Para el principio del este nuevo año hemos elegido un texto que es todo un programa para 2016. Son las conclusiones de un Congreso que se celebró en Roma el noviembre pasado. Es una invitación a hacer de la Iglesia Católica algo más inspirado por el Concilio. Coincidiendo con papa Francisco esto lo queremos por la Iglesia misma. Sino por el mundo que cada vez se ve más oprimido por la violencia criminal de los egoístas intereses que se camuflan con ideologías falsamente religiosas. Leer más
El Foro Gogoa cumple 20 años con 191 actividades de escucha y diálogo
Una publicación recoge una antología de ‘Voces y experiencias’ escuchadas en el Foro
El foro es un lugar de proyección social de lo cristiano, pero por su posición fronteriza abre mayor espacio de opinión en el exterior y la periferia de la Iglesia que en su interior
Sesión de avance del programa
El Foro Gogoa, Cristianismo y Mundo Actual, cumple este viernes, 8 de enero, su vigésimo aniversario, 20 años en los que esta iniciativa ha celebrado 191 actividades de escucha y diálogo en las que han participado un total de 201 ponentes, preferentemente de las ciencias sociales y religiosas, y a las que han asistido más de 70.000 personas. Leer más
Jaunaren Epifania – Epifanía del Señor – José A. Pagola
C (Mateo 2,1-12)
Evangelio del 06/ene/2016
por Coordinador Grupos de Jesús
KONTAKIZUN TXUNDIGARRIA – RELATO DESCONCERTANTE
Jesusen aurrean jarrera oso desberdinak har daitezke. Hiru lagun-taldek izan duten erreakzioaz mintzo zaigu magoen kontakizuna. Batetik, pagano batzuk Jesusen bila dabiltza, izar baten argi txiki batek gidaturik. Bestetik, Tenpluko erlijioaren ordezkariak ageri dira, haurraren arazoa bost axola zaiela. Hirugarren, Herodes errege boteretsua, soilik arriskua ikusten du Jesusengan.
Magoak ez dira Israel herri aukeratuko kide. Ez dute ezagutzen Israelgo Jainko bizia. Ez dakigu ezer, ez haien erlijioaz, ez haien jatorri-herriaz. Hau dakigu soilik: kosmosean den misterioaz erne bizi direla. Egiaren bila dabil haien bihotza.
Halako batean, argi txiki bat ikusi dutela uste dute, Salbatzaile bat iradokitzen duen argia. Zein den eta non dagoen jakin-mina sentitu dute, eta, berehala, bideari ekin diote. Ez dakite, juxtu, zein ibilbide egin behar duten, baina beren barnean sutan dute esperantza, munduarentzat Argi bat aurkituko duten esperantza.
Haiek Jerusalem hiri santura iritsi izanak izu-ikara eragin du hiri osoan. Herodesek deiturik, «hiriko apaiz nagusien eta lege-maisuen» Kontseilua bildu da. Txundigarria da Kontseilukoen jokabidea. Egiazko erlijioaren zaindari dira, baina ez dabiltza egiaren bila. Tenpluko Jainkoa ordezten dute, baina sorgor bizi dira haren deiarekiko.
Itsu bihurtu ditu beren segurtasun erlijiosoak. Badakite Mesias non den jaiotzekoa, baina haietako inor ez da hurbilduko Betleemera. Jainkoari kultua eskaintzeari emanik bizi dira, baina ez dute barruntatu Jainkoaren misterioa erlijio guztiak baino handiagoa dela, eta bere bideak dituela bere seme-alaba guztiekin topo egiteko. Ez dute Jesus sekula onartuko.
Herodes erregeak, boteretsu eta astakirten hark, mehatxua bakarrik ikusten du Jesusengan, bere boterearen eta ankerkeriaren kontra. Ahal duen guztia egingo du Jesus garbitzeko. Botere zapaltzaileak «gurutziltzatu» bakarrik egin dezake askapena dakarren hura.
Bitartean, bila jarraitu dute magoek. Ez dira belauniko jarri Herodesen aurrean: ez dute ikusi harengan bera adoratua izateko arrazoi txikienik. Ez dira sartu Jerusalemeko Tenplu handiosean: debekatua dute hara sartzea. Izarraren argi txikiak Betleemeko herri koxkorrera erakarri ditu, botere-gune orotatik urrun.
Hara iristean, hau izan da ikusi duten gauza guzti: «haurra Mariarekin, bere amarekin». Beste ezer ez. Haur bat, distirarik gabe, botererik gabe. Bizitza hauskorra, ama baten arduraren premia duena. Aski izan da hori magoei adoraziora eragiteko.
Txundigarria da kontakizuna. Jainko hau, giza ahuldadean ezkutatua, ezin aurkitu dute boterean kokaturik edo segurtasun erlijiosoan hesiturik bizi direnek. Beste hauei agertzen zaie: argi txiki batzuek gidaturik, gizakiarentzat, bizitzako goxotasunean eta pobretasunean, etengabe esperantza baten bila dabiltzanek.
José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Evangelio del 06/ene/2016
por Coordinador Grupos de Jesús
RELATO DESCONCERTANTE
Ante Jesús se pueden adoptar actitudes muy diferentes. El relato de los magos nos habla de la reacción de tres grupos de personas. Unos paganos que lo buscan, guiados por la pequeña luz de una estrella. Los representantes de la religión del Templo, que permanecen indiferentes. El poderoso rey Herodes que solo ve en él un peligro.
Los magos no pertenecen al pueblo elegido. No conocen al Dios vivo de Israel. Nada sabemos de su religión ni de su pueblo de origen. Solo que viven atentos al misterio que se encierra en el cosmos. Su corazón busca verdad.
En algún momento creen ver una pequeña luz que apunta hacia un Salvador. Necesitan saber quién es y dónde está. Rápidamente se ponen en camino. No conocen el itinerario preciso que han de seguir, pero en su interior arde la esperanza de encontrar una Luz para el mundo.
Su llegada a la ciudad santa de Jerusalén provoca el sobresalto general. Convocado por Herodes, se reúne el gran Consejo de «los sumos sacerdotes y los escribas del pueblo». Su actuación es decepcionante. Son los guardianes de la verdadera religión, pero no buscan la verdad. Representan al Dios del Templo, pero viven sordos a su llamada.
Su seguridad religiosa los ciega. Conocen dónde ha de nacer el Mesías, pero ninguno de ellos se acercará a Belén. Se dedican a dar culto a Dios, pero no sospechan que su misterio es más grande que todas las religiones, y tiene sus caminos para encontrarse con todos sus hijos e hijas. Nunca reconocerán a Jesús.
El rey Herodes, poderoso y brutal, solo ve en Jesús una amenaza para su poder y su crueldad. Hará todo lo posible para eliminarlo. Desde el poder opresor solo se puede «crucificar» a quien trae liberación.
Mientras tanto, los magos prosiguen su búsqueda. No caen de rodillas ante Herodes: no encuentran en él nada digno de adoración. No entran en el Templo grandioso de Jerusalén: tienen prohibido el acceso. La pequeña luz de la estrella los atrae hacia el pequeño pueblo de Belén, lejos de todo centro de poder.
Al llegar, lo único que ven es al «niño con María, su madre». Nada más. Un niño sin esplendor ni poder alguno. Una vida frágil que necesita el cuidado de una madre. Es suficiente para despertar en los magos la adoración.
El relato es desconcertante. A este Dios, escondido en la fragilidad humana, no lo encuentran los que viven instalados en el poder o encerrados en la seguridad religiosa. Se les revela a quienes, guiados por pequeñas luces, buscan incansablemente una esperanza para el ser humano en la ternura y la pobreza de la vida.
José Antonio Pagola
«LOS REYES MAGOS NO SON LOS PADRES, SOMOS NOSOTROS», José Luis Sicre
Escrito por José Luis Sicre
FE ADULTA
El autor del primer evangelio (el de Mateo), que probablemente vive en Antioquía de Siria, lleva años viviendo una experiencia muy especial: aunque Jesús fue judío, la mayoría de los judíos no lo aceptan como Mesías, mientras que cada vez es mayor el número de paganos que se incorporan a la comunidad cristiana. Algunos podrían interpretar este extraño hecho de forma puramente humana: los paganos que se convierten son personas piadosas, muy vinculadas a la sinagoga judía, pero no se animan a dar el paso definitivo de la circuncisión; los cristianos, en cambio, no les exigen circuncidarse para incorporarse a la iglesia.
Mateo prefiere interpretar este hecho como una revelación de Dios a los paganos. Para expresarlo, se le ocurre una idea genial: anticipar esa revelación a la infancia de Jesús, usando un relato que no debemos interpretar históricamente, sino como el primer cuento de Navidad. Un cuento precioso y de gran hondura teológica. Y que nadie se escandalice de esto. Las parábolas del hijo pródigo y del buen samaritano son también cuentecitos, pero han cambiado más vidas que infinidad de historias reales.
La estrella
Los antiguos estaban convencidos de que el nacimiento de un gran personaje, o un cambio importante en el mundo, era anunciado por la aparición de una estrella. Orígenes escribía en el siglo III:
“Se ha podido observar que en los grandes acontecimientos y en los grandes cambios que han ocurrido sobre la tierra siempre han aparecido astros de este tipo que presagiaban revoluciones en el imperio, guerras u otros accidentes capaces de trastornar el mundo. Yo mismo he podido leer en el Tratado de los Cometas, del estoico Queremón, que han aparecido a veces en vísperas de algún acontecimiento favorable; de lo que nos proporciona numerosos ejemplos” (Contra Celso I, 58ss).
Sin necesidad de recurrir a lo que pensasen otros pueblos, la Biblia anuncia que saldrá la estrella de Jacob como símbolo de su poder (Nm 24,17). Este pasaje era relacionado con la aparición del Mesías.
El bueno: los magos
De acuerdo con lo anterior, nadie en Israel se habría extrañado de que una estrella anunciase el nacimiento del Mesías. La originalidad de Mt radica en que la estrella que anuncia el nacimiento del Mesías se deja ver lejos de Judá. Pero la gente normal no se pasa las noches mirando al cielo, ni entiende mucho de astronomía. ¿Quién podrá distinguirla? Unos astrónomos de la época, los magos de oriente.
La palabra “mago” se aplicaba en el siglo I a personajes muy distintos: a los sacerdotes persas, a quienes tenían poderes sobrenaturales, a propagandistas de religiones nuevas, y a charlatanes. En nuestro texto se refiere a astrólogos de oriente, con conocimientos profundos de la historia judía. No son reyes. Este dato pertenece a la leyenda posterior, como luego veremos.
El malo: Herodes, los sumos sacerdotes y los escribas
La narración, muy sencilla, es una auténtica joya literaria. El arranque, para un lector judío, resulta dramático. “Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes”. Cuando Mt escribe su evangelio han pasado ya unos ochenta años desde la muerte de este rey. Pero sigue vivo en el recuerdo de los judíos por sus construcciones, su miedo y su crueldad. Es un caso patológico de apego al poder y miedo a perderlo, que le llevó incluso a asesinar a sus hijos y a su esposa Mariamme. Si se entera del nacimiento de Jesús, ¿cómo reaccionará ante este competidor? Si se entera, lo mata.
Un cortocircuito providencial
Y se va a enterar de la manera más inesperada, no por delación de la policía secreta, sino por unos personajes inocentes. Mt escribe con asombrosa habilidad narrativa. No nos presenta a los magos cuando están en Oriente, observando el cielo y las estrellas. Omite su descubrimiento y su largo viaje.
La estrella podría haberlos guiado directamente a Belén, pero entonces no se advertiría el contraste entre los magos y las autoridades políticas y religiosas judías. La solución es fácil. La estrella desaparece en el momento más inoportuno, cuando sólo faltan nueve kilómetros para llegar, y los magos se ven obligados a entrar en Jerusalén.
Nada más llegar formulan, con toda ingenuidad, la pregunta más comprometedora: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella y venimos a adorarlo”. Una bomba para Herodes.
El contraste
Y así nace la escena central, importantísima para Mt: el sobresalto de Herodes y la consulta a sacerdotes y escribas. La respuesta es inmediata: “En Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas”. Herodes informa a los magos y éstos parten. Pero van solos. Esto es lo que Mt quiere subrayar. Entre las autoridades políticas y religiosas judías nadie se preocupa por rendir homenaje a Jesús. Conocen la Biblia, saben las respuestas a todos los problemas divinos, pero carecen de fe. Mientras los magos han realizado un largo e incómodo viaje, ellos son incapaces de dar un paseo de nueve kilómetros. El Mesías es rechazado desde el principio por su propio pueblo, anunciando lo que ocurrirá años más tarde.
Los magos no se extrañan ni desaniman. Emprenden el camino, y la reaparición de la estrella los llena de alegría. Llegan a la casa, rinden homenaje y ofrecen sus dones. Estos regalos se han interpretado desde antiguo de manera simbólica: realeza (oro), divinidad (incienso), sepultura (mirra). Es probable que Mt piense sólo en ofrendas de gran valor dentro del antiguo Oriente. Un sueño impide que caigan en la trampa de Herodes.
Los Reyes magos no son los padres, somos nosotros
A alguno quizá le resulte una interpretación muy racionalista del episodio y puede sentirse como el niño que se entera de que los reyes magos no existen. Podemos sentir pena, pero hay que aceptar la realidad. De todos modos, quien lo desee puede interpretar el relato históricamente, con la condición de que no pierda de vista el sentido teológico de Mt. Desde el primer momento, el Mesías fue rechazado por gran parte de su pueblo y aceptado por los paganos. La comunidad no debe extrañarse de que las autoridades judías la sigan rechazando, mientras los paganos se convierten.
La mitificación de la estrella
La estrella ha atraído siempre la atención, y sigue ocupando un puesto capital en nuestros nacimientos. Mt, al principio, la presenta de forma muy sencilla, cuando los magos afirman: “hemos visto salir su estrella”. Sin embargo, ya en el siglo II, el Protoevangelio de Santiago la aumenta de tamaño y de capacidad lumínica: “Hemos visto la estrella de un resplandor tan vivo en medio de todos los astros que eclipsaba a todos hasta el punto de dejarlos invisibles”. Y el Libro armenio de la infancia dice que acompañó a los magos durante los nueve meses del viaje.
En tiempos modernos incluso se ha intentado explicarla por la conjunción de dos astros (Júpiter y Saturno, ocurrida tres veces en 7/6 a.C.), o la aparición de un cometa (detectado por los astrónomos chinos en 5/4 a.C.). Esto es absurdo e ingenuo. Basta advertir lo que hace la estrella. Se deja ver en oriente, y reaparece a la salida de Jerusalén hasta pararse encima de donde está el niño. Puesta a guiarlos, ¿por qué no lo hace todo el camino, como dice el Libro armenio de la infancia? ¿Y cómo va a pararse una estrella encima de una cuna? Para Dios «nada hay imposible», pero dentro de ciertos límites.
El número y nombre de los magos
En el Libro armenio de la infancia (de finales del siglo IV) se dice: “Al punto, un ángel del Señor se fue apresuradamente al país de los persas a avisar a los reyes magos para que fueran a adorar al niño recién nacido. Y éstos, después de haber sido guiados por una estrella durante nueve meses, llegaron a su destino en el momento en que la Virgen daba a luz… Y los reyes magos eran tres hermanos: el primero Melkon (Melchor), que reinó sobre los persas; el segundo, Baltasar, que reinó sobre los indios, y el tercero, Gaspar, que tuvo en posesión los países de los árabes”. Para Mt, el dato esencial es que no son judíos, sino extranjeros.
Según Justino proceden de Arabia. Luego se impone Persia. En cuanto al número, la iglesia siria habla de doce.
El contraste entre la primera lectura y el evangelio
La liturgia parece ver en el relato de los magos el cumplimiento de lo anunciado en el libro de Isaías (Is 60,1-6).
¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!
Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos,
pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti.
Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti;
tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás, radiante de alegría;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar
y te traigan las riquezas de los pueblos.
Te inundará una multitud de camellos,
de dromedarios de Madián y de Efá.
Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro,
y proclamando las alabanzas del Señor.
Sin embargo, la relación es de contraste. En Isaías, la protagonista es Jerusalén, la gloria de Dios resplandece sobre ella y los pueblos paganos le traen a sus hijos, los judíos desterrados, la inundan con sus riquezas, su incienso y su oro. En el evangelio, Jerusalén no es la protagonista; la gloria de Dios, el Mesías, se revela en Belén, y es a ella adonde terminan encaminándose los magos. Jerusalén es simple lugar de paso, y lugar de residencia de la oposición al Mesías: de Herodes, que desea matarlo, y de los escribas y sacerdotes, que se desinteresan de él.
José Luis Sicre
LA CRUDA REALIDAD: Carta de un adulto a los Reyes Magos
MARIO GONZÁLEZ JURADO, mariofgj@hotmail.com
MADRID.
ECLESALIA, 04/01/06.- Queridos Magos de Oriente: Este año no os escribo para pediros nada pues sé que tenéis mucha tarea acumulada y ya es un poco tarde para encargar algo. Pero como creo que debéis aburriros un poquito, entre trayecto y trayecto, quiero regalaros algunas palabras para vuestro entretenimiento.
Un día me dio por pensar: – ¿Creerán los Reyes Magos en la “magia”? ¡Qué tontería, verdad! Si no creyesen, ¿a qué se dedicarían? A ellos, el destino les ha asignado la noble tarea de responder a millones de ilusiones infantiles y, para conseguirlo, ¡hace falta tanta magia! Leer más
Obispos de todo el mundo muestran su solidaridad con los cristianos de Gaza y Belén y los refugiados en Jordania
El número de sirios acogidos en campos de refugiados supera el millón de personas. Obispos de toda Europa, América del norte y Sudáfrica visitarán, del 7 al 14 de enero, las comunidades cristianas vulnerables de Gaza, Belén y refugiados de Jordania durante la reunión anual de la Coordinadora de Conferencias Episcopales de Europa y América del Norte en apoyo a la Iglesia en Tierra Santa, según informa la Conferencia Episcopal Española.
El Papa Francisco denuncia un “río de miseria” en el mundo
En su primera misa del año, el Pontífice recuerda “la multitud de formas de injusticia y de violencia que hieren cada día a la Humanidad”. CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco alertó este viernes del “río de miseria” y violencia que crece en el mundo y pidió vencer la indiferencia y recurrir a “la fuerza de la fe” para abrir “nuevos caminos” que alcancen acuerdos a los que no llegue la política. En su primera misa del año, el Papa recordó “la multitud de formas de injusticia y de violencia que hieren cada día a la Humanidad”, una situación que tildó de “río de miseria”.
Cuando los Magos se hicieron Reyes. Una fiesta en crisis
El Blog de Xabier Pikaza
Religión Digital
Mañana a la noche salen a la calle, en procesión o cabalgata, los magos que fueron antaño a postrarse ante Jesús, según el evangelio. Pero la «escena ha cambiado mucho»; los magos se han hecho Reyes, y en general ya no buscan a Jesús, sino que que representan el gozo de la fiesta de la vida, que se abre con ilusión para los niños.
Para muchos sigue siendo (en España y en otros países del mundo católico) la fiesta más importante del año. Es la fiesta de la fantasía, día de gran gozo de los niños, y así sobrevive con los camellos y la arena del desierto (y sobre todo con los regalos, que son para Jesús, que son para los niños…), a pesar del reno y la nieve que vienen con el Papa Noêl del Norte… Leer más
En Belén, otra Navidad bajo la ocupación
María Landi
Enviado a Herrieliza
En esta época del año solemos evocar con nostalgia la magia que tenía en la infancia preparar el pesebre, o la ilusión con que los villancicos –y las ‘posadas’ en México– nos transportaban a la mítica Belén de “allá lejos y hace tiempo”.
Sin embargo, Belén es también el corazón de Palestina ocupada. En otras palabras, es parte de lo que la ONU definió como Territorios Palestinos Ocupados, ya que está al este de la frontera internacionalmente reconocida (pero que Israel desconoce).
Belén es una ciudad árabe palestina, con una historia cristiana (según la cual allí nació Jesús) y un presente donde las cruces de las iglesias conviven pacíficamente con los minaretes de las mezquitas, unidas en el dolor causado por la ocupación. Leer más
Un niño en brazos
Este año pusimos un Nacimiento especial, sobre un lecho de hojas granates y amarillas, de arce y de ginkgo. Es especial como el motivo por el que una comunidad de cristianos y cristianas amigas de Pamplona nos lo regaló hace unos meses. Y es especial por la hechura: una única pieza de escayola policromada, llena de movimiento y dulzura, donde José levanta en sus brazos a Jesús, estrechándolo tiernamente contra su mejilla; María posa las manos y reclina suavemente la cabeza sobre el hombro de José, el hombre bueno. Unas ovejas recuestan su cabeza sobre otras y se hacen carantoñas, mientras otra, más grande y muy negra, acerca atentamente su cabeza hacia el centro del Misterio. Un aire de bondad lo envuelve todo. Leer más

