¿Qué podemos aprender del chantaje al gobierno de Syriza?

Oskar Lafontaine

Artículo publicado originalmente en la edición de fin de semana de Junge Welt. Traducción: Carmela Negrete

Muchas personas en Europa recibieron la elección de Alexis Tsipras como primer ministro de Grecia como una noticia esperanzadora. Cuando el presidente de Syriza, después de semanas de agotadoras negociaciones firmó el dictado de recortes, la decepción fue asimismo muy grande. Sería injusto y arrogante señalar a Alexis Tsipras y a Syriza con el dedo acusador de la moral. Mucho mejor sería reflexionar dentro de la izquierda europea bajo qué condiciones es posible en Europa hoy hacer una política democrática y social, es decir, de izquierdas. Leer más

Carta al obispo de Roma

Escrito por Redaccion de iviva,

20 teólogos y teólogas entre quienes hay muchos de Iglesia Viva, han lanzado a través de todos los medios y redes una campaña internacional, que pretende recoger una masiva adhesión, afirmando que la propuesta de que el sínodo acepte a la comunión a los divorciados vueltos a casar está plenamente de acuerdo con el Espíritu del Evangelio y con la fe de la Iglesia. Iglesia Viva se adhiere plenamente a la campaña e invita a firmar la adhesión a este documento

CARTA AL OBISPO DE ROMA

Hermano Francisco, “Pedro entrevisto”: Leer más

EL OBISPO DE BILBAO SERÁ, JUNTO A OSORO Y BLÁZQUEZ, EL REPRESENTANTE DE LA CEE EN EL SÍNODO

El obispo de Bilbao, Mario Iceta, ha afirmado que «hay que hacerse cargo de los sufrimientos» de los separados y divorciados, y ha asegurado que éstos «siguen siendo miembros de la Iglesia y en ella tienen su lugar». En declaraciones recogidas por Europa Press, Iceta -que será uno de los tres representantes de la CEE en el Sínodo, junto a Blázquez y Osoro– ha señalado que las consultas realizadas y las labores preparatorias del Sínodo de la Familia de octubre han cristalizado en el documento que sirve como base de trabajo y en el que «hay un énfasis claro en la necesidad de mejorar el acompañamiento a los matrimonios, tanto en su preparación como a lo largo de su recorrido».

 

 

El CIDH revela que el Gobierno mexicano escondió las prendas de los 43 y destruyó los videos

Los peritos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han señalado en una rueda de prensa este lunes que las pruebas vitales del caso de la desaparición de 43 normalistas fueron ocultadas y destruidas por las autoridades y que estas les obstaculizaron las labores. Unas de las pruebas clave son las prendas y varios objetos pertenecientes a algunas de las víctimas que fueron encontrados un día después de la tragedia en los dos autobuses donde se transportaban los estudiantes desaparecidos. Los expertos señalaron que las autoridades no las procesaron y ocultaron el hallazgo a las familias y sus representantes, informa el periódico ‘El Nuevo Día’ citando a EFE.

Pedro Casaldáliga sigue mejorando

El obispo claretiano sigue atento y preocupado con la situación política y eclesial. Todo indica que pueda volver en los próximos días para casa. “¡Pedro Profeta Casaldáliga, sigue mejorando!” Con estas palabras, Thiago Valentim, uno de los coordinadores de la Comisión Pastoral de la Tierra Nacional (CPT), informaba en su perfil de facebook sobre su reciente visita al obispo emérito de São Felix do Araguaia, todavía convaleciente en el hospital de Ceres, estado de Goiás, de su operación en la cabeza del fémur.

Bancos de alimentos: fábricas de mendicidad, malnutrición, enfermedades y exclusión.

Javier Sánchez Morcillo

Periodismo de siempre para tiempos nuevos

La caridad y la beneficencia más rancia ha vuelto a nuestro país, parece que para quedarse, especialmente en la España del centro y del sur. La regiones del norte invierten muchísimo más que las del sur en rentas mínimas de inserción y ayudas públicas de emergencia social, a pesar de que su pobreza y su paro es de media casi la mitad inferior. De estas dos formas de acción social en las dos últimas décadas apenas quedaba ya la corrida de toros de la Beneficencia, una vez al año, y como símbolo de algo ya superado y que jamás debería volver. Las políticas sociales vuelven a mostrar su peor cara y carta de presentación. Leer más

LA FUERZA DE LOS RITUALES (II)

Lo primero, lo más elemental, en el problema planteado a propósito de los rituales religiosos, es tener muy claro que no es lo mismo hablar de Dios que hablar de la religión. Dios es el fin último que podemos buscar o anhelar los mortales. La religión es el medio por el que (y con el que) intentamos acercarnos a Dios o relacionarnos con él. Por tanto, Dios no es un elemento más, un componente más (entre otros) de la religión. Leer más

Urteko 21. igandea-21 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

B (Juan 6,60-69)
Evangelio del 23/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

ZERGATIK GELDITU ELIZAN?

Azken urte hauetan analisi eta azterketa asko egin izan da kristau-elizek gizarte modernoan bizi duten krisiaz. Irakurketa hori beharrezkoa da zenbait datu hobeto ulertzeko, baina ez da aski gure erreakzioa zein izan behar duen bereizteko. Joan ebanjelariak dakarren pasadizo honek lagundu diezaguke krisi hori ebanjelio-sakontasun handiagoz interpretatzeko eta bizitzeko.

Ebanjelariaren arabera, honela laburbildu du Jesusek taldean indartzen ari den krisia: «Esan dizkizuedan hitzak espiritu eta bizi dira. Halere, zuetako batzuek ez dute sinesten». Halaxe da. Jesusek jarraitzaileen baitan espiritu berri bat sartzen du; haren hitzek bizia ematen dute; proposatzen duen egitarauak mugimendu bat eragin dezake, mundua bizi duinago eta beteago baterantz norabidetzeko.

Halere, fedea ez dago bermaturik haren taldean egote hutsaz. Bada haren espiritua eta bizia onartzeari uko egiten dionik. Bada Jesusen inguruan itxura hutseko bizitza bizi duenik. Harekiko fedea egiazkoa ez duenik. Hau da beti kristautasunaren baitako zinezko krisia: Jesusengan sinetsi ala ez.

Narratzaileak dio ezen «askok atzera egin zuela eta harekin ibiltzeari utzi egin ziola». Krisialdian agertu ohi da zein diren Jesusen benetako jarraitzaileak. Hau da funtsezko aukera: zein dira atzera egiten dutenak eta zein harekin gelditzen direnak, haren espirituarekin eta biziarekin bat eginik? Zein da haren egitarauaren alde eta zein aurka?

Txikitzen hasi da taldea. Jesus ez da haserretu, ez du adierazi inoren kontrako iritzirik. Soilik, galdera hau egin die berarekin gelditu direnei: «Zuek ere joan egin nahi al duzue?» Elizan jarraitzen dugunoi gaur egiten digun galdera da: Zer nahi dugu? Zergatik gelditu gara? Jesusi jarraitzeko, haren espiritua geure eginez eta haren erara biziz? Haren egitasmoa aurrera eramateko?

Ereduzkoa da Pedroren erantzuna: «Jauna, zeinengana joan gintezke? Zuk betiko biziko hitzak dituzu». Gelditzekotan, Jesusengatik gelditu behar da. Jesusengatik soilik. Beste ezergatik ez. Harekin konprometituz. Haren taldean gelditzeko arrazoi bakarra Jesus da. Ez beste inor.

Mingarriena iruditu arren, gaur egungo krisialdia baikorra izango da, baldin eta Elizan jarraitzen dugunok, gutxi ala asko, Jesusen ikasle bihurtzen bagoaz, hau da, haren bizi-hitzetik biziz doazen gizon-emakume bagara.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

21 Tiempo Ordinario – B (Juan 6,60-69)
Evangelio del 23/08/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

¿POR QUÉ NOS QUEDAMOS?

Durante estos años se han multiplicado los análisis y estudios sobre la crisis de las Iglesias cristianas en la sociedad moderna. Esta lectura es necesaria para conocer mejor algunos datos, pero resulta insuficiente para discernir cuál ha de ser nuestra reacción. El episodio narrado por Juan nos puede ayudar a interpretar y vivir la crisis con hondura más evangélica.

Según el evangelista, Jesús resume así la crisis que se está creando en su grupo: «Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, algunos de vosotros no creen». Es cierto. Jesús introduce en quienes le siguen un espíritu nuevo; sus palabras comunican vida; el programa que propone puede generar un movimiento capaz de orientar el mundo hacia una vida más digna y plena.

Pero, no por el hecho de estar en su grupo, está garantizada la fe. Hay quienes se resisten a aceptar su espíritu y su vida. Su presencia en el entorno de Jesús es ficticia; su fe en él no es real. La verdadera crisis en el interior del cristianismo siempre es esta: ¿creemos o no creemos en Jesús?

El narrador dice que «muchos se echaron atrás y no volvieron a ir con él». En la crisis se revela quiénes son los verdaderos seguidores de Jesús. La opción decisiva siempre es esa: ¿Quiénes se echan atrás y quiénes permanecen con él, identificados con su espíritu y su vida? ¿Quién está a favor y quién está en contra de su proyecto?

El grupo comienza a disminuir. Jesús no se irrita, no pronuncia ningún juicio contra nadie. Solo hace una pregunta a los que se han quedado junto a él: «¿También vosotros queréis marcharos?». Es la pregunta que se nos hace hoy a quienes seguimos en la Iglesia: ¿Qué queremos nosotros? ¿Por qué nos hemos quedado? ¿Es para seguir a Jesús, acogiendo su espíritu y viviendo a su estilo? ¿Es para trabajar en su proyecto?

La respuesta de Pedro es ejemplar: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna». Los que se quedan, lo han de hacer por Jesús. Solo por Jesús. Por nada más. Se comprometen con él. El único motivo para permanecer en su grupo es él. Nadie más.

Por muy dolorosa que nos parezca, la crisis actual será positiva si los que nos quedamos en la Iglesia, muchos o pocos, nos vamos convirtiendo en discípulos de Jesús, es decir, en hombres y mujeres que vivimos de sus palabras de vida.

José Antonio Pagola

 

La fuerza de los rituales religiosos

José M. Castillo, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Fuente: Teología sin censura


Es un hecho que Jesús instituyó la eucaristía en una cena. Y es también un hecho que los cristianos celebramos la eucaristía en una misa. Una cena es una experiencia humana. Una misa es un ritual religioso. Lo que nos está diciendo, en un asunto tan central como éste, que – en el cristianismo, al menos, y sin duda alguna -, cuando está en juego nuestra relación con Dios, los rituales religiosos han tenido (y siguen teniendo) más fuerza que la experiencia humana, incluso cuando se trata de una experiencia tan importante como es la experiencia de comer y beber. Comer y beber compartiendo mesa y mantel con quienes decimos que son nuestros “hermanos”. Esto no es una teoría. Es un hecho. Leer más

«SIN CARNE NO PUEDE HABER ESPÍRITU», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 6, 51-59

El evangelio del hoy, no solo es continuación del domingo pasado, sino que se repite el último versículo, para que no perdamos el hilo. Ya dijimos que todo el capítulo está concebido como un proceso de iniciación. Partiendo del pan compartido, ha ido progresando hasta la oferta definitiva de hoy. Después de esa oferta, ya no queda más alternativa: o seguir a Jesús o abandonar la empresa y seguir cada uno el camino de su ego.

¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Para los judíos del tiempo de Jesús, el ser humano era un bloque monolítico, ni siquiera tenían un término para designar lo que nosotros llamamos alma sin el cuerpo y lo que nosotros llamamos cuerpo sin el alma. Hablar de carne, era hablar de la persona entera. Esa carne es su misma realidad humana, no la carne física en su materialidad. Para un judío, la idea de comer (el texto griego dice masticar) la carne de otro, era sencillamente repugnante, porque significaba que se tenía que aniquilar al otro para hacer suya la sustancia vital del otro.

Os lo aseguro: Si no coméis la carne de este Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. Jesús, en vez de intentar suavizar su propuesta, la hace aún más dura; porque si era ya inaceptable el comer la carne, fijaros qué tendría que suponer para un judío la sola idea de beber la sangre, que para ellos era la vida, propiedad exclusiva de Dios, con prohibición absoluta de comerla. Jesús les pone como condición indispensable para seguirle que coman su carne y beban su sangre. Jn insiste en que, eso que les repugna, es lo que deben hacer con Jesús. Apropiarse de su energía, hacer suya su misma vida.

Debemos tener muy en cuenta que en este capítulo se habla de sarx “carne”, pero en todas las referencias a la eucaristía de los sinópticos y de Pablo se habla de swma “cuerpo”. Para nosotros los dos términos son intercambiables, pero para la antropología judía del tiempo de Jesús, eran aspectos muy diferentes. Carne es el aspecto más bajo del hombre, lo que le pega a la tierra, la causa de todas sus limitaciones. Cuerpo, por el contrario, significa el aspecto humano que le permite establecer relaciones con los demás; sería el sujeto de acción de todos los verbos: yo, tú, él… Es la persona, el yo como posibilidad de enriquecerse o empobrecerse en sus relaciones con los demás seres humanos.

La cultura griega introdujo un concepto que no existía en la mentalidad judía. Al entender “cuerpo” como la parte física hemos traicionado el sentido y hemos tergiversado la comprensión del sacramento de la eucaristía. Para ser fieles al relato evangélico, tendríamos que traducir: “esto es mi persona, esto soy yo”. Sin olvidar, que lo esencial, no es lo que dijo, sino lo que hizo. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. En esto coinciden los tres sinópticos. No se trata de un pan cualquiera, sino de un pan, tomado, eucaristizado, partido y repartido. Después de hacer eso, Jesús queda identificado con ese pan, que se parte y se reparte. Lo que dijo, solo trata de explicar lo que acaba de hacer.

Al hablar de “carne”, Jn está en otra dinámica. Trata de decirnos que lo que tenemos que hacer nuestro de Jesús es su parte más terrena, la realidad más humilde y baja de su ser. Tenemos que imitar lo que él es en la carne pero gracias al Espíritu. Sin duda está pensando en el significado más profundo de la encarnación, a la que Jn da tanta importancia.

En la concepción falseada de “cuerpo”, no hay prácticamente ninguna diferencia entre el cuerpo y la sangre, porque la sangre es también cuerpo. Pero si hacemos la distinción adecuada, resulta que son dos signos muy diferentes. El primero hace referencia a la persona en su vida normal de cada día. El segundo, sangre, hace referencia a la vida. En efecto, cuando la sangre se escapa por la herida, la vida también desaparece. Cuando Jesús dice que tenemos que comer su cuerpo y beber su sangre, está diciendo que tenemos que apropiarnos de su persona y de su vida. Toda su vida terrena, la puso al servicio de todos, y su misma muerte la convirtió en símbolo de su don absoluto y total.

Es muy frecuente que se trate de explicar estas palabras como una referencia directa a la eucaristía. Yo creo que no son estas palabras las que hacer referencia a la eucaristía, sino que estas palabras y la eucaristía, hacen referencia a una realidad superior que es la misma Vida de Dios que se le comunicó a él y se nos comunica a nosotros. La prueba de que está hablando de símbolos y no de palabras que hay que tomar al pie de la letra, está en que, unas líneas más abajo, nos dice: “El Espíritu es el que da vida, la carne no vale nada”.

El comer y el beber son símbolos increíblemente profundos de lo que tenemos que hacer con la persona de Jesús. Tenemos que identificarnos con él, tenemos que hacer nuestra su propia Vida, tenemos que masticarlo, digerirlo, asimilarlo, apropiarnos de su sustancia. Esta es la raíz del mensaje. Su Vida tiene que pasar a ser nuestra propia Vida. Solo de esta forma haremos nuestra la misma Vida de Dios. Fijaros que lo que Jesús pretende decirles, es precisamente lo que hiere la sensibilidad de los oyentes. No se trata de la biología, ni en Jesús ni en nosotros. Se está hablando de la VIDA, la misma Vida de Dios.

Por activa y por pasiva, insiste Jesús en la necesidad de comer su carne y beber su sangre. El que come mi carne… tiene vida definitiva. Si no coméis la carne… no tendréis vida en vosotros. Si hemos comprendido de qué Vida está hablando, nos daremos cuenta de lo que significa: Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. Es comida y es bebida porque alimentan la verdadera Vida. La Vida verdadera no es la biológica. Esto fue difícil de aceptar para ellos, y sigue siendo inaceptable para nosotros hoy. A continuación nos lo explica un poco mejor.

La frase: «El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él», tiene una importancia decisiva. Cuando nos referimos a la eucaristía, nos fijamos en la segunda parte de la proposición, “yo recibo a Jesús y Jesús está en mí”. Casi siempre olvidamos la primera. Pero resulta que lo primero y más importante es que “yo esté en él”. De nosotros depende hacernos como Jesús, pan partido para dejar que nos coman. Estamos muy acostumbrados a considerar la “gracia” como consecuencia automática de unos ritos, sin darnos cuenta que en la vida espiritua­l no puede haber automatismos. Sin una actitud vital, Dios no puede hacer nada ni en mí ni por mí. No se trata de una imitación externa sino de una identificación.

Como a mí me envió el Padre que vive y así, yo vivo por el Padre, también aquel que me come vivirá por mí. Una vez más hace referencia absoluta al Padre. El designio de Dios, es comunicar Vida a Jesús y comunicar Vida a todos los hombres. La actitud del que se adhiere a Jesús, debe ser la misma que él tiene hacia su Padre: recibir la Vida y comunicar esa misma Vida a los demás. Jesús nos está pidiendo que hagamos con él, lo que él mismo ha hecho con su Padre. Al hacer nuestra su Vida, hacemos nuestra la misma Vida de Dios. Cuando Jesús dijo: “Yo y el Padre somos uno”, está manifestando cuál es la meta de todo ser humano. Esa identificación total con Dios es el culmen de las posibilidades humanas.

Este es el pan bajado del cielo, no como el que comieron vuestros padres y murieron; quien come pan de este vivirá para siempre. Una y otra vez se repite la misma idea, señal de la importancia que el evangelista quiere darle. Seguramente la polémica seguía con los judíos que no acababan de aceptar el significado de Jesús. Al evangelista lo que le interesa es dejar claro el sentido de la adhesión a Jesús. Existen dos panes bajados del cielo (venidos de Dios), uno espiritual, su persona; otro material, el maná. Éste no consiguió completar el Éxodo, no llevó a los israelitas hasta la tierra prometida. Jesús en cambio puede llevar hasta el fin, a la Vida/amor definitivos.

 

Meditación-contemplación

Yo vivo por el Padre y el que me coma vivirá por mí.
Una misma Vida atraviesa a Dios, a Jesús y a todo ser humano.
No se trata de la vida biológica, sino de la trascendente.
No son vidas distintas que se suceden, sino la misma y única VIDA.
…………………

La tarea fundamental de todo ser humano
es nacer a esa Vida que se le ofrece gratuitamente,
aunque para ello tenga que morir
a todo lo que signifique egoísmo e individualidad.
………………

Esa Vida no tengo que buscarla en ninguna parte,
Porque ya está en mí desde el principio.
Solamente tengo que vaciarme de todo aquello,
que impide su nacimiento y crecimiento.
…………………

Fray Marcos