Urteko 2. igandea – 2º Domingo T.O., José A. Pagola

A (Joan 1,29-34)
Evangelio del 15 / Ene / 2017
por Coordinador Grupos de Jesús

ESPIRITUAREN SUAZ – CON EL FUEGO DEL ESPÍRITU

Lehen kristau-elkarteak ardura handia izan zuten Joanen eta Jesusen bataioak bereizteko: Joanek Jordan ibaiko uretan murgiltzen zuen jendea; Jesusek, bere bataioaz, bere Espiritua ematen zuen, bere jarraitzaileen bihotza garbitu, berritu eta eraldatzeko. Jesusen Espiritu hori gabe, Eliza itzali egingo litzateke eta agortu.

Jesusen Espirituak bakarrik egin dezake egiazkoago gaur egungo kristautasuna. Espiritu horrek bakarrik gida gaitzake geure zinezko nortasuna berreskuratzera, Ebanjeliotik behin eta berriz desbideratzen gaituzten bideak alde batera utzirik. Espiritu horrek bakarrik ematen ahal dizkigu argia eta adorea, gaur egun Elizak beharrezkoa duen berrikuntzari ekiteko.

Frantzisko aita santuak ondo asko daki, etapa ebanjelizatzaile berri bat abian jartzeko oztoporik handiena, erdipurdiko espiritualitatea dela. Biribil-biribil mintzo da. Bere indar guztiaz arnastu nahi du etapa hau: «kartsuagoa, alaiagoa, bihotz-zabalagoa, ausartagoa, maitasunez beteagoa azkeneraino, eta bizitza kutsagarriagokoa». Dena, alabaina, alferrik izango da, «Espirituaren suak bihotza sutzen ez badu».

Horregatik nahi ditu gaurko Elizarako «Espirituaz ebanjelizatzen dutenak», haren ekintzari irekitzen zaizkionak, Jesusen Espiritu Santu horrengan aurkitzen dutenak «adorea, Ebanjelioaren egia hots egiteko ausardiaz, ozenki, beti eta nonahi, baita haize kontra ere».

Aita Santuak gaur egungo Elizan eragin nahi duen berrikuntza ezinezkoa da baldin eta «espiritualitate sakon baten falta ezkortasun, fatalismo eta konfiantzarik ez bilakatzen bada», edota pentsatzera eramaten bagaitu «ezin dela ezer aldatu» eta, ondorioz, «alferrik dela ahalegintzea», edota erabat amore ematen badugu, «pozgabetasun kroniko batek edota arima lehortzen duen apatiak mendean harturik».

Frantziskok ohartarazten digu «batzuetan gogo-berotasuna galtzen dugula, ahazten dugunean Ebanjelioak pertsonaren premia sakonenei erantzuten diela». Halere, gauzak ez direla horrela. Indartsu adierazi du Frantziskok bere konbentzimendua: «ez dira gauza bera Jesus ezagutu izana eta ezagutu ez izana; ez dira gauza bera hura bidelagun izatea eta noraezean ibiltzea; ez dira gauza bera hari entzun ahal izatea eta haren Hitza ez ezagutzea… ez dira gauza bera mundua haren Ebanjelioaz eraiki nahi izatea eta giza arrazoi hutsez eraiki nahi izatea».

Jesusekin izandako norberaren esperientziaz aurkitu behar dugu hau guztia. Bestela, aurkitu ez duenari, «laster faltako zaizkio adorea eta suharra; eta, jakina, konbentzitua, gogo berotua, segurtatua, maitemindua ez dagoen pertsonak ezin konbentzitu ahalko du inor». Ez ote da hau oztoporik nagusienetako bat Frantzisko aita santuak nahi duen berrikuntza eragiteko?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

2 Tiempo ordinario – A (Juan 1,29-34)
Evangelio del 15 / Ene / 2017
por Coordinador Grupos de Jesús

CON EL FUEGO DEL ESPÍRITU

Las primeras comunidades cristianas se preocuparon de diferenciar bien el bautismo de Juan, que sumergía a las gentes en las aguas del Jordán, y el bautismo de Jesús, que comunicaba su Espíritu para limpiar, renovar y transformar el corazón de sus seguidores. Sin ese Espíritu de Jesús, la Iglesia se apaga y se extingue.

Solo el Espíritu de Jesús puede poner más verdad en el cristianismo actual. Solo su Espíritu nos puede conducir a recuperar nuestra verdadera identidad, abandonando caminos que nos desvían una y otra vez del Evangelio. Solo ese Espíritu nos puede dar luz y fuerza para emprender la renovación que necesita hoy la Iglesia.

El papa Francisco sabe muy bien que el mayor obstáculo para poner en marcha una nueva etapa evangelizadora es la mediocridad espiritual. Lo dice de manera rotunda. Desea alentar con todas sus fuerzas una etapa «más ardiente, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin, y de vida contagiosa». Pero todo será insuficiente «si no arde en los corazones el fuego del Espíritu».

Por eso busca para la Iglesia de hoy «evangelizadores con Espíritu» que se abran sin miedo a su acción y encuentren en ese Espíritu Santo de Jesús «la fuerza para anunciar la verdad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente».

Según el papa, la renovación que quiere impulsar en el cristianismo actual no es posible «cuando la falta de una espiritualidad profunda se traduce en pesimismo, fatalismo y desconfianza», o cuando nos lleva a pensar que «nada puede cambiar» y, por tanto, que «es inútil esforzarse», o cuando bajamos los brazos definitivamente, «dominados por un descontento crónico o por una acedia que seca el alma».

Francisco nos advierte que «a veces perdemos el entusiasmo al olvidar que el Evangelio responde a las necesidades más profundas de las personas». Sin embargo no es así. El papa expresa con fuerza su convicción: «No es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra […] no es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo solo con la propia razón».

Todo esto hemos de descubrirlo por experiencia personal de Jesús. De lo contrario, dice el papa, a quien no lo descubre, «pronto le falta fuerza y pasión; y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie». ¿No estará aquí uno de los principales obstáculos para impulsar la renovación querida por el papa Francisco?

José Antonio Pagola

 

 

 

RDC:ganadores y perdedores de un acuerdo

Christophe Rigaud, Afrikarabia.com
Traducción/resumen: Ramón Arozarena

El 31 de diciembre se firmó “in extremis” un acuerdo entre el poder y la oposición en Kinshasa. El documento fija las elecciones para finales de 2017, obliga a Joseph Kabila a no optar por un nuevo mandato. No obstante, el jefe del Estado es el principal vencedor de este acuerdo junto con el jefe de la oposición Tshisekedi. Leer más

ANTE 2017. UN AÑO POR ESTRENAR

Enrique Martínez Lozano
Vivir en la sabiduría de la no-dualidad

En contra de lo que nos dice nuestra mente –y el sentido común-, hoy ya sabemos que el tiempo no es la “línea” estable sobre la que discurre la existencia, sino una dimensión más –junto con el espacio, del que es inseparable- del mundo de lo manifiesto. Este es el nivel aparente, el mundo de las formas y del movimiento.

Por “debajo” de él, o mejor, en su “núcleo”, late lo realmente real, aquello que constituye la identidad última de todo lo que es y somos. Y Eso es quietud. Leer más

Domingo 15 de enero de 2017, Domingo 2º del tiempo ordinario, ciclo A

Juan 1,29-34

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: «Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.» Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»

Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.» Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

COMENTARIO AL EVANGELIO:

Las lecturas de este domingo tienen como eje transversal la invitación de Dios a toda la humanidad a asumir como propio el proyecto del Reino, de retarle, en libertad y sinceridad, a una manera nueva ser hombre y mujer, de ser creación y sociedad.

El evangelio de Juan manifiesta la universalidad de la salvación de Dios por medio de la vida y misión de Jesús de Nazaret, visto éste como cordero de Dios, que se sacrifica, se entrega obedientemente a la voluntad del Padre para salvar de la muerte (del pecado) a toda la Humanidad… Jesús es el enviado del Padre, el ungido por el Espíritu de Dios, el servidor de Yahvé del profeta Isaías (49,3) que tiene como especial misión establecer en el mundo la justicia del reino; es quien verdaderamente trae la salvación de Dios a la humanidad. Juan el Bautista ya había comprendido su propia misión y la misión de Jesús; por tal razón el profeta del desierto dice que detrás de él viene alguien más importante que él, pues el que viene es el Mesías, una Palabra nueva de Dios para el mundo. El Bautista reconoce a Jesús como el Hijo de Dios, y por eso da testimonio de él. Y lo hace -lo recoge así el evangelio de Juan-, con las imágenes de aquel tiempo, unas imágenes que hace mucho tiempo se quedaron sin base y que han perdido incluso parte de su inteligibilidad.

En efecto, hablar de Cordero de Dios, sacrificado, que expía nuestros pecados, que quita «el pecado del mundo» con su sangre, que nos «redime»… es hablar en unas categorías que hoy sólo podemos conocerlas por estudio histórico-bíblico, por cultura especializada religiosa, pero que no se pueden captar en nuestra vida diaria por simple sentido común, por una evidencia que se respira en subconsciente colectivo social, como han de ser captadas las buenas imágenes, las imágenes que están vivas, no las que ya murieron aunque sigan siendo leídas o repetidas. Una tarea pendiente de la comunidad creyente hoy es testimoniar ese encuentro profundo con Jesús con unas metáforas nuevas, para que expresen y comuniquen ese encuentro, que sólo de esa manera se concretizará en una vida fundada entregada al amor, a la Justicia y a la comunión con Naturaleza.

(Recordemos que el lenguaje religioso es siempre metafórico, y que las metáforas no describen la realidad, sino que la aluden simbólicamente, con frecuencia de un modo inexpresable en conceptos. El lenguaje religioso no es de ideas «claras y distintas», como tantas veces ha confundido la teología dogmática, pensando que está describiendo una realidad religiosa ontológica que está ahí como un ob-jeto que puede ser descrito objetivamente… El lenguaje religioso es más bien como la poesía: nos habla con metáforas, imágenes, símbolos… que muchas veces evocan nuestro subconsciente, personal y colectivo. Jesús no puede ser el cordero de Dios, porque no es, en absoluto, un cordero… Sin embargo, para los cristianos de aquel tiempo, decir que lo era, resultaba una afirmación religiosa conmovedora, porque evocaba un gran conjunto de sentimientos, tradiciones, doctrinas, imágenes, etc. Traducir aquella expresión no es traducirla a nuestro idioma actual, sino encontrar genialmente una correspondencia válida con otra imagen o imágenes que pudieran expresar una vivencia religiosa semejante a la que suscitaba esa expresión en aquel tiempo. Pero esto no es fácil hacerlo –si es que es realmente posible–. Mientras, lo que podemos/debemos hacer es no «»idolatrar aquellas expresiones antiguas, no sentirnos atados, y ser suficientemente creativos para aportar nuestro granito de arena al desarrollo del lenguaje religioso, que también es nuestra responsabilidad).

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 7 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/article/7-bautismo-en-el-jordan/ Puede ser escuchado en esa misma página.

 

 

 

«No habrá ninguna corrección al Papa».

El prefecto de Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, apaga las esperanzas de los sectores más ultraconservadores de la Iglesia que, capitaneados por el cardenal Burke, amenazaban con corregir públicamente a Francisco por «Amoris Laetitia». En una entrevista con Tgcom24, el purpurado alemán subrayó que «en este momento no es posible una corrección al Papa porque no hay ningún peligro para la fe». «El Papa -concluyó Müller- pide discernir la situación de estas personas que viven en una unión no regular, es decir no según la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio, y pide ayudar a estas personas a encontrar un camino para una nueva integración en la Iglesia según las condiciones de los sacramentos, del mensaje cristiano del matrimonio.

 

«La verdadera misión no es jamás proselitismo sino atracción a Cristo», recuerda el Papa

Francisco llama a «anunciar el Evangelio sin gritar, con humildad, amabilidad y firmeza, sin arrogancia o imposición». Y, como Jesús, estamos llamados a «hacer de nuestra vida un testimonio alegre que ilumina el camino y lleva esperanza y amor», siguiendo el «estilo de Jesús», que pasa «por el camino de la obediencia y de la solidaridad con el hombre frágil y pecador, el camino de la humildad y de la plena cercanía de Dios a sus hijos». Anunciar el Evangelio sin gritar, con humildad, amabilidad y firmeza, sin arrogancia o imposición»

 

José Marins: “La mayoría de los obispos no están imitando al Papa, lo están aplaudiendo, pero nada más que eso”

La Iglesia necesita evaluar si estamos en un rumbo seguro o estamos desviándonos por uno u otro motivo. Existen vientos y otros elementos por los que el avión se puede desviar, pero tiene que volver al rumbo inicial. José Marins es un teólogo brasileño considerado un experto en Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Desde hace cuarenta años visita distintos países del mundo para animar, acompañar y respaldar esta actividad eclesial que surgió en la década del cincuenta en Brasil, y que desde allí se fue extendiendo a los países de América Latina y luego a los otros continentes.

 

Las 10 victorias del presidente Maduro en 2016

Ignacio Ramonet
Rebelión
Redes Cristianas

Todo se presentaba muy complicado, a inicios de 2016, para las autoridades de Caracas. Principalmente por tres razones : 1) la oposición neoliberal había ganado las elecciones legislativas de diciembre 2015 y controlaba la Asamblea Nacional ; 2) los precios del petroleo, principal recurso de Venezuela, habían caído a su nivel más bajo en los últimos decenios ; 3) el presidente estadounidense Barack Obama había firmado una orden ejecutiva en la que declaraba que Venezuela representaba una “inusual y extraordinaria amenaza para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”i. Leer más

«EL VERDADERO JESÚS NACE DEL ESPÍRITU», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Mt 3, 13-17

Empezamos el tiempo ordinario del año litúrgico. A lo largo de todo el año vamos desgranando los más importantes acontecimientos de la vida pública de Jesús. Es lógico que empecemos con el primer hecho importante de esa andadura, el bautismo. Los especialistas dicen que el bautismo, es el primer dato de la vida de Jesús que podemos considerar, con una gran probabilidad, como verdaderamente histórico. Sin duda fue muy importante para Jesús. Fue también muy importante para los primeros cristianos que intentaron comprender su vida y milagros, porque el bautismo deja claro que el motor de toda la trayectoria humana de Jesús fue obra del Espíritu.

La hondura de la fiesta la marcan las dos primeras lecturas. Ahí podemos descubrir que va mucho más allá de la narración de un hecho más o menos folclórico. Isaías hace un cántico al libertador del pueblo oprimido que la primera comunidad cristiana identificó con Cristo. Pedro hace un resumen muy certero de la vida de Jesús. En las tres lecturas se habla del Espíritu como determinante de la presencia salvadora de Dios. La presencia de Dios en la historia se lleva a cabo siempre a través de su Espíritu. Dios es causa primera, y no puede ser causa segunda. Actúa siempre desde lo hondo del ser y sin violentarlo en nada. Por eso decimos que actúa siempre como Espíritu.

Aunque el bautismo de Jesús fue un hecho histórico, la manera de contarlo va más allá de una crónica de sucesos. Cada evangelista acentúa los aspectos que más le interesan para destacar la idea que va a desarrollar en su evangelio. Lo narran los tres sinópticos y  Hechos aluden a él varias veces. Jn  hace referencia a él como dato conocido, lo cual es más convincente que si lo contara expresamente. Dado el altísimo concepto que los primeros cristianos tenían de Jesús, no fue fácil explicar su bautismo por Juan. En ningún caso pudo ser un invento posterior. Si a pesar de las dificultades de encajarlo, se narra en todos los evangelios, es que era un hecho conocido de todos y no se podía escamotear.

El relato del bautismo intenta concentrar en un momento, lo que fue un proceso que duró toda la vida de Jesús. La mejor demostración es que en los sinópticos está relacionado con las tentaciones. Ni en uno ni en dos momentos quedó definitivamente clara su trayectoria. No tiene mucha lógica que el bautismo marque el punto de inflexión hacia su vida pública. Aceptar el bautismo de Juan, era aceptar su doctrina y su actitud vital fundamental. No se entiende que esa aceptación del bautismo de Juan sea a la vez el comienzo de un proyecto propio, distinto del de Juan.

En el brevísimo diálogo entre Jesús y Juan, Mt expresa que Jesús rompe todos los esquemas del mesianismo judío. No es el bautizar a Jesús lo que le cuesta aceptar al Bautista, sino el significado de su bautismo, que trastoca la idea del Mesías juez poderoso, que Juan manifestaba en sus discursos. Es muy probable que Jesús fuera discípulo de Juan y que no solo se vio atraído por su doctrina, sino que formaría parte del pequeño grupo de seguidores. Solo después de ser bautizado, desde su propia experiencia interior, trasciende el mensaje de Juan y comienza a predicar su propio mensaje, en el que la idea de Mesías y de Dios que el Bautista había predicado, queda notablemente superada.

Con sus constantes referencias al AT, Mt quiere dejar muy claro que toda la posible comprensión de la figura de Jesús tiene que partir del AT. La manera de hablar es totalmente simbólica. Lo que nos cuentan, pasó todo en el interior de Jesús. Lucas nos dice: “y mientras oraba…” Los demás evangelistas lo dan por supuesto, porque sólo desde el interior se puede descubrir el Espíritu que nos invade. Jesús una persona ya madura pero inquieta, se siente atraído por la predicación de Juan. No solo la acepta, sino que se quiere comprometer con las ideas del Bautista. Todo ello prepara a Jesús para una experiencia única. Se le abren los cielos y ve claro lo que Dios espera de él.

Jesús no fue un extraterrestre de naturaleza divina que estaba dispensado de la trayectoria que cualquier ser humano tiene que recorrer para alcanzar su plenitud. No nos tomamos en serio esa experiencia humana de Jesús. Pero los primeros cristianos tomaron muy en serio la humanidad de Jesús. Hablar de que Jesús hizo un acto de humildad al ponerse a la fila como un pecador, aunque no tenía pecados, es pensar en una acto teatral que no pega ni con cola a una personalidad como la de Jesús.

A este relato nos acercamos siempre con demasiados prejuicios: El primero, olvidarnos de que Jesús era completamente humano y necesitó ir aclarando sus ideas. En segundo lugar el concepto de pecado y conversión, que no tiene nada que ver con lo que se entendía entones. Entendemos la conversión como un salir de una situación de pecado. Lo que se narra es una auténtica conversión de Jesús, lo cual no tiene que suponer una situación de pecado, sino una toma de conciencia de lo que significa para un ser humano alcanzar la plenitud de una meta aún no conseguida.

Dios llega siempre desde dentro, no de fuera. Nuestro mensaje “cristiano” de verdades, normas y ritos, no tiene nada que ver con los que vivió y predicó Jesús. El centro del mensaje de Jesús consiste en invitar a todos los hombres a tener la misma experiencia de Dios que él tuvo. Después de esa experiencia de Dios, Jesús ve con toda claridad que esa es la meta de todo ser humano y  puede decir a Nicodemo: “hay que nacer de nuevo”. Porque él ya había nacido del agua y del Espíritu.

El bautismo de Jesús tiene muy poco que ver con nuestro bautismo. El relato no da ninguna importancia al bautismo en sí, sino a la manifestación de Dios en Jesús por medio del Espíritu. Fijaros que Mt dice expresamente: “apenas se bautizó, Jesús salió del agua…”. Mc dice casi lo mismo: “apenas salió del agua…” Lc dice: “y mientras oraba…”. La experiencia tiene lugar una vez concluido el rito del bautismo. En los evangelios se hace constante referencia al Espíritu para explicar lo que es Jesús.

La alusión a los cielos que se abren definitivamente, es la expresión de una esperanza de todo el AT. (Is 63,16) “¡Ah si rasgasen los cielos y descendieses!” La comunicación entre lo divino y lo humano, que había quedado interrumpida por culpa de la infidelidad del pueblo, es desde ahora posible gracias a la total fidelidad de Jesús. La distancia entre Dios y el Hombre queda superada para siempre. La voz la oyó Jesús dentro de sí mismo y le dio la garantía absoluta de que Dios estaba con él para llevar a cabo su misión.

Estamos celebrando el verdadero nacimiento de Jesús. Y éste sí que ha tenido lugar por obra del Espíritu Santo. Dejándose llevar por el Espíritu, se encamina él mismo hacia la plenitud humana, marcándonos el camino de nuestra plenitud. Pero tenemos que ser muy conscientes de que solo naciendo de nuevo, naciendo el agua y del Espíritu, podremos desplegar todas nuestras posibilidades humanas. No siguiendo a Jesús desde fuera, como si se tratara de un líder, sino entrando como él en la dinámica de la vivencia interior.

La presencia de Dios en el hombre tiene que darse en aquello que tiene de específicamente humano; no puede ser una inconsciente presencia mecánica. Dios está en todas las criaturas como la base y el fundamento de su ser, pero solo el hombre puede tomar conciencia de esa realidad y puede vivirla. Esto es su meta y el objetivo último de su existencia. En Jesús, la toma de conciencia de lo que es Dios en él, fue un proceso que no terminó nunca. En el relato del bautismo se nos está hablando de un paso más, aunque decisivo, en esa toma de conciencia.

 

Meditación-contemplación

Jesús vio que el Espíritu bajaba sobre él.
Ésta es la experiencia máxima de un ser humano
si tenemos en cuenta que Dios-Espíritu no tiene que venir de ninguna parte,
porque está en nosotros antes de que nosotros empezáramos a ser.
………………….

Descubrir el Espíritu en lo hondo de mi ser,
es el segundo nacimiento que Jesús pide a Nicodemo.
Con esa experiencia, comienza otra Vida que es la verdadera.
Es la misma Vida que es Dios la que se despliega en mí.
…………………..

No tengo que romperme la cabeza para conseguirla.
Es un don que el mismo Dios me ha hecho ya.
Estoy preñado de Dios
Lo único que tengo que hacer es atreverme a darle a luz.
……………………..

 

Cáritas, CONFER y Justicia y Paz reclaman una política de fronteras que evite “la inhumanidad del alambre”

Critican las “devoluciones sumarias” tras la muerte de dos inmigrantes en la valla de Ceuta. Denuncian que el actual modelo “sólo consigue incrementar el sufrimiento, dolor y muerte”. El arzobispo de Tánger denuncia dos muertos y un herido grave tras el último salto a la valla de Ceuta. No queremos acostumbrarnos al inmenso sufrimiento humano del que somos testigos a diario en las vidas de tantas personas que siguen llegando desde África.