahi badute. Jakina, gaur egun ere bai.

«Iraun nire maitasunean». Horra lehenengo gauza. Kontua ez da erlijio batean bizitzea, baizik eta Jesusek digun maitasunean bizitzea, Aitagandik hartu duen maitasunean. Kristau izatea ez da lehenik eta behin doktrina-arazoa, baizik maitasun-arazoa da. Mendetan barna, ikasleek mila eratako dudak, gatazkak eta zailtasunak izan dituzte. Garrantzizkoa beti maitasunetik ez desbideratzea izanen da.

Jesusen maitasunean irautea ez da gauza teorikoa, ezta mamirik gabea ere. «Aginduak gordetzean» datza, eta haurrideekiko maitasunean laburbildu du Jesusek berak agindu hori: «Hau da ni agindua: maita dezazuela elkar, nik maite zaituztedan bezala». Agindu askorekin egingo du topo kristauak bere erlijioan. Askotarikoak eta desberdinak dituzte, ordea, agindu horiek beren jatorria, beren izaera, beren garrantzia. Egunak joan egunak etorri, arauak ugaldu egiten dira. Maitasunaren aginduaz bakarrik dio Jesusek hau: «Hau da nire agindua». Noiznahi eta nonahi, funtsezko gauza kristauarentzat haurrideekiko maitasunetik ez irtetea da.

Jesusek ez du aurkeztu maitasunaren agindu hau gure bizitza latzagoa eta astunagoa egingo duen lege bezala, baizik poz-iturri bezala: «Honetaz mintzo natzaizue, nire poza zuengan izan dadin eta zuen poza bere betera irits dadin». Gure artean zinezko maitasunik ez denean, hutsunea eratzen da, ez ezerk ez inork pozez bete ezin duen hutsunea.

Maitasunik gabe ezin da pausorik eman kristautasun irekiago, bihozkoiago, alaiago, xumeago eta maitagarriago baterantz, Jesusekin «adiskide» bezala ?ebanjelioaren esapidea erabiliz? bizitzeko modua eskainiko lukeen baterantz. Ezin jakingo dugu poza eragiten. Nahi izan gabe ere, kristautasun triste bat, kexuz, erresuminez, lantuz eta etsipenez betea lantzen jarraituko dugu.

Gure kristautasunari, sarritan, poza falta zaio, egiten eta bizi ohi denak eman dezakeen poza. Sarritan, Jesu Kristorekiko gure jarraipenak berrikuntzaren sua falta izaten du, eta tristura izaten du sobera, Jesusek gugandik espero duena egiteko konbentzimendurik gabe, gauzak errepikatzen aritzeak dakarren tristura.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Pascua – B (Juan 15,9-17)
Evangelio del 10/05/15
por Coordinador Grupos de Jesús

NO DESVIARNOS DEL AMOR

El evangelista Juan pone en boca de Jesús un largo discurso de despedida en el que se recogen, con una intensidad especial, algunos rasgos fundamentales que han de recordar sus discípulos a lo largo de los tiempos para ser fieles a su persona y a su proyecto. También en nuestros días.

«Permaneced en mi amor». Es lo primero. No se trata solo de vivir en una religión, sino de vivir en el amor con que nos ama Jesús, el amor que recibe del Padre. Ser cristiano no es en primer lugar un asunto doctrinal, sino una cuestión de amor. A lo largo de los siglos, los discípulos conocerán incertidumbres, conflictos y dificultades de todo orden. Lo importante será siempre no desviarse del amor.

Permanecer en el amor de Jesús no es algo teórico ni vacío de contenido. Consiste en «guardar sus mandamientos», que él mismo resume enseguida en el mandato del amor fraterno: «Este es mi mandamiento; que os améis unos a otros como yo os he amado». El cristiano encuentra en su religión muchos mandamientos. Su origen, su naturaleza y su importancia son diversos y desiguales. Con el paso del tiempo, las normas se multiplican. Solo del mandato del amor dice Jesús: «Este mandato es el mío». En cualquier época y situación, lo decisivo para el cristianismo es no salirse del amor fraterno.

Jesús no presenta este mandato del amor como una ley que ha de regir nuestra vida haciéndola más dura y pesada, sino como una fuente de alegría: «Os hablo de esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría llegue a plenitud». Cuando entre nosotros falta verdadero amor, se crea un vacío que nada ni nadie puede llenar de alegría.

Sin amor no es posible dar pasos hacia un cristianismo más abierto, cordial, alegre, sencillo y amable donde podamos vivir como «amigos» de Jesús, según la expresión evangélica. No sabremos cómo generar alegría. Aún sin quererlo, seguiremos cultivando un cristianismo triste, lleno de quejas, resentimientos, lamentos y desazón.

A nuestro cristianismo le falta, con frecuencia, la alegría de lo que se hace y se vive con amor. A nuestro seguimiento a Jesucristo le falta el entusiasmo de la innovación, y le sobra la tristeza de lo que se repite sin la convicción de estar reproduciendo lo que Jesús quería de nosotros.

José Antonio Pagola

 

 

Campaña mediática urgente, para evitar que el histórico documento episcopal ‘Iglesia, servidora de los pobres’ se muera en silencio

José Manuel Vidal
Religión Digital

  • Sólo explicando el documento se dejará de decir que la jerarquía española no quiere, no conecta y no sigue al Papa Francisco.

Algunos llevábamos años (muchos años) pidiéndole a la jerarquía de la Iglesia española de la época del cardenal Rouco Varela fundamentalmente dos cosas: que saliese de la arena política y que mostrase entrañas de misericordia con los que más sufren la crisis. Durante años, Rouco impuso su ley y la Conferencia episcopal no hizo ni lo uno ni lo otro. Y dejó en la conciencia social española la imagen (grabada a fuego, sedimentada y que va a costar generaciones borrar) de una Iglesia casada con el PP, defensora de sus privilegios, encerrada en sí misma y sorda y afónica (rouca) a los gritos de dolor del pueblo. Leer más

POLÍTICA Y ESPIRITUALIDAD

José Arregi

Con tantas elecciones a la vista y la atención en las encuestas y en el reparto del poder, reivindicar la espiritualidad en la política puede parecer pura ingenuidad o floritura de evasión. Pero lo haré.

Es un grave error pensar que la espiritualidad atañe a la vida privada y que la política se encarga de la vida pública. La espiritualidad –la luz en los ojos, la paz en el corazón, el respiro en el pecho– de las personas y de las comunidades transforma la vida pública. Leer más

Comunicado 1º de mayo 2.015: Mirar el pasado, luchar el presente, construir el futuro

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Celebramos un año más el 1 de mayo, día festivo y reivindicativo para el movimiento obrero en todo el mundo, y día también de celebración en nuestra Iglesia, fiesta de San José Obrero, trabajador que nos mostró la dignidad de ser un obrero, herencia que compartió con el propio Jesús.
Para la JOC y la HOAC, movimientos de militantes obreros cristianos, este día es especial por doble motivo. Como trabajadores, porque lo celebramos codo con codo con nuestros hermanos para que se realice de una vez la dignidad que no vemos reconocida, y como cristianos, porque en Jesús obrero tenemos el mejor fundamento de poder conseguir la utopía que anhelamos: una sociedad de hermanos donde todos y todas podamos tener un trabajo digno que nos permita nuestro sostenimiento y el de nuestras familias, nuestra realización personal y nuestra contribución a esa sociedad mejor (CV, 63). Leer más

La política del Buen Samaritano

Román Díaz Ayala
Atrio

“Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de salteadores que, después de despojarle y darle una paliza, se fueron dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por aquel camino un sacerdote, y al verlo, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio lo vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión. Acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y le montó luego sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios y se los dio al posadero, diciendo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.” (Lucas 10,30-35)” Leer más

«LA SAVIA QUE NOS UNE ES EL ESPÍRITU», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Jn 15, 1-8

El texto que leemos hoy es el comienzo del capítulo 15 del evangelio de Jn, incluido en el larguísimo discurso de despedida, que Jn pone en boca de Jesús, después de la cena. En esta parte del discurso, se habla de la comunidad y su misión en el mundo. Insiste en que la Vida de Dios debe atravesar a cada miembro para que sea posible el amor que se debe manifestar en obras. La división de los organismos vivos en partes, siempre es inadecuada. Toda la vid es un ser vivo. Raíz, cepa y sarmientos están atravesados por la misma vida; pero para mantener la vida y producir frutos, necesita de los tres elementos.

El simbolismo de la viña es muy frecuente en el AT, pero no es tan frecuente la imagen de la vid. Además, el sentido que le da Jn es completamente original. El doble aspecto de una misma vivencia individual y una proyección a los demás, es la clave de la experiencia pascual. La Vida de Dios, la de Jesús y la de los discípulos es la misma. Aunque no se nombra expresamente, la Vida sigue siendo el centro del discurso.

Hay que tener en cuenta que la vid es una de las plantas que no produce fruto de provecho, si no se poda severamente. Su capacidad de echar follaje es tan grande que, si no se le aplican fuertes correctivos, se le va toda la fuerza en tallos y hojas. La poda se realiza en dos etapas. La primera se hace antes de que brote y consiste en  eliminar casi todos los sarmientos del año anterior, dejando sólo una parte mínima (dos o tres nudos) de los más robustos. La segunda se hace en verde, eliminando todos los tallos que no llevan fruto e incluso desmochando los que lo llevan.

Yo soy la vid verdadera. Detrás del símbolo de la vid, se esconde todo un mundo de sugerencias. Se trata de un ser vivo que se manifiesta a través de elementos distintos, pero unificados por una realidad que los trasciende, la vida. Una vez más es la Vida el centro del discurso. La vid (raíz, cepa y sarmientos) es ahora todo el que se adhiere a Jesús. No hay más pueblo de Dios que el que se desarrolle a partir de Jesús. En el AT es frecuente que la viña sea improductiva, esté desolada y no agrade a Dios, (falsa).

Mi Padre es el labrado. Como en el AT, es el Padre quien la ha plantado y la cuida. Pero hay que tener cuidado a la hora de interpretar este aspecto. Jesús nunca se propone como centro de su mensaje. Él predica el Reino que es Dios. Nunca se interpone entre Dios y el ser humano. Jesús nos dice que lo que Dios es para él, lo es también para cada uno de los hombres. No pensemos que Jesús es más que el Padre. La alusión al Padre labrador, expresa la preocupación y el interés de que los sarmientos den fruto.

Todo sarmiento que en mí no produce fruto, lo arranca, y a todo el que produce fruto, lo poda, para que dé más fruto. ¡Ojo a este párrafo! Tenemos un juego de palabras muy curioso: «airei» no significa cortar ni arrancar sino abolir, quitar. «kathairei» no significa podar sino limpiar, purificar. Ni uno ni otro verbo se suelen utilizar para designar tareas agrarias. Al emplearlos nos fuerza a ira más allá del simple significado. El versículo siguiente nos ayuda a salir del posible error de interpretación: Vosotros estáis ya limpios por el mensaje que os he comunicado. «limpios» tampoco tiene nada que ver con la pureza legal que se consigue por rituales. Para Jn el único pecado (el pecado del mundo) es la opresión. Como ellos han salido de ese ámbito, se han liberado. La purificación se efectúa al optar por el mensaje de Jesús, el amor.

No debemos entender estos versículos como si Dios actuara en nosotros desde fuera y mecánicamente. Para Jesús, Dios es la sabia, la Vida que se comunica a toda la vid. Jesús es el primer sarmiento que vivió plenamente de esa savia divina. No debemos confundir al hombre Jesús con el Dios cristiano, sino como el primer cristiano que haciendo suya la misma Vida de Dios, nos ha indicado la manera de alcanzar la verdadera plenitud humana. El mensaje de Jesús consiste en que todos vivamos esa Vida divina.

Ni cada individuo, ni la comunidad deben considerarse entes estáticos, tienen que dar fruto. Sarmiento improductivo es el que pertenece a la comunidad pero no responde al Espíritu. Incluso el que produce fruto tiene que seguir un proceso que no acaba nunca. Solo el don total de sí mismo permitiría alcanzar la meta. La posesión del Espíritu es un dinamismo que no se detiene. El producir fruto no hace referencia a una moralidad, sino a la manifestación del amor que es una exigencia de la identificación con Dios.

El sarmiento no tiene vida propia, necesita recibir la savia de la cepa. La ausencia de fruto, delata la falta de unión con Jesús. La presencia de fruto manifiesta que la savia-vida está llegando al sarmiento. Ni la vid sin sarmientos puede producir frutos, ni los sarmientos separados de la cepa. Los frutos se alcanzan por la unidad de ambos. Esa unión con Jesús no es algo automático, ni ritual, ni externo. Exige la actualización constante por parte del discípulo. Tanto el individuo como la comunidad tienen que estar alerta, tiene que estar constantemente eliminando todo aquello que le impida llegar a la identificación con Jesús y, por lo tanto, con Dios.

Existe una fuerte tendencia a equiparar el «producir fruto» con las buenas obras. En Jn no se hace ninguna distinción entre ser y obrar. Adherirse a Jesús es inseparable de producir el fruto que esa adhesión conlleva,  pero el fruto no son directamente las obras, sino la Vida-amor, que necesariamente se manifestará en obras. De esta manera queda erradicado el peligro de creer que son las obras las que me llevan a la identificación con Jesús. Podemos hacer obras impulsados por una programación que no cambia mi actitud interior; esas obras no salvan. Sólo la Vida-Amor nos hace ser y nos capacita para obrar.

Porque sin mí, no podéis hacer nada. Por activa y por pasiva repite una y otra vez la misma idea. El sarmiento que es una sola vida con la cepa produce fruto y hace que la vid sea capaz de dar fruto. El que está separado, no sirve para nada porque no tiene vida. Se trata de participar de la misma Vida de Jesús, que es la del Padre. Recordad: «El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el padre; del mismo modo el que me coma vivirá por mí». Estar unido, comer a Jesús es comprometerse con él y participar de su misma Vida. De la misma manera alejarse de Jesús es garantizarse la esterilidad y la muerte. La nueva humanidad no depende de la pertenencia o no a una institución.

En esto se ha manifestado la gloria de mi Padre, en que hayáis comenzado a producir mucho fruto por haberos hecho discípulos míos. En este versículo queda claro que no pueden ser palabras pronunciadas por Jesús en la última cena. Los discípulos no comenzaron a dar frutos hasta después de la experiencia pascual. Solo entonces descubrieron al verdadero Jesús y lo vivieron de verdad. No son palabras de Jesús, sino palabras de la comunidad sobre Jesús. Si no hacemos esta composición de lugar, no habrá manera de dar un auténtico sentido al evangelio de Jn.

El domingo pasado se hablaba de un solo rebaño, hoy nos habla de una sola vid. Jesús y los discípulos constituyen una sola realidad viva. Ser vid significa estar unido no sólo a Jesús y a Dios, sino a los demás sarmientos. Si me separo de otro sarmiento que está unido a la vid, me tengo que separar de la vid. Esa es la experiencia pascual que tiene que continuar hoy en nosotros. Todos participamos de la misma Vida de Dios que descubrimos gracias a Jesús. La Vida es una sola; al participar de ella tomamos conciencia de que formamos una unidad con todos los hombres con todo el cosmos y con Dios.

 

Meditación-contemplación

Sin la sabia divina no puede haber fruto de verdadera humanidad.
En el centro de mi ser está la fuente de Vida.
Si aparto lo que le impide manifestarse,
inundará todo mi ser con esa Vida.
……………

En el orden del Espíritu, todo es Uno.
La aparente diversidad es una ficción de la mente.
Si consigo trascender el mundo de las apariencias,
me encontraré inmerso en la inmensidad del Ser.
………………

En nuestro verdadero ser todo es distinto.
Las contradicciones quedan superadas.
Las limitaciones pierden su sentido negativo.
La armonía y la paz son absolutas y definitivas.
………….

 

Fray Marcos

 

«EZ APARTATU JESUSENGANDIK-NO DESVIARNOS DE JESÚS», José A. Pagola

Pazkoaldiko 5. Igandea – B (Joan 15,1-8)
Evangelio del 03/05/15
por Coordinador Grupos de Jesús

EZ APARTATU JESUSENGANDIK-NO DESVIARNOS DE JESÚS

Xumea da irudia eta oso adierazkorra. «Egiazko mahatsondoa» da Jesus, biziz izerditsua; ikasleak «aihen» dira, Jesusi darion izerditik bizi dira: mahastizaina da Aita, bera ari da mahastia zaintzen, fruitua oparo eman dezan. Axola duen gauza bakarra, haren egitasmoa gauzatu dadin da, hau da, mundua guztientzat gizatarrago eta zorionekoago bilaka dadin.

Aipatu irudiak arazoa non dagoen nabarmendu du. Badira aihen ihartuak, Jesusen izerdirik ez dutenak. Fruiturik ematen ez duten ikasleak dira, beren zainetan Berpiztuaren Espirituaren arnasarik ez dutelako. Hilko ez hilko diren elkarteak dira, Jesusengandik etenik daudelako.

Horregatik dakar testuak baieztapen bizi hau: «aihenak ezin eman du fruiturik, mahatsondoari itsatsia ez bada»: ikasleen bizitza agorra izango da, Jesusengan «irauten ez badute». Hitz borobilak dira: «Ni gabe ezin duzue ezer egin». Ez ote da agertzen hemen gure kristautasunaren krisiaren benetako sustraia, beste ezerk ez bezala haren oinarriak zartatzen ari den barne eragilea?

Kristau askok bere erlijioa bizitzeko duen moldeak, Jesu Kristorekin bizi-loturarik gabeak, ezin iraungo du luzaroan: «folklore» anakroniko bihurtuko da, Ebanjelioaren Berri Ona inori emango ez dion folklore huts. Elizak ezin bete izango du bere misioa egungo munduan, geure burua «kristau» jotzen dugunok Jesusen ikasle bilakatzen ez bagara, mundua gizatarrago egiteko haren espirituak eta haren grinak animatzen ez bagaitu.

Kristau izateak Jesu Kristoz bizi-esperientzia egin beharra dakar, hura barnez ezagutu beharra eta haren egitasmoarekiko grina; kristiandadeko gizartean ez zen halako beharrik erlijio-betetzaile huts izateko. Jesusekin harreman estuagoak eta grinatsuagoak bizitzen ikasten ez badugu, gure kristautasunaren gainbehera gaixotasun hilgarri bihur daiteke.

Arazo askoz arduraturik bizi gara gaur egun kristauok, eta gogoz barreiaturik. Ezin da besterik izan. Baina ez ginateke ahantzi behar funtsezkoaz. «Aihen» huts gara guztiok. Jesus bakarrik da «egiazko mahatsondoa». Inporta duen gauza une honetan «harengan irautea» da: gure arreta guztia Ebanjelioari eskaintzea: gure talde, sare, elkarte eta parrokietan harekiko harreman biziak elikatzea; harengandik ez apartatzea.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

5 Pascua – B (Juan 15,1-8)

Evangelio del 03/05/15

por Coordinador Grupos de Jesús

NO DESVIARNOS DE JESÚS

La imagen es sencilla y de gran fuerza expresiva. Jesús es la «vid verdadera», llena de vida; los discípulos son «sarmientos» que viven de la savia que les llega de Jesús; el Padre es el «viñador» que cuida personalmente la viña para que dé fruto abundante. Lo único importante es que se vaya haciendo realidad su proyecto de un mundo más humano y feliz para todos.

La imagen pone de relieve dónde está el problema. Hay sarmientos secos por los que no circula la savia de Jesús. Discípulos que no dan frutos porque no corre por sus venas el Espíritu del Resucitado. Comunidades cristianas que languidecen desconectadas de su persona.

Por eso se hace una afirmación cargada de intensidad: «el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid»: la vida de los discípulos es estéril «si no permanecen» en Jesús. Sus palabras son categóricas: «Sin mí no podéis hacer nada». ¿No se nos está desvelando aquí la verdadera raíz de la crisis de nuestro cristianismo, el factor interno que resquebraja sus cimientos como ningún otro?

La forma en que viven su religión muchos cristianos, sin una unión vital con Jesucristo, no subsistirá por mucho tiempo: quedará reducida a «folklore» anacrónico que no aportará a nadie la Buena Noticia del Evangelio. La Iglesia no podrá llevar a cabo su misión en el mundo contemporáneo, si los que nos decimos «cristianos» no nos convertimos en discípulos de Jesús, animados por su espíritu y su pasión por un mundo más humano.

Ser cristiano exige hoy una experiencia vital de Jesucristo, un conocimiento interior de su persona y una pasión por su proyecto, que no se requerían para ser practicante dentro de una sociedad de cristiandad. Si no aprendemos a vivir de un contacto más inmediato y apasionado con Jesús, la decadencia de nuestro cristianismo se puede convertir en una enfermedad mortal.

Los cristianos vivimos hoy preocupados y distraídos por muchas cuestiones. No puede ser de otra manera. Pero no hemos de olvidar lo esencial. Todos somos «sarmientos». Solo Jesús es «la verdadera vid». Lo decisivo en estos momentos es «permanecer en él»: aplicar toda nuestra atención al Evangelio; alimentar en nuestros grupos, redes, comunidades y parroquias el contacto vivo con él; no desviarnos de su proyecto.

José Antonio Pagola

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