“No te lamentes. Organízate y lucha”

Jose Maria Segura
Blog de Cristianisme y Justícia

José María Segura. Quizás sea un lema revolucionario. Quizás sindical. Quizás de algún poeta urbano/a. Cuando yo la vi era una pintada en un polígono atribuida a la revolución francesa, creo. Quién sabe.

“No te lamentes. Organízate y lucha”. La esencia del mensaje es lo que rescato. Tenemos las redes sociales inundadas de fotos de niños ahogados, gaseados, asustados… Le damos al retuit con furia y añadimos expresiones mordaces para condenar lo que vemos (y quizás también para llamar la atención de nuestra timeline). Otros son más de Facebook, que ahora para nuestro desahogo nos permite poner caras de cabreo y disgusto… Y así quizás nos quedamos más tranquilos. #TodoEsUnaMierda. Ale, ya podemos seguir a lo nuestro, y a la nuestra. Leer más

José María Castillo: «No es fácil entender la Pasión»

José María Castillo
Religión Digital

De la teología narrativa de los Evangelios a la teología especulativa de Pablo.
De la victoria sobre el pecado a la victoria sobre el sufrimiento

Mientras Pablo siga siendo más determinante que Jesús, en la teología y en la gestión de la Iglesia, ni la Iglesia ni los cristianos vamos a ninguna parte. No resulta fácil entender lo que vemos y vivimos cada Semana Santa. Porque no es fácil entender por qué, cada año y cuando llegan estos días, paseamos por nuestras calles imágenes de dolor, agonía y muerte, en procesiones de respeto y devoción. Y, lo que es más llamativo, exhibimos las imágenes del fracaso en tronos de exaltación triunfal, con música gregoriana, incienso de dioses y bandas de música, tambores y trompetas. Todo eso, que es la expresión más elocuente del empeño incomprensible por hacer, del fracaso más humillante de la vida, el triunfo soñado de nuestras más sublimes ilusiones.

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Por una Iglesia sin curas

Redacción de Atrio,

Juan Luis Herrero del Pozo inició su etapa de reflexión teológica madura –que continúa hoy en soledad, por las limitaciones impuestas por la enfermedad– con un artículo provocativo: ¿Por qué son aburridas las eucaristías?. Pareció un artículo escandaloso, que ocasionó entre los salesianos la destitución del equipo de la revista que lo publicó. Pero sus posteriores libros y artículos fueron desarrollando y fundamentando lo que que allí se decía. Parecido es el artículo de José Ramón Pérez Perea, más historiador y sociólogo que teólogo técnico, que tomamos de Redes Cristianas y que mañana comentará otro artículo de José Mª Urío Ruiz que publicó también hace unos días dicho portal. AD. Leer más

La Necesidad Urgente de Reinstalar Valores Éticos Humanos

Olga Larrazábal,
Atrio

La Ética es una rama de la filosofía que se preocupa por los valores y por el comportamiento frente a ellos, a partir de la búsqueda de leyes que determinan este comportamiento y de ahí deducir reglas que lleven al mayor desarrollo psicológico y social del ser humano. Ethos en griego, quiere decir costumbres, lo mismo que Mores en latín de donde viene la palabra moral.

Vemos que de partida, se presume que la Ética tiene una finalidad, que es la de permitir el mayor y mejor desarrollo psicológico y social. Pero, ¿Para qué? Yo diría que para varias finalidades. Una sería para que el Ser Humano- en -comunidad optimice su nivel de felicidad. Y esa definición me gusta, ya que dicen que los pueblos felices, no tienen historia, porque la historia está construida de guerras, conquistas y despojo. Y los que son felices con lo que tienen no necesitan ninguna de esas cosas, son simplemente felices. Y la Felicidad es ese estado de bienestar basal de nuestra psiquis, que nos permite enfrentar la vida con sanidad, sacando a flote lo mejor de nuestro ser en la vida en sociedad, es decir la vida-en -relación. Leer más

Política y relatividad

Carlos F. Barberá,
Atrio

Hay un tema que me preocupa y hasta me obsesiona desde hace mucho y es el de la tensión entre lo absoluto y lo relativo. He vuelto a pensar en él con motivo de lo sucedido en y tras las últimas elecciones generales.

Como es sabido, Horkheimer, en su Crítica de la razón instrumental, reprochó a la Modernidad que la razón hubiese desembocado precisamente en eso, en razón instrumental, muy capaz de crear instrumentos olvidándose de los objetivos a los que debían servir. Para el filósofo alemán  se trataba de liberar a la razón de su reducción de fines a medios, recordándole su impulso utópico: la realización de la justicia entre los hombres. Leer más

¿REPETIR? ¿RECREAR?, Gerardo Villar

FE ADULTA

Cada año en Semana Santa y en otras ocasiones, o cada equis tiempo, hacemos los mismos ritos, celebramos las mismas fiestas, repetimos las mismas costumbres. Es cuestión de repetir, de volver a hacer las mismas cosas, las mismas costumbres. Y la corrección consiste en no dejarse nada de lo acostumbrado, de lo ritual, de volver a hacer exactamente lo mismo.

Me falta creatividad. Es cierto que celebramos el mismo Hecho Fundamental: Jesús muere y vence a la muerte. Pero eso se puede expresar y sobre todo, se puede celebrar con formas, medios, expresiones distintas, vivas, eficaces, creativas, personales… Aquí y hoy.

Celebramos la Muerte y Resurrección de Jesús. Pero ¿Podemos vivirlo con formas vivas? Las tradiciones son estupendas, pero es importante que no pierdan el vigor, la viveza, la vida. Nuestra vida y la de los demás, está llena de acciones que reviven la pasión y resurrección de Jesús.

Ir al fondo. Jesús lavó los pies. ¿Por qué nos hemos empeñado en que sean doce hombres? ahí está el Papa que introduce alguna mujer. ¿No podríamos introducir la creatividad de muchas formas?

“Lavar los pies” Precioso gesto de Jesús y resulta que la mayoría de las personas que participan son abuelos que no pueden descalzarse. Y ¿si ponemos el rito de “mojarse” “implicarse” aunque no sea más que meter la mano en el agua?

Y en otras ocasiones ya la cosa es más gorda. Hay canciones como “Perdona a tu pueblo, Señor” que reflejan a un Dios enfadado.

Castigador. ¿Podríamos sustituirla por otras canciones más al estilo de Jesús? Hoy vemos y nos enteramos que cada religión, celebra unas fiestas.

Y lo importante es que descubramos y vivamos, si queremos, el sentido de estas fiestas.

Puede ocurrir que poco a poco, con el paso del tiempo, se van quedando atrás los motivos que iniciaron y se vayan convirtiendo en otras motivaciones, muchas veces con otros sentidos.

La fiesta de San Mateo, ya son las fiestas de septiembre.

¿Quién honra al santo apóstol? Así nos está pasando en la iglesia con muchas fiestas: Navidad, ya no es celebrar el nacimiento de Jesús, sino las fiestas de invierno.

¿Y Semana Santa? En origen es celebrar y vivir la muerte y la Resurrección de Jesús. Muchas veces la hemos dejado en fiestas de primavera, vacaciones, turismo.

¿Qué es en sí para los cristianos? Recordar, vivir y celebrar todo lo relacionado con la muerte y la Resurrección de Jesús. Dios no pone a su Hijo para que muera, sino que este Hijo, Jesús, lleno de amor y justicia, y bondad anuncia la Buena Noticia de que Dios es Padre y todos hermanos, se enfrenta a los religiosos, a los políticos, a los poderosos y eso le lleva a la cruz. La causa: el amor y el querer eficazmente un mundo nuevo. No de poder, prestigio, dinero y placer, sino de servicio, sencillez, austeridad y alegría. Es cierto que con el tiempo hemos ido añadiendo tantas cosas a eso fundamental, tantas costumbres, tantos actos, que muchas veces nos hemos olvidado de lo fundamental, lo esencial: Podríamos decir, celebrar que Jesús muere y vence esa muerte.

Jesús no está en el mundo para morir. Sino para amar y hacer un mundo nuevo de hermanos, de hijos de Dios. Eso le lleva a unas actitudes y acciones que le traen como consecuencia la muerte. Y celebramos que Dios Padre le da la plenitud, que vive con todos y en todos. Eso lo vivimos en la Eucaristía de la Última cena, la prisión, la muerte y la resurrección. Lo expresamos de muchas formas y con muchos ritos. Pero lo importante es no olvidarnos de lo esencial: Jesús ama, entrega la vida y el Padre le llena de Vida y glorificación.

Y este es el sentido de nuestra vida: ir dando la vida hasta la muerte, y acoger que el Padre Dios nos da la Plenitud de la Vida. Lo llamamos Resurrección: que no es venir a esta vida de nuevo, sino entrar en plenitud en la dimensión de Dios.

Qué grande celebrar y vivir la Semana Santa desde estas claves. Ojo

¡Que los ritos, costumbres no tapen ni cambien el sentido, sino lo expresen y nos ayuden a vivirlo en las celebraciones y en la vida!

Ya sé que es un hecho muy importante en nuestra Historia de fe, la liberación del pueblo de Israel con la matanza de los primogénitos de Egipto, pero todos los años me protesta algún feligrés por leer esa escena agresiva y violenta. ¿No hay realidades más creativas, positivas, alternativas hoy y en la historia?

Podría escribir páginas y páginas. Ojalá la Pascua la expresemos con gestos y signos de hoy. Manifestemos y celebremos nuestra fe en Jesús con modos nuevos, creativos y expresivos de nuestra Fe y Vivencia.

Pensemos en los horarios. ¿Cómo celebrar la Resurrección a horas tardías en templos fríos con personas mayores? Puede convertirse en una celebración gozosa, más temprana, acomodada a estas edades.

Si el Papa está pensando en cambiar las fechas de la Semana Santa en sintonía con otros católicos, ¿no sería bueno cambiar también muchos ritos, en sintonía con la cultura de hoy? ¿Semana que hacemos vivencial? Porque santo es todo.

 

Gerardo Villar

 

 

LA SEMANA SANTA: LA PARADOJA HUMANA, Enrique Martínez Lozano

Enrique Martínez Lozano
Fe Adulta

La celebración de la Semana Santa –más allá de las formas de expresión que ha ido adoptando a lo largo de siglos– pivota en torno al misterio central de la existencia humana, tal como aparece en el mundo manifiesto: el movimiento de muerte-resurrección: todo lo que ha nacido, morirá; y solo la muerte permite un nuevo nacimiento, porque –como decía Jesús- “si el grano de trigo no muere, no puede dar fruto” (Jn 12,24).

De ese acontecimiento –como de cualquier otro–, caben varias lecturas.

En un plano mítico, se hacía fundamentalmente en clave expiatoria: la muerte de Jesús en la cruz es el medio querido por Dios para expiar nuestros pecados –fundamentalmente, el “pecado original”- y, de ese modo, recuperar la amistad divina. En esta perspectiva, Jesús es el “enviado celeste” que entrega su vida para salvar a toda la humanidad.

En el plano histórico, la cruz es consecuencia del poder despótico, religioso y político, capaz de eliminar a una persona inocente porque, sencillamente, les molestaba. Jesús asume la cruz como consecuencia de la fidelidad a su propio mensaje y la vive en actitud de entrega amorosa.

En un plano ético, La cruz proclama el compromiso de luchar por la justicia, poniéndonos, amorosa y eficazmente, del lado de los crucificados. Es lo que vimos en la persona de Jesús, cuya existencia estuvo marcada por la compasión y la predilección por los últimos.

En el plano simbólico o profundo, pueden apreciarse diversos significados. Por un lado, habla de aquel misterio central al que me refería más arriba, y que nos atraviesa constantemente: muerte y resurrección son las dos caras de la misma realidad aparente. En todo momento, de una manera consciente o no, estamos muriendo y resucitando: desde las células de nuestro organismo hasta nuestras ideas, todo se halla en proceso de constante cambio. El cambio constituye, de hecho, la ley que rige el mundo de las formas.

En segundo lugar, la cruz –así leída- es una invitación a vivir la muerte –cualquier muerte- de tal manera que sea oportunidad para que germine la vida en una nueva resurrección. Y eso ocurre cuando asumimos el cambio desde la consciencia de lo que somos, en aceptación lúcida y en coherencia con el fluir de la propia Vida que en él se manifiesta.

En tercer lugar, la cruz es símbolo de “muerte del yo”: cuando el yo es “crucificado”, se abre camino la “resurrección” a nuestra verdadera identidad. No se trata, ciertamente, de actuar contra el yo, sino de dejar de identificarnos con él y vivir como si él constituyera nuestra identidad.

Es aquí donde se aclara la paradoja, al comprender que tanto la muerte como la resurrección son solo formas complementarias que emergen de aquella Realidad profunda que transciende y, por eso, resuelve toda paradoja: no somos ninguna de las formas que cambian, sino Aquello previo a todo cambio, en cuyo seno se produce el despliegue cambiante de la historia y de los acontecimientos.

Como dijera Jesús, lo que somos es no-nacido –“antes de que Abraham naciese, Yo soy” (Jn 8,58)- y es uno con la Fuente: “El Padre y yo somos uno” (Jn 10,30). Por eso, “quien me ve a mí, ve al Padre” (Jn 14,9).

La cruz constituye, por tanto, una invitación a reconocer las dos caras de lo manifiesto –siempre en proceso de nacer y morir y volver a nacer-, abrazadas en la No-dualidad de lo que es. Y percibir esa doble realidad en nosotros mismos, que en cada momento estamos también naciendo-muriendo, pero que, al mismo tiempo, somos lo no-nacido, Aquello que, sencillamente, es.

Nos percibimos como una paradoja, pero somos la totalidad. Nos experimentamos como individuos limitados y temporales, sometidos al nacimiento y a la muerte, pero nuestra verdadera naturaleza es la plenitud infinita y eterna; nos experimentamos llenos de sombras y de sufrimiento, pero nuestra identidad última es gozo luminoso.

Y no se trata de una “creencia” más en la que el yo buscara consuelo, sino de la certeza que se nos regala cuando aprendemos a acallar la mente separadora y conectamos con el “conocimiento silencioso” en el que saboreamos Aquello que somos.

 

Enrique Martínez Lozano

 

 

GEORGE LAMAÎTRE, EL CURA DEL BIG BANG

Ignacio Villota Elejalde
FE ADULTA

Vivimos tiempos, siempre los hemos vivido, en que las grandes religiones, entendidas como ciencias acabadas, con sus montajes ideológicos y certezas logradas ponen en peligro el requisito básico de la convivencia humana, la tolerancia, e intentan lograr el triunfo de las ideas religiosas y sus, a veces, consecuencias económicas por medio de la imposición, de la violencia y de la muerte. Leer más

¡CONFUNDIR TECNOLOGÍA CON CIVILIZACIÓN!

Mari Paz López Santos
FE ADULTA

“El hombre del siglo XX, que erróneamente se imagina a sí mismo como erguido en la cima de un desarrollo civilizado (dado que confunde tecnología con civilización), no se da cuenta de que en realidad ha alcanzado un punto crítico de desorganización moral y espiritual. Es un salvaje que no va armado con un garrote o una lanza, sino con el más sofisticado arsenal de máquinas diabólicas, a las que cada día, cada semana, se añade un nuevo invento de destrucción”Thomas Merton (*)

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Contra el preacuerdo sobre refugiados: Oxfam Intermón pide al Congreso que exija el bloqueo del preacuerdo entre la UE y Turquía

La organización rechaza el principio de acuerdo entre la Unión Europea y Turquía que permitirá devolver a territorio turco a los refugiados que han llegado a Grecia: “Violaría el derecho internacional y es inhumano”. Los Veintiocho miembros de la UE establecieron un principio de acuerdo con Turquía para devolver al país vecino a todo emigrante que llegue a las costas griegas.