La fraternidad

Carlos F. Barberá

ATRIO

La evocación de esos tres conceptos clave –libertad, igualdad, fraternidad– me ha traído a la memoria el poema de las tres virtudes de Pèguy. En él Dios manifiesta no asombrarse de la fe: la creación es tan hermosa que el hombre se puede sino sentirse empujado a creer. Tampoco se asombra de la caridad: los seres humanos son tan débiles que es normal que se agrupen y se apoyen. Leer más

Gustavo Gutiérrez: «No se está rehabilitando la Teología de la Liberación, se está rehabilitando el Evangelio»

Religión Digital

El teólogo peruano, estrella invitada en la Asamblea General de Cáritas Internationalis

Maradiaga se despide celebrando la beatificación de Romero, «una luz en el firmamento de la Iglesia»

La cuestión no es la teología sino la importancia de que la Iglesia vuelva a ocuparse de los pobres, pero esto ya lo encontramos en las enseñanzas del Evangelio. Leer más

«AL CIELO SE LLEGA CAMINANDO HACIA LO HONDO DE NUESTRO SER», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Mc 16, 15-20

¿Qué estamos celebrando? Es la pregunta que debemos hacernos hoy. Nos va a costar Dios y ayuda superar la visión física, corpórea y chata de la Ascensión, que venimos aceptando durante demasiados siglos. Nos encontramos con el problema de siempre: Mezclar la realidad con el relato mítico. La Ascensión no es más que un aspecto de la cristología pascual. Resurrección, Ascensión, glorifica­ción, Pentecostés, constituyen una sola realidad, que está fuera del alcance de los sentidos. Esa realidad no temporal, no localizable, es la más importante para la primera comunidad y es la que hay que tratar de descubrir.

Hoy tenemos conocimientos suficientes para intentar una interpretación más acorde con lo que los textos nos quieren trasmitir. No podemos seguir pensando en un Jesús subiendo físicamente más allá de las nubes. Para poder entender la fiesta de la Ascensión, debemos volver al tema central de Pascua. Estamos celebrando la Vida, pero no la biológica sino la divina. Esa Vida no está sujeta al tiempo, por lo tanto no hay en ella acontecimientos, es eterna e inmutable. Sólo teniendo en cuenta estas sencillas verdades, podremos comprender adecuadamente lo que estamos celebrando este domingo.

Mt no sabe nada de una ascensión. Jn no habla de ascensión, pero en la última aparición, Jesús le dice a Pedro: «si quiero que éste permanezca hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?» Está claro que para volver, primero tiene que irse. El final canónico de Mc, que fue añadido a mediados del s. II, nos dice que Jesús sentó a la derecha de Dios (menos mal, porque esperar de pie hasta que vuelva al final de los tiempos hubiera sido un poco cansado). Solo Lc nos habla de ascensión: «se separó de ellos y fue elevado al cielo». También en Hechos nos cuenta, incluso con más detalles, la subida de Jesús al cielo.

Relatos de raptos eran frecuentes en la literatura clásica. Tito Livio, en su obra histórica sobre Rómulo dice: «Cierto día Rómulo organizó una asamblea popular junto a los muros de la ciudad para arengar al ejército. De repente irrumpe una fuerte tempestad. El rey se ve envuelto en una densa nube. Cuando la nube se disipa, Rómulo ya no se encontraba sobre la tierra; había sido arrebatado al cielo». Tenemos otros ejemplos: Heracles, Empédocles, Alejandro Magno y Apolonio de Tiana. Todos siguen el mismo esquema.

El AT cuenta el rapto de Elías. También se habla de la asunción de Henoc en (Gen 5, 24). El libro eslavo de Henoc, escrito judío del siglo primero después de Cristo, describe el rapto de Henoc: «Después de haber hablado Henoc al pueblo, envió Dios una fuerte oscuridad sobre la tierra que envolvió a todos los hombres que estaban con Henoc. Y vinieron los ángeles y cogieron a Henoc y lo llevaron hasta lo más alto de los cielos. Dios lo recibió y lo colocó ante su rostro para siempre».

La palabra «cielo» es una de las más utilizadas en religión. Todavía hoy, la repetimos dos veces en el Padrenuestro, dos en el Gloria y tres en el credo. Su amplia gama de significados se arrastra desde la cultura griega y de todo el Oriente Medio. La complejidad de las concepciones del mundo físico en aquella época, está a la altura de los innumerables matices que podemos encontrar en el «cielo» teológico. No siempre es fácil dilucidar qué sentido se quiere dar a la palabra en cada caso. En el bautismo de Jesús, el cielo se rasgó y lo divino bajó hasta él. Cuando termina su ciclo humano, el cielo vuelve a romperse, ahora para que Jesús vuelva a traspasar el límite de lo terreno, para entrar en el cielo.

Un dato muy interesante que nos proporciona la exégesis, es que las más antiguas expresiones de la experiencia pascual que han llegado hasta nosotros, sobre todo en escritos de Pablo, están formuladas en términos de exaltación y glorifica­ción, no con la idea de resurrección y menos aún de ascensión. En el AT encontramos abundantes textos que hablan del siervo doliente, machacado por los hombres, pero reivindicado por Dios. Esta fue la base de la idea de glorificación con la que se quiso expresar la experiencia pascual.

Lo que celebramos, por no ser una realidad sujeta al tiempo, pertenecen al hoy como al ayer, es tan nuestras como de Pedro o Juan. No hacen referencia a un pasado. Son realidades que están afectando hoy a nuestra propia vida. Puedo vivirlas como las vivieron los primeros cristianos. El hombre Jesús se transforma definitivamen­te, alcanzando la meta suprema. Se hace una sola realidad con Dios. Nosotros necesitamos desglosar esa realidad para intentar penetrar en su misterio, analizando los distintos aspectos que la integran. La Ascensión quiere manifestar que llegó a lo más alto, pero no en sentido físico.

La verdadera ascensión de Jesús empezó en el pesebre y terminó en la cruz cuando exclamó: «consumatum est». Ahí terminó la trayectoria humana de Jesús y sus posibilidades de crecer. Después de ese paso, todo es como un chispazo que dura toda la eternidad. Pero había llegado a la plenitud total en Dios, precisamen­te por haberse despegado (muerto) de todo lo que en él era caduco, transitorio, terreno. Solo permaneció de él lo que había de  Dios y por tanto se identificó con Dios totalmente, divinamente. Esa es también nuestra meta. El camino también es el mismo que recorrió Jesús: despegarnos de nuestro ego.

La experiencia pascual, consistió en ver a Jesús de una manera nueva. El haber vivido con él, el haber escuchado lo que decía y visto lo que hacía, no les llevó a la comprensión de su verdadero ser. Estaban demasiado pegados a lo externo, y lo que hay de divino en Jesús no puede entrar por los sentidos, ni ser fruto de la razón. Su desaparición física les obligó a mirar dentro de sí, y descubrir allí lo mismo que había vivido Jesús. Entonces ven al verdadero Jesús, el que vive y les sigue dando Vida. Nosotros hoy estamos apegados a una imagen terrena de Jesús que también nos impide descubrir su verdadero ser.

Esa vivencia no puede venir de fuera, sino de lo más íntimo de nosotros mismos. Por eso decía Pablo en la segunda lectura: «Que el Dios de Nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerle; ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cual es la riqueza…» No se pide ciencia, sino Sabiduría. No pide que nos ilumine los ojos del cuerpo ni de la mente, sino los del corazón… Todo lo que podamos aprender sobre Dios y Jesús, nunca podrá suplir la experiencia interior.

Debemos tener en cuenta que todos estos relatos teológicos tienen una finalidad catequética. Están elaborados para que nosotros entremos en la dinámica de Cristo. No se nos proponen para que admiremos la figura de Jesús ni para que nos sintamos atraídos por ella, sino para que repitamos su misma vivencia. «El padre que vive…» En él debemos descubrir las posibilidades que todo ser humano tiene de llegar a lo más alto del «cielo». La verdadera salvación del hombre no está en que los libren del pecado, sino en alcanzar la plenitud a la que estamos llamados todos. Esta verdad, es la base de toda salvación.

El fin del periplo humano de Jesús da paso al comienzo de la nueva comunidad. Podemos considerar la Ascensión como el final de una etapa en la que los discípulos tuvieron una experiencia singular y única de la resurrección. Sería el momento en que los primeros cristianos dejan de estar pasmados y empiezan la tarea de llevar esa experiencia a todos los hombres. Dejan de mirar hacia el cielo y comienzan a mirar a la tierra. Recordemos que los cuarenta días, no es una medida cronológica. Se trata de un tiempo simbólico (kairos) que da paso al desarrollo de la nueva comunidad.

 

Meditación-contemplación

Jesús nos ha marcado el camino de la plenitud humana.
Durante el año litúrgico vamos examinando los pasos que dio.
Hoy nos fijamos en la meta a la que llegó,
que es, al mismo tiempo, el punto del que partió.
…………..

Si creemos que nuestro objetivo es alcanzar la misma meta,
está claro que tenemos que caminar en la misma dirección.
Todos hemos salido del Padre y hemos llegado al mundo.
Todos tenemos que dejar el mundo y volver al Padre.
…………….

Ese Padre sigue en lo más hondo de nuestro ser
y allí tenemos que penetrar para encontrarlo.
Si me empeño en buscarlo en otra parte,
me encontraré con un dios a mi medida, pero falso.
………….

 

Fray Marcos

Jaunaren Igokundea – La Ascensión del Señor B (Markos 16,15-20), José A. Pagola

Jaunaren Igokundea – Ascensión del Señor – B (Marcos 16,15-20)

Evangelio del 17/05/15

por Coordinador Grupos de Jesús

KONFIANTZA ETA ERANTZUKIZUNA – CONFIANZA Y RESPONSABILIDAD

Markosen jatorrizko ebanjelioari halako batean eranskin bat gehitu zioten, Jesusen azken agindu hau jasotzen duena:«Zoazte mundu osora eta hots egin ebanjelioa kreazio guztiari». Ebanjelioa ezin gelditu da ikasleen talde koxkorrera mugaturik. Irten beharra du eta lekualdatu beharra, «mundu osora» iritsi eta Berri Ona jende guztiari aldarrikatzeko, «kreazio guztiari».

Inondik ere, hitz hauek gogotsu entzun zituzten orduan, lehen kristauak bete-betean zabaltzen eta haien elkarteak Inperio osoan biderkatzen ari ziren hartan. Baina nola entzuten ditugu guk gaur egun hitz horiek, geure eliztarrei, gure erlijioaren beharrik sentitzen ez dutelarik, eutsi ezinik gabiltzan honetan?

Lehenengo gauza, Jainkoaren jardueran konfiantza osoa izatea da. Jesusek berak esana dugu hori. Jainkoa maitasun muga gabeaz ari da bere seme-alaba guztien bihotzean, guk halakoak «galdutako arditzat» emanak ditugun arren. Jainkoa ezin zurrundu edo blokeatu du inongo krisialdik.

Ez dago gure zain; ez dago guk Elizan berregiteko geure egitasmoak edo berrikuntza-asmoak noiz abian jarriko zain. Etenik gabe dihardu hark Elizan eta Elizaz kanpo. Jainkoak ez du inor bazter utzi nahi, ezta Jesusen ebanjelioaz hitz egiten entzun ez duenik ere.

Halere, horrek guztiak ez digu kentzen geure erantzukizuna. Geure galderak egiten hasi beharra dugu. Zein bidetan dabil Jainkoa kultura modernoko gizon-emakumeen bila? Nola nahi die begi aurrean jarri Jesusen Berri Ona gure egun hauetako gizon-emakumeei?

Are galdera gehiago egin beharra dugu: Zer dei ari zaigu egiten Jainkoa kristau-fedea pentsatzeko, adierazteko, ospatzeko eta haragitzeko dugun molde tradizionala eraldatzeari dagokionez, kultura modernoaren baitan Jainkoaren jarduerari lur ona prestatu ahal izateko? Ez ote dugu arrisku hau bizi: geure zurruntasunaz eta mugigaiztasunaz, galga eta oztopo gertatzekoa Ebanjelioa gaur egungo gizartean haragitu dadin?

Inork ez daki nolakoa izango den kristau-fedea, harrotzen ari den mundu berrian; edonola ere, nekez izango da iraganekoaren «klonazio» bat. Ebanjelioak badu barne-izerdi indar-emaile bat, kristautasun berri bat abian jartzeko.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Ascensión del Señor – B (Marcos 16,15-20)

Evangelio del 17/05/15

por Coordinador Grupos de Jesús

CONFIANZA Y RESPONSABILIDAD

Al evangelio original de Marcos se le añadió en algún momento un apéndice donde se recoge este mandato final de Jesús: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». El Evangelio no ha de quedar en el interior del pequeño grupo de sus discípulos. Han de salir y desplazarse para alcanzar al «mundo entero» y llevar la Buena Noticia a todas las gentes, a «toda la creación».

Sin duda, estas palabras eran escuchadas con entusiasmo cuando los cristianos estaban en plena expansión y sus comunidades se multiplicaban por todo el Imperio, pero ¿cómo escucharlas hoy cuando nos vemos impotentes para retener a quienes abandonan nuestras iglesias porque no sienten ya necesidad de nuestra religión?

Lo primero es vivir desde la confianza absoluta en la acción de Dios. Nos lo ha enseñado Jesús. Dios sigue trabajando con amor infinito el corazón y la conciencia de todos sus hijos e hijas, aunque nosotros los consideremos «ovejas perdidas». Dios no está bloqueado por ninguna crisis.

No está esperando a que desde la Iglesia pongamos en marcha nuestros planes de restauración o nuestros proyectos de innovación. Él sigue actuando en la Iglesia y fuera de la Iglesia. Nadie vive abandonado por Dios, aunque no haya oído nunca hablar del Evangelio de Jesús.

Pero todo esto no nos dispensa de nuestra responsabilidad. Hemos de empezar a hacernos nuevas preguntas: ¿Por qué caminos anda buscando Dios a los hombres y mujeres de la cultura moderna? ¿Cómo quiere hacer presente al hombre y a la mujer de nuestros días la Buena Noticia de Jesús?

Hemos de preguntarnos todavía algo más: ¿Qué llamadas nos está haciendo Dios para transformar nuestra forma tradicional de pensar, expresar, celebrar y encarnar la fe cristiana de manera que propiciemos la acción de Dios en el interior de la cultura moderna? ¿No corremos el riesgo de convertirnos, con nuestra inercia e inmovilismo, en freno y obstáculo cultural para que el Evangelio se encarne en la sociedad contemporánea?

Nadie sabe cómo será la fe cristiana en el mundo nuevo que está emergiendo, pero, difícilmente será «clonación» del pasado. El Evangelio tiene fuerza para inaugurar un cristianismo nuevo.

José Antonio Pagola

 

Castro: “Si el Papa sigue así volveré a rezar y regreso a la Iglesia”

Después de pasar 55 minutos juntos y a solas en el Vaticano, el presidente de Cuba, Raúl Castro, declaró este domingo que había agradecido al papa Francisco su mediación en el acercamiento a EE UU y se confesó “muy impresionado por la sabiduría, la modestia y todas las virtudes” de Jorge Mario Bergoglio. Durante un encuentro posterior con el primer ministro italiano, Matteo Renzi, el líder cubano declaró: “Yo me leo todos los discursos del Papa. Si continúa hablando así, les aseguro que volveré a rezar y regresaré a la Iglesia.

LA FE COMO COMPROMISO POR LOS OTROS

Txemi Pérez en Herria 2000 Eliza Abril 2015

Tengo 57 años, estoy casado y tengo una hija de 20 años. Cuando yo tenía 17, allá por el año 74, caí por la parroquia de un barrio de Iruña de gente obrera y luchadora; eran los últimos coletazos del franquismo y estábamos en plena transición política y represión policial. Y conocí a unos adultos comprometidos que seguían a Jesús desde una comunidad de base. Leer más

6º Domingo de Pascua: «LA QUINTAESENCIA DE LO HUMANO ES EL AMOR», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Jn 15, 9-17

El evangelio de hoy es continuación del que leímos el domingo pasado. Sigue explicando, en qué consiste esa pertenencia del cristiano a la vid. Poniendo como modelo su unión con el Padre, va a concretar Jesús lo que constituye la esencia de su mensaje. Ya sin metáforas ni comparaciones, nos coloca ante la realidad más profunda del mensaje evangelio: El AMOR, que es a la vez la realidad que nos hace humamos

Juan pone en boca de Jesús la seña de identidad que tienen que distinguir a los cristianos. Es el mandamiento nuevo, por oposición al mandamiento antiguo, la Ley. Queda establecida la diferencia entre las dos alianzas. Jesús no manda amar a Dios ni amarle a él, sino amar como él ama. En realidad no se trata de una ley, sino de una consecuencia de la Vida de Dios y que en Jesús se ha manifestado contundentemente. Nuestro amor será «un amor que responde a su amor» (Jn 1,16). El amor, que pide Jesús tiene que surgir de dentro, no imponerse desde fuera.

Juan emplea la palabra «agape». Los primeros cristianos emplearon ocho palabras, para designar el amor: agape, caritas, philia, dilectio, eros, libido, stergo, nomos. Ninguna de ellas excluye a las otras, pero solo el «agape» expresa el amor sin mezcla alguna de interés personal. Sería el puro don de sí mismo, solo posible en Dios. Al emplear agapate (amaos), está haciendo referencia a Dios, es decir, al grado más elevado de don de sí mismo. No está hablando de amistad o de una «caridad». Se trata de desplegar una cualidad exclusiva de Dios. Se nos está pidiendo que amemos con el mismo amor de Dios.

Dios demostró su amor a Jesús con el don de sí mismo. Jesús está en la misma dinámica con los suyos, es decir, les manifiesta su amor hasta el extremo. El amor de Dios es la realidad primera y fundante. Juan lo ha dejado bien claro en la segunda lectura: «En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó». Descubrir esa realidad y vivirla, es la principal tarea del que sigue a Jesús. Es ridículo seguir enseñando que Dios nos ama si somos buenos y nos rechaza si somos malos.

Hay una diferencia que tenemos que aclarar. Dios no es un ser que ama. Es el amor. En Él, el amor es su esencia, no una cualidad como en nosotros. Yo puedo amar o dejar de amar. Si Dios dejara de amar un solo instante, dejaría de existir. Dios manifiesta su amor a Jesús, como me lo manifiesta a mí. Pero no lo hace como nosotros. No podemos esperar de Dios «muestras puntuales de amor», porque no puede dejar de demostrarlo un instante. Jesús, que es hombre, sí puede manifestar el amor de Dios, amando como Él amaría y obrando como Él obraría si fuera un ser humano.

Otra consecuencia decisiva de la idea de Dios, que Juan intenta trasmitirnos, es que, hablando con propiedad, Dios no puede ser amado. Él es el amor con el que yo amo, no el objeto de mi amor. Aquí está la razón por la que Jesús se olvida del primer mandamiento de la Ley: «amar a Dios sobre todas las cosas». Juan comprendió perfectamente el problema, y deja muy claro que solo hay un mandamiento: amar a los demás, no de cualquier manera, sino como Jesús nos ha amado. Es decir, manifestar plenamente ese amor que es Dios, en nuestras relaciones con los demás.

No se puede imponer el amor por decreto. Todos los esfuerzos que hagamos por cumplir un «mandamiento» de amor, está abocado al fracaso. El esfuerzo tiene que estar encaminado a descubrir a Dios que es amor dentro de nosotros. Todas las energías que empleamos en ajustarnos a una programación, tienen que estar dirigidas a tomar conciencia de nuestro verdadero ser. En el fondo, se nos está diciendo que lo primero para un cristiano es la experiencia de Dios. Solo después de un conocimiento intuitivo de lo que Dios es en mí, podré descubrir los motivos del verdadero amor.

El amor del que nos habla el evangelio es mucho más que instinto o sentimiento. A veces tiene que superar sentimientos e ir más allá del instinto. Esto nos despista y nos lleva a sentirnos incapaces de amar. Los sentimientos de rechazo a un terrorista o a un violador, pueden hacernos creer que nunca llegaré a amarle. El sentimiento es instintivo y anterior a la intervención de nuestra voluntad. El amor va más allá del sentimiento. La verdadera prueba de fuego del amor es el amor al enemigo. Si no llego hasta ese nivel, todos los demás amores que pueda desplegar, son engañosos.

El amor no es sacrificio ni renuncia, sino elección gozosa. Esto que acaba de decirnos el evangelio, no es fácil de comprender. Tampoco esa alegría de la que nos habla Jesús es un simple sentimiento pasajero; se trata de un estado permanente de plenitud y bienestar, por haber encontrado tu verdadero ser y descubrir que ese ser es inmutable. Una vez que has descubierto tu ser luminoso e indestructible, desaparece todo miedo, incluido el miedo a la muerte. Sin miedo no hay sufrimiento. Surgirá espontáneamente la alegría, que es nuestro estado natural.

Solo cuando has descubierto que lo que realmente eres, no puedes perderlo, estás en condiciones de vivir para los demás sin límites. El verdadero amor es don total. Si hay un límite en mi entrega, aún no he alcanzado el amor evangélico. Dar la vida, por los amigos y por los enemigos, es la consecuencia lógica del verdadero amor. No se trata de dar la vida biológica muriendo, sino de poner todo lo que somos al servicio de los demás.

Ya no os llamo siervos. No tiene ningún sentido hablar de siervo y de señor. Más que amigos, más que hermanos, identificados en el mismo ser de Dios, ya no hay lugar ni para el «yo» ni para lo «mío». Comunicación total en el orden de ser, en el orden del obrar y en el orden del conocer. Jesús se lo acaba de demostrar poniéndose un delantal (vestido de siervo) y lavándoles los pies. La eucaristía nos dice exactamente lo mismo: Yo soy pan que me parto y me reparto para que todos me coman. Yo soy sangre (vida) que se derrama por todos para comunicarles esa misma Vida. Jesús lo compartió todo.

Os he hablado de esto para que vuestra alegría llegue a plenitud. Es una idea que no siempre hemos tenido clara en nuestro cristianismo. Dios quiere que seamos felices con una felicidad plena y definitiva, no con la felicidad que puede dar la satisfacción de nuestros sentidos. La causa de esa alegría es saber que Dios comparte su mismo ser con nosotros. Nos decía un maestro de novicios: «Un santo triste es un triste santo».

No me elegisteis vosotros a mí, os elegí yo a vosotros. Debemos recuperar esta vivencia. El amor de Dios es lo primero. Dios no nos ama como respuesta a lo que somos o hacemos, sino por lo que es Él. Dios ama a todos de la misma manera, porque no puede amar más a uno que a otro. De ahí el sentimiento de acción de gracias en las primeras comunidades cristianas. De ahí el nombre que dieron los primeros cristianos al sacramento del amor. «Eucaristía» significa acción de gracias.

Cualquier relación con Dios sin un amor manifestado en obras, será pura idolatría. La nueva comunidad no se caracterizará por doctrinas, ni ritos, ni normas morales. El único distintivo debe ser el amor manifestado. Jesús no funda un club cuyos miembros tienen que ajustarse a unos estatutos si no una comunidad que experimenta a Dios como amor y cada miembro lo imita, amando como Él. Esta oferta no la pueden hacer la institución, por eso se muestra Jesús tan distante e independiente de todas ellas. Ninguna otra realidad puede sustituir lo esencial. Si esto falta no puede haber comunidad cristiana.

Meditación-contemplación

Sin la experiencia de unidad con Dios
No podemos desplegar el verdadero amor (agape).
Sin la savia divina que nos atraviesa,
Nunca podremos dar el verdadero fruto.
…………………

El verdadero amor nos lleva al límite de lo humano.
No somos nosotros los que tenemos que amar.
Es el mismo Dios el que se da a través nuestro.
Desde nuestra verdadera humanidad podemos manifestar lo divino.
………………….

El verdadero amor no es fruto del voluntarismo.
Tampoco surge del deseo de alcanzar una plenitud.
Amar es deshacerme de todo lo que creo ser,
Para que solo quede en mí lo que es Dios.
…………..

Fray Marcos

 

SAN PABLO: ¿SE CAYÓ DEL CABALLO O SE VOLVIÓ LOCO?

FE ADULTA

Pablo de Tarso, el personaje más polémico y documentado del Nuevo Testamento, fue tan conflictivo en vida como a través de la Historia, suscitando una intensa controversia hasta nuestros días: desde la herejía del dualista Marción en el siglo II, a recientes estudios que pretenden demostrar que Pablo no dejó de ser judío y nunca fue cristiano, pasando por la teoría de la justificación por la fe de Lutero en el siglo XV, que dio origen a la Reforma, y la rocambolesca tesis de que fue el culpable remoto del exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Leer más

Los establishments políticos y financieros europeos quieren terminar con Syriza

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO

Este artículo muestra la enorme agresividad que el Eurogrupo, así como el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, han mostrado hacia el Ministro de Finanzas del gobierno griego y hacia el partido gobernante en el país, Syriza. Su intención no es expulsar a Grecia del euro, sino expulsar a Syriza del gobierno griego para recuperar el gobierno conservador-liberal anterior, servil a sus intereses. El artículo también critica los argumentos utilizados por economistas como J.C. Díez y Josep Oliver para explicar la crisis en la que Grecia se encuentra hoy, argumentos que sistemáticamente ignoran el papel tan negativo que ha jugado el Banco Central Europeo en acelerar la crisis griega a partir de la llegada de Syriza al gobierno. Leer más