«LA VIDA ES UN ABRIR PUERTAS», de Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano
FE ADULTA

Mc 7, 31-37

Nuestra curiosidad queda frustrada cuando pretende saber qué fue exactamente lo que ocurrió en cada una de la situaciones en las que el evangelio habla del poder sanador de Jesús.

Sin embargo, tampoco eso tiene mucha importancia. Indudablemente, algo objetivo tuvo que haber para que la gente proclamara que “todo lo ha hecho bien”. Pero, más allá del dato histórico –que, si se absolutiza, se reduce a mera anécdota carente de significado para nosotros-, lo que importa es la lectura simbólica (profunda), que es atemporal y, por eso mismo, capaz de “tocarnos” hoy también el corazón.

El autor del evangelio transmite la palabra clave en el propio idioma de Jesús, el arameo: “Effetá”, ábrete. En la lectura simbólica, a poca atención que pongamos, en cuanto se pronuncia, cuestiona: ¿A qué o en qué necesito abrirme?

El sordomudo necesitaba abrir los oídos y la lengua, pero todos nosotros tenemos necesidad de abrir alguna dimensión de nuestra persona, o tal vez alguna capacidad dormida o bloqueada.

Es probable que, por lo general, la apertura sea progresiva: a medida que accedemos a abrir algo en nosotros, se nos mostrará el paso próximo a dar. Como si se tratara de un juego de puertas que se suceden una tras otra, así parece ser nuestro mundo interior. Cada apertura nos coloca ante otra nueva “puerta” que pide ser abierta.

Y en el camino nos vamos adentrando en espacios cada vez más genuinos e interiores, hasta llegar a reconocernos finalmente en la Espaciosidad sin límites que somos. Pero, habitualmente, el acceso a esta espaciosidad original requerirá todo el camino anterior.

¿Qué puertas hay que abrir? Capacidades dormidas (amor, ternura, alegría, generosidad, solidaridad, libertad…), defensas protectoras que se han convertido en armadura oxidada (miedos, retraimiento, imagen idealizada…), “manías” en las que nos hemos instalado, costumbres y rutinas que nos mantienen encerrados en una jaula de llevadero confort…

Lo que parece cierto es que la apertura a espacios interiores va acompañada de la apertura a los otros seres y a toda la realidad. Ese parece ser el camino que conduce al descubrimiento de que somos uno.

El gran Leonardo da Vinci escribía que «el color del cuerpo iluminado participa del color del cuerpo que ilumina«. Como si de un juego de espejos se tratara, todos nos reflejamos en todo, porque todo es uno y solo hay una única luz, que en todo se espeja.

Esto mismo es lo que han visto los místicos. Ramakrishna (1836-1886) contaba que una muñeca de sal quiso medir la profundidad del mar. Cuando puso sus pies en el agua, se empezó a hacer una con el mar. Cuanto más andaba más le fascinaba el océano; se dejó tomar por el agua y todas sus partículas de sal se disolvieron en el mar. Había venido del océano y retornó a su fuente original. Lo “diferenciado” se había vuelto a unir a lo “indiferenciado”.

Al–Hallaj (857-922) exclamaba: “Entre Tú y yo hay un «soy yo» que me atormenta. ¡Apártese de nosotros mi «soy yo»!”. Y Teresa de Jesús (1515-1582), en la séptima morada de su Castillo interior experimentaba que el alma se unía a Dios “como si un arroyico pequeño entra en la mar, que ya no habrá remedio de apartarse; o como si en una habitación estuviesen dos ventanas por donde entrase gran luz: aunque entra dividida, se hace todo una luz”.

Místicos y sabios, hombres y mujeres que, al abrir puertas sucesivas, desde las más sencillas a las más complejas, llegaron a experimentar aquella Espaciosidad compartida por la que suspira nuestro Anhelo, y a la que conducen todas ellas.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.

 

 

Urteko 23. igandea – 23 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

Evangelio del 06/09/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

GURE GORRERIA SENDATU – CURAR NUESTRA SORDERA

Israelgo profetek sarritan erabili ohi zuten «gorreria» hitza metafora probokatzailetzat, herriak Jainkoari bere bihotza itxi eta eragozpenak jarri izana adierazteko. Herriak «baditu belarriak baina ez du entzuten», esaten ari zaio Jainkoagorreria hitz horren bidez. Horregatik, profeta batek bihotz-berritzeko deia egin die guztiei, hitz hauekin: «Jende gorra, entzun eta aditu».

Alde horretatik, ebanjelioetan kontatzen diren gorren sendatzeak «bihotz-berritzearen kontakizun» bezala har daitezke; hain zuzen ere, Jesusi senda gaitzan uztera dei egiten diguten kontakizunak dira; bai gure gorreria, bai Jesusi jarraitzeko ditugun geure eragozpenak senda ditzan uztera. Markosek, bere kontakizunean, ñabardura oso iradokitzaileak dakartza, kristau-elkarteetan bihotz-berritze horretan nola lan egin adierazteko.

  • Pertsona gorra beste guztiengandik urrun bizi ohi da. Gainera, badirudi ez dela jabetzen bere egoeraz. Ez da saiatzen senda dezakeenagana hurbiltzen. Baina, bere zorionerako, adiskide batzuk axolatu dira beraz eta Jesusengana eraman dute. Horrelakoa izan beharko luke kristau-elkarteak: anai-arreben taldea, batak bestea laguntzen dutenek osatua, Jesusen inguruan bizi eta senda ditzan uzten diotelarik.
  • Gorreria sendatzea ez da gauza erraza. Jesusek berekin hartu du gizon gorra, alde batera erretiratu da eta hari begira bildu da bere barnean. Premiazkoak dira barne-biltzea eta harreman pertsonalak. Geure kristau-elkarteetan beharrezkoa dugu ingurugiro hau: fededunei Jesusekin harreman barnekoiagoak eta bizigarriak izateko aukera emango diena. Jesu Kristogan dugun fedea harekiko harreman horietan jaiotzen eta hazten da.
  • Jesusek era bizian landu ditu gaixoaren belarriak eta mihia, baina ez da aski. Beharrezkoa da gorrak ere parte hartzea. Horregatik, Jesusek, begiak zerurantz, Aitari bere sendatze-lanean bat egin dezan eske, gaixoari hots egin dio, Jesusen eta haren Ebanjelioaren aurrean gor den orok entzun beharreko lehen hitza esanez: «Ireki zaitez», ireki zeure bihotz hori.

Premiazkoa da kristauok ere, gaur egun, Jesusen dei hau entzun dezagun. Ez dira gaurkoak une errazak Jesusen Elizarentzat. Azti eta erantzukizunez jokatzea eskatzen digu. Hondamendia izango litzateke gaur haren deiaren aurrean gor izatea, haren bizi-hitzei ez entzunarena egitea, haren Berri Ona ez aditzea, aldien ezaugarriei ez antzematea, gure gorrerian hesiturik bizitzea. Jesusen indar sendatzaileak senda gaitzake.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

23 Tiempo Ordinario – B (Marcos 7,31-37)
Evangelio del 06/09/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

CURAR NUESTRA SORDERA

Los profetas de Israel usaban con frecuencia la «sordera» como una metáfora provocativa para hablar de la cerrazón y la resistencia del pueblo a su Dios. Israel «tiene oídos pero no oye» lo que Dios le está diciendo. Por eso, un profeta llama a todos a la conversión con estas palabras: «Sordos, escuchad y oíd».

En este marco, las curaciones de sordos, narradas por los evangelistas, pueden ser leídas como «relatos de conversión» que nos invitan a dejarnos curar por Jesús de sorderas y resistencias que nos impiden escuchar su llamada al seguimiento. En concreto, Marcos ofrece en su relato matices muy sugerentes para trabajar esta conversión en las comunidades cristianas.

  • El sordo vive ajeno a todos. No parece ser consciente de su estado. No hace nada por acercarse a quien lo puede curar. Por suerte para él, unos amigos se interesan por él y lo llevan hasta Jesús. Así ha de ser la comunidad cristiana: un grupo de hermanos y hermanas que se ayudan mutuamente para vivir en torno a Jesús dejándose curar por él.
  • La curación de la sordera no es fácil. Jesús toma consigo al enfermo, se retira a un lado y se concentra en él. Es necesario el recogimiento y la relación personal. Necesitamos en nuestros grupos cristianos un clima que permita un contacto más íntimo y vital de los creyentes con Jesús. La fe en Jesucristo nace y crece en esa relación con él.
  • Jesús trabaja intensamente los oídos y la lengua del enfermo, pero no basta. Es necesario que el sordo colabore. Por eso, Jesús, después de levantar los ojos al cielo, buscando que el Padre se asocie a su trabajo curador, le grita al enfermo la primera palabra que ha de escuchar quien vive sordo a Jesús y a su Evangelio: «Ábrete».

Es urgente que los cristianos escuchemos también hoy esta llamada de Jesús. No son momentos fáciles para su Iglesia. Se nos pide actuar con lucidez y responsabilidad. Sería funesto vivir hoy sordos a su llamada, desoír sus palabras de vida, no escuchar su Buena Noticia, no captar los signos de los tiempos, vivir encerrados en nuestra sordera. La fuerza sanadora de Jesús nos puede curar.

José Antonio Pagola

 

¿Qué está ocurriendo en el canal de Sicilia? ¿Qué ocurre en torno a Lampedusa?

Carlos Martínez, miembro del Consejo Científico de ATTAC España

Enviado a la página web de Redes Cristianas

La tragedia del barco-patera viejo y atestado de inmigrantes y refugiados hundido en el mediterráneo cuando trataba de alcanzar costa italiana, tiene culpables. No son el capitán o los mafiosos traficantes de seres humanos los responsables. Son eso sí unos desalmados delincuentes que se lucran de la tragedia, pero basta ya de hipocresía y de no hablar con crudeza y decir las cosas claras, muy claras: Estas migraciones desde las costas libias son producto no solo de la pobreza extrema y de la huida del hambre. De hecho la mayor parte de los pasajeros en los barcos de la muerte son personas que huyen de guerras, estados fallidos y conflictos civiles eternizados por intereses comerciales, de control de materias primas y víctimas de la fallida geoestrategia del Occidente OTAN, en el oriente próximo y en el norte de África. Leer más

Divorciados, comulgad en paz

José Arregi, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Cuando hace dos días se encontraron 50 cadáveres de migrantes en la bodega de una barcaza cerca de Sicilia, cuando ayer se hallaron 71 cadáveres descomponiéndose en un camión cerrado y abandonado en una autopista de Austria (¡Horror, Europa! ¿Vas a perder del todo tu alma y tu nombre?), cuando acabo de escuchar que cientos de africanos han naufragado y perecido ante la costa de Libia…, me da vergüenza escribir sobre la comunión de los divorciados vueltos a casar. Leer más

¿Qué aporta la religión?

Carlos F. Barberá

ATRIO

Consciente de que se trata de un título demasiado pretencioso para las posibilidades de un artículo, trataré de reducir su horizonte. Sin duda cada religión aporta a sus fieles un conjunto de certidumbres y promesas, que otros muchos califican de ilusorias. Pero la intención de la pregunta inicial es distinta. En una sociedad avanzada –secularizada, por tanto– ¿es la religión un fenómeno marginal, una de tantas dedicaciones de los humanos, como la astrología, el culturismo o la devoción a Elvis Presley? Aun siendo la sociedad moderna fundamentalmente homogeneizadora, genera en su seno movimientos y modos de vivir especiales, que afectan sobre todo a sus adeptos ¿Es la religión únicamente uno más entre ellos? Leer más

Crítica a los obispos y Doctrina Social de la Iglesia

Redacción de Atrio,

José María García Mauriño, en una artículo que nos envía directamente, tras el publicado hace una semana –Dualismo fe y política-, vuelve a la carga, intentando precisar mejor sus ideas, por las que lleva militando en Cristianos por Socialismo desde hace muchos años. Leer más

El modelo sacerdotal, la separación entre lo sagrado y lo profano, y la ley del Celibato

José Comblin
Reflexión y Liberación

– La separación entre lo sagrado y lo profano

Constituido en el siglo XVII,el modelo sacerdotal tendió a exasperar la separación entre el clero y el pueblo. Se multiplicaron  los signos visibles de la separación: ropa diferente, casa aislada, no participación de los padres en el trabajo manual, en el comercio, en las actividades profanas. El padre se reserva exclusivamente  para  actividades sagradas. El lenguaje es propio. El  padre no puede aparecer en los lugares públicos de encuentro de personas: teatros, estadios, circos, lugares de diversión, playas y cines. No puede ver espectáculos profanos. Su conversación debe ser muy reservada.  Leer más

«DE LOS LABIOS AL CORAZÓN, DE LA RELIGIÓN A LA ESPIRITUALIDAD», Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano
RELIGIÓN DIGITAL

Mc 7, 1-23

El conflicto de los fariseos con Jesús se centró en cuestiones relativas a la imagen de Dios, al carácter absoluto o no de las normas religiosas y descendió incluso hasta las llamadas normas de pureza.

De un modo esquemático, podría resumirse en estas contraposiciones: la gratuidad frente al mérito; el valor de la persona por encima de la ley; y el cuidado de la interioridad frente a la absolutización de las tradiciones.

En el texto que leemos hoy, Jesús trae un texto del profeta Isaías, que desnuda radicalmente cualquier pretensión de absolutismo religioso: “La doctrina que enseña son preceptos humanos”.

Las religiones han sido (son) muy reacias a reconocer algo que, sin embargo, resulta obvio: todas ellas son construcciones humanas. Nacidas a partir de la enseñanza de algún personaje especialmente carismático, a quien le fue dado “ver” más allá de lo habitual, no son otra cosa que el intento de plasmar aquellas intuiciones místicas.

Dicho de un modo más amplio: toda religión es una construcción humana, con la que se trata de vehicular el anhelo espiritual que habita al ser humano y que constituye una de sus dimensiones fundamentales y, por tanto, irrenunciable. El humano es un ser habitado por un misterio mayor que él mismo. A la capacidad para reconocer esa dimensión profunda se la empieza a nombrar ahora como “inteligencia espiritual”.

El problema surge cuando aquella construcción humana –cualquier religión- se absolutiza, hasta el punto de pretender identificarse con la verdad, presentarse como mediadora exclusiva con el Misterio y puerta de entrada obligada para acceder a lo que denomina “salvación”. Cuando ello ocurre, por decirlo en palabras del propio Jesús, los responsables religiosos ni “entran a la vida” ni dejan entrar (Mt 23,13).

Una religión absolutizada se hace indigesta y provoca automáticamente rechazo en las personas más libres, lúcidas y abiertas, que se rebelan contra la imposición, el autoritarismo y cualquier pretensión exclusivista (y, por tanto, excluyente).

Y en la medida en que las personas crecen en espíritu crítico, descubren con facilidad que, tras la fachada de solemnidad con la que suelen revestirse, se esconde la misma debilidad humana que con frecuencia ellas mismas condenan.

Toda doctrina es humana, viene a decir Jesús, citando a Isaías. Y no puede ser de otro modo. Incluso lo que se proclama como “palabra de Dios” –por más que haya un modo “adecuado” de interpretar esa expresión- no son sino conceptos humanos elaborados en un contexto histórico y sociocultural que los condicionaron.

La prioridad no corresponde, por tanto, a las doctrinas cuanto al corazón. Porque suele ocurrir algo que resulta llamativo: a mayor insistencia en las doctrinas, más frialdad en el corazón. Este parece ser el reproche que Jesús dirigía a los fariseos, es decir, a las personas que tienden a absolutizar la religión: se “honra a Dios con los labios” (los rezos), pero el corazón está apagado.

La invitación a “tener el corazón cerca de Dios” podría traducirse de este modo: vivir conscientes de nuestra verdadera identidad, en conexión con lo que realmente somos –esa es la dimensión específicamente espiritual-, lo cual nos abrirá a una vivencia abierta e inclusiva, humilde y tolerante, gozosa y compasiva…, a partir de la Unidad radical en la que nos reconocemos.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

 

Vitalidad y pujanza de la HOAC

José Manuel Vidal
Religión Digital

Quiere ser (y lo es) «Iglesia en el mundo obrero y mundo obrero en la Iglesia». La Hermandad obrera de Acción Católica (HOAC) sigue fuerte y pujante. A pesar de haber cumplido ya los 69 años, desde que, en 1946, fuese fundada, por el laico en proceso de beatificación Guillermo Rovirosa. Fuerte y pujante quizás precisamente por los años cumplidos. En plena madurez, después de pasar por diversas etapas de la vida política y eclesial no siempre favorables. Leer más

Urteko 22. igandea-22 domingo T.O., José A. Pagola

B (Marcos 7,1-8.14-15.21-23)
Evangelio del 30/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

EZ LOTU ITXUKI GIZA TRADIZIOEI- NO AFERRARNOS A TRADICIONES HUMANAS

Ez dakigu ez non ez noiz gertatu zen liskar hau. Soilik, Jesusek bizi duen giroa iradoki nahi du ebanjelariak: lege-maisuek, tradizioen betetzaile estu diren horiek, maitasunaren Profeta den Jesusek beren bizitzan sarrarazi nahi lukeen berritasunari itsuki uko egiten dioten horiek inguraturik bizi duen giroa.

Fariseuek haserre begi ematen dute nola ari diren jaten Jesusen ikasleak esku lohiekin. Ezin jasan dute: «zergatik ez zaizkie lotzen zure ikasleak arbasoen tradizioei?»Ikasleez mintzo badira ere, Jesusi berari eraso diote. Eta arrazoi dute. Jesus da tradizio horiekiko obedientzia itsua hausten ari dena; izan ere, bere inguruan «askatasun-eremu bat» ari da sortzen, non funtsezkoa maitasuna izango baita.

Erlijio-maisuen talde horrek ez du ezer ulertu Jesus aldarrikatzen ari zaion Jainkoaren erreinuaz. Horien bihotzean erregea ez da Jainkoa. Legeak, arauek, tradizioek markaturiko ohiturek eta hazkundeek jarraitzen dute errege horien baitan. Horientzat, «arbasoek» ezarritakoa betetzea da funtsezkoa. Ez zaie axola jendearen ona. Ez zaie axola «Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna bilatzea».

Larria da okerra. Horregatik, gogor erantzun die Jesusek: «Jainkoaren agindua baztertu duzue, giza tradizioari itsuki lotzeko». Lege-maisuak begirunez mintzo dira «arbasoen tradizioaz», eta jainkozko aginpidea aitortzen diote. Jesusek, aldiz, «giza tradiziotzat» hartu du. Ez da nahastu behar sekula Jainkoaren nahia gizakien fruitu den zerbaitekin.

Gaur ere oker larria izango litzateke Eliza gure aurrekoen giza tradizioen preso gelditzea, gauza guztiak Jesu Kristogana, geure Maisu eta Jaun bakarragana, sakonki itzultzeaz ari zaizkigun bitartean. Ardurazkoa ez dugu izan behar iraganeko gauzak beren hartan gordetzea, baizik honetarako gai izango liratekeen Eliza eta kristau-elkarteak sorrarazteko bideak egiten saiatzea: egungo gizartean Ebanjelioa leial berregiteko eta Jainkoaren erreinuaren egitasmoa eguneratzeko gai izango liratekeenak egiten saiatzea.

Gure erantzukizun nagusia ez da iraganeko gauzak errepikatzea, baizik gure egunotan posible bihurtzea Jesu Kristo onartze hori, giza tradizioen bidez, beneragarrienak izanik ere, ezkutatu eta ilundu gabe.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

22 Tiempo Ordinario

B (Marcos 7,1-8.14-15.21-23)
Evangelio del 30/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

NO AFERRARNOS A TRADICIONES HUMANAS

No sabemos cuándo ni dónde ocurrió el enfrentamiento. Al evangelista solo le interesa evocar la atmósfera en la que se mueve Jesús, rodeado de maestros de la ley, observantes escrupulosos de las tradiciones, que se resisten ciegamente a la novedad que el Profeta del amor quiere introducir en sus vidas.

Los fariseos observan indignados que sus discípulos comen con manos impuras. No lo pueden tolerar: «¿Por qué tus discípulos no siguen las tradiciones de los mayores?». Aunque hablan de los discípulos, el ataque va dirigido a Jesús. Tienen razón. Es Jesús el que está rompiendo esa obediencia ciega a las tradiciones al crear en torno suyo un «espacio de libertad» donde lo decisivo es el amor.

Aquel grupo de maestros religiosos no ha entendido nada del reino de Dios que Jesús les está anunciando. En su corazón no reina Dios. Sigue reinando la ley, las normas, los usos y las costumbres marcadas por las tradiciones. Para ellos lo importante es observar lo establecido por «los mayores». No piensan en el bien de las personas. No les preocupa «buscar el reino de Dios y su justicia».

El error es grave. Por eso, Jesús les responde con palabras duras: «Vosotros dejáis de lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».

Los doctores hablan con veneración de «tradición de los mayores» y le atribuyen autoridad divina. Pero Jesús la califica de «tradición humana». No hay que confundir jamás la voluntad de Dios con lo que es fruto de los hombres.

Sería también hoy un grave error que la Iglesia quedara prisionera de tradiciones humanas de nuestros antepasados, cuando todo nos está llamando a una conversión profunda a Jesucristo, nuestro único Maestro y Señor. Lo que nos ha de preocupar no es conservar intacto el pasado, sino hacer posible el nacimiento de una Iglesia y de unas comunidades cristianas capaces de reproducir con fidelidad el Evangelio y de actualizar el proyecto del reino de Dios en la sociedad contemporánea.

Nuestra responsabilidad primera no es repetir el pasado, sino hacer posible en nuestros días la acogida de Jesucristo, sin ocultarlo ni oscurecerlo con tradiciones humanas, por muy venerables que nos puedan parecer.

José Antonio Pagola