MÜLLER, PELL, Y LA CONTUNDENTE RESPUESTA DEL PAPA

Jesús Bastante.- Müller y Pell. Dos pesos pesados de la Curia romana han caído a lo largo de esta semana, curiosamente (o tal vez no tanto) en el momento en que comienzan las vacaciones romanas. Dos cardenales, que ocupaban dos de los puestos de mayor responsabilidad en el gobierno de la Iglesia, y que el Papa Francisco ha hecho desaparecer de su lado. Por razones bien distintas, pero con varios factores en común.  Leer más….

 

«Cope y 13TV siguen estrechando lazos en el carácter de su línea editorial»

(Jesús Bastante).- Las sinergias anunciadas entre 13TV y Cope se cumplen. Apenas cinco días después de que el portavoz de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, apuntara la necesidad de «aliviar la carga» en 13TV, la cadena comienza a tomar decisiones ejecutivas. Así, la emisora acaba de anunciar la marcha de Alfredo Urdaci, Nieves Herrero y María Royo, y el nombramiento de José Luis Pérez, director de informativos de la cadena de radio, con el mismo cargo en la televisión episcopal.  Leer más….

 

DOMINGO 14º T. O. – (A) – Fray Marcos

(Zac 9,9-10) Mira a tu rey que viene, justo y victorioso, modesto en un pollino.

(Rom 8,9-13) Vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu.

(Mt 11,25-30) Venid a mí todos los cansados y agobiados, y yo os aliviaré.

La simplicidad de Dios nos asusta. El complicado dios de las religiones no puede liberar al hombre. Lo difícil es liberarse de ese dios.

En el evangelio de hoy hay tres párrafos bien definidas. El primero se refiere a Dios. El segundo, a la interdependencia total entre Jesús y Dios. El tercero, hace referencia a la relación entre nosotros y Jesús. Los tres manifiestan aspectos esenciales del mensaje de Jesús. Los dos primeras se encuentran también en Lc, pero en el contexto des éxito de los 72 y la intervención del Espíritu que llenó de alegría a Jesús. En la primera comunidad cristiana todos eran personas sencillos, que no podían gloriarse de nada y buscaban ser acogidas y guiadas. ¿Qué hubiera dicho Jesús de la Iglesia después de Constantino?

Te doy gracias, Padre, porque…” Lo importante no es la acción de gracias en sí sino el motivo. Jesús no puede afirmar que Dios da a algunos lo que niega a otros. Lo que quiere decir es que, el Dios de Jesús no puede ser aceptado más que por la gente sencilla y sin prejuicios. Los engreídos, los soberbios, los sabios tienen capacidad para crearse su propio Dios. Los “sabios y entendidos” eran los especialistas de la Ley. Su pretendido conocimiento de Dios les daba derecho a sentirse seguros, poseedores de la verdad. No tenían nada que aprender. Pero eran los únicos que podían enseñar.

¿Quiénes eran los sencillos? “El “nepios” griego tiene muchos significados, pero todos van en la misma dirección: infantil, niño, menor de edad, incapaz de hablar; y también: tonto, infeliz, ingenuo, débil. En todos descubrimos la ausencia de cálculo, la falta de doblez o segundas intenciones. Para la élite religiosa, los sencillos eran unos malditos, porque no conocían la Ley, y por lo tanto no podían cumplirla. Los sencillos eran los “sin voz”, “la gente de la tierra” a quienes los rabinos despreciaban.

Estas cosas son las experiencias de Dios que Jesús vivió y que les quiere transmitir. No se trata de conocimiento sino de experiencia profunda. “Todo me lo ha entregado mi Padre…” Ese conocimiento de Dios no es fruto del esfuerzo humano, sino puro don; aunque no se niegue a nadie. El error de nuestra teología, fue creer que conocíamos a Jesús porque conocíamos a Dios; si Jesús era Dios, ya sabíamos lo que era Jesús. El texto nos dice que la única manera de conocer a Dios es aproximarnos a Jesús.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré. La imagen de yugo se aplicaba a la Ley, que, tal como la imponían los fariseos, era ciertamente insoportable. El hombre desaparecía bajo el peso de más de 600 preceptos y 5.000 prescripciones. Para los fariseos, la Ley era lo único absoluto. Jesús dice lo contrario: “El sábado está hecho para el hombre, no el hombre para el sábado”. La principal tarea de Jesús es liberar al hombre de las ataduras religiosas.

Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera. Jesús libera de los yugos y las cargas que oprimen al hombre y le impiden ser Él. No propone una vida sin esfuerzo; Sería engañar al ser humano que tiene experiencia de las dificultades de la existencia. Sin esfuerzo no hay verdadera vida humana. No es el trabajo exigente lo que malogra una vida, sino los esfuerzos que no llevan a ninguna plenitud. Todo lo que hagamos a favor del hombre se convertirá en felicidad porque traerá plenitud y felicidad.

Jesús propone un “yugo” pero no de opresión que vaya contra el hombre, sino para desplegar todas sus posibilidades de ser más humano. Jesús quiere ayudar al ser humano a desplegar su ser sin opresiones. El yugo y la carga serían, como el peso de las alas para el ave. Claro que las alas tienen su peso, pero si se lo quitas, ¿con qué volará? El motor de un avión es una tremenda carga, pero gracias a ese peso el avión vuela. Nuestras limitaciones son las que nos permiten avanzar hacia la meta.

Lo que acabamos de leer es evangelio (buena noticia). No  hemos hecho caso a este mensaje. En cuanto pasaron los primeros siglos de cristianismo, se olvidó totalmente este evangelio, y se recuperó “el sentido común”. Nunca más se ha reconocido que Dios se pueda revelar a la gente sencilla. Es tan sorprendente lo que nos acaba de decir Jesús, que nunca nos lo hemos creído. Dios no comparte con el hombre el conocimiento, sino su misma Vida. Los que no creen en la evolución pueden disfrutar de una buena salud.

Si Dios se revela a la gente sencilla, ¿Qué cauces encontramos en nuestra institución para que esa revelación sea escuchada? ¿No estamos haciendo el ridículo cuando seguimos siendo guiados por los “sabios y entendidos” que se escuchan más a sí mismos que a Dios? A todos los niveles estamos en manos de expertos. En religión la dependencia es absoluta, hasta el punto de prohibirnos pensar por nuestra cuenta. Recordad la frase del catecismo: “doctores tiene la Iglesia que os sabrán responder”.

Jesús no propone una religión menos exigente. Esto sería tergiversar el mensaje. Jesús no quiere saber nada de religiones. Propone una manera de vivir la cercanía de Dios, tal como él la vivió. Esa Vida profunda, es la que puede dar sentido a la existencia, tanto del listo como del tonto, tanto del sabio como del ignorante, tanto del rico como del pobre. Todo lo que nos lleve a plenitud, será ligero. Este camino de sencillez no es fácil.

Los cansados y agobiados eran los que intentaban cumplir la Ley, pero fracasaban en el intento. De esas conciencias atormentadas abusaban los eruditos para someterlos y oprimirlos. Nada ha cambiado desde entonces. Los entendidos de todos los tiempos siguen abusando de los que no lo son y tratando de convencerles de que tienen que hacerles caso en nombre de Dios. Pío IX dijo: “solo hay dos clases de cristianos, los que tienen el derecho de mandar y los que tienen la obligación de obedecer”. Hoy ningún jerarca repetiría esas palabras, pero en la práctica, todos actúan desde esa perspectiva.

Descubramos en qué medida separamos la fe de la vida, la experiencia del conocimiento, el amor del culto, la conciencia de la moralidad, etc. Los predicadores seguimos imponiendo pesadas fardos sobre las espaldas de los fieles. Nuestro anuncio no es liberador. Seguimos confiando más en los conocimientos teológicos, en el cumplimiento de unas normas morales y en la práctica de unos ritos, que en la sencillez de sabernos en Dios. Seguimos proponiendo como meta la “Ley”, no la Vida.

La gran carencia de nuestra comunidad hoy es la falta de experiencia interior. Por eso nunca se podrá superar insistiendo en la doctrina, por medio de la condena a los que se atreven a discrepar de la doctrina oficial o con documentos que tratan de zanjar cuestiones discutibles. Lo que hay que enseñar a los cristianos es a vivir la experiencia del Dios de Jesús. Solo ahí encontraremos la liberación de toda opresión. Solo teniendo la misma vivencia de Jesús, descubriremos la libertad para ser nosotros mismos.

 

Meditación

Venid a mí todos, dice Jesús.

Él conoce a Dios y él nos lo puede revelar.

Debemos superar todo prejuicio

y aceptar ese Dios como el único que puede liberarnos.

Todo dios, que venga de otra parte

o que nos hayamos fabricado nosotros, será opresor.

Mientras más agobiados nos sintamos,

más necesitaremos al Dios de Jesús.

 

 

Los cambios

Jaime Richart, Antropólogo y jurista
Enviado a la página web de Redes Cristianas
Es un punto de partida de la Sociología que el contempo­ráneo de cualquier época no tiene consciencia plena, ni de las transformaciones ni de los fenómenos globales más o menos manifiestos que está viviendo, ni de los efectos de ambos a medio y largo plazo. Siempre, más o menos, ha sido así. Leer más

YO, MÍ, ME, CONMIGO

Josean Villalabeitia
Fe Adulta

Mis alumnos no dejan de sorprenderme, aunque en asuntos de religión creo que los tengo ya un poco calados. Es sencillo. Por lo general se muestran combativos frente a las costumbres de sus abuelos, pero les seduce cualquier otra manifestación religiosa, sobre todo si es exótica, rara o desconocida por estos lares. Cuando proponemos en clase algún trabajo de grupo o exposición oral, nunca faltan las energías, chacras, karmas, reencarnaciones y temas por el estilo. Leer más

INMATRICULACIONES DE LA IGLESIA Y POBREZA EVANGÉLICA

Comunicado del Movimiento por el Celibato Opcional
MOCEOP, jucecalomatic591@gmail.com
ESPAÑA.

ECLESALIA, 03/07/17.- Es un tema muy serio. En 1998 el gobierno de Aznar reforma la ley hipotecaria por la que se le permite a la Iglesia Católica y solo a ella inmatricular lugares de culto y otras propiedades (pisos, garajes, parcelas, naves, etc.) aplicando una ley de 1.944 (ley franquista) por la que el obispo es equiparado a un fedatario público (notario). Sólo con su propia opinión, puede dar fe de que los bienes que él diga son propiedad de la Iglesia. Sin más. Leer más

Domingo 9 de julio de 2017, 14º Ordinario, Koinonía

Zac 9,9-10: Mira a tu rey que viene a ti modesto
Salmo 144:
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey
Rom 8,9.11-13:
El Espíritu habita en ustedes
Mt 11,25-30:
Soy manso y humilde de corazón

Mateo 11,25-30

Soy manso y humilde de corazón

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

La profecía de Zacarías era ‘una piedra en el zapato’ para los fanáticos que en la época de Jesús buscaban un mesías triunfante y nacionalista. Zacarías nos ofrece una reflexión que sintoniza mucho con las grandes aspiraciones de las comunidades que, después del exilio babilónico, intentaron reconstruir la identidad nacional a partir de elementos universales, pluralistas y comunitarios. La esperanza del pueblo de Dios no podía estar en un guerrero triunfador como David ni en un diplomático equilibrista como Salomón. El pueblo quería algo diferente y definitivo. Atrás quedaron los modelos militaristas, administrativos y centralistas de todos los reyes de Israel y Juda. El pueblo quería una persona que fuera capaz de encaminar la nación por los rumbos añorados de la justicia, la paz y la solidaridad. El profeta Zacarías asume esta propuesta y la lanza a todo el pueblo de Dios como una gran utopía.

Para Zacarías, el nuevo gobernante debía distinguirse por la humildad, la justicia y su carácter pacífico. La humildad entendida como la capacidad para andar en la verdad, no como sumisión y conformismo. La justicia como pilar de una organización social en la que se le da a cada persona de acuerdo con sus necesidades y no según sus ambiciones. El pacifismo como la actitud básica para solucionar los inevitables conflictos que se presentan en toda organización humana. Tres cualidades que configuran una nueva forma de ejercer el poder. Sin embargo, Israel se estrelló con la ambición de algunos grupos minoritarios y poderosos que impusieron una teocracia centralista, prepotente y uniformadora. Fueron suprimidas de manera sistemática, todas las disidencias posibles y se le negó así al pueblo de Dios la posibilidad de intentar una utopía universalista, solidaria y transformadora. Se centró todo el poder en unas pocas familias que controlaban el Templo, el gobierno y la tierra. Así, los pobres de Yahvé no tuvieron la posibilidad de dar vida a su proyecto por falta de posibilidades económicas, de apertura política y de libertad religiosa.

El evangelio de Mateo nos presenta a Jesús con las características mesiánicas de la profecía de Zacarías: una persona pacífica y humilde, apasionado por hacer realidad la Utopía de Dios. Por esta razón, Jesús no se identifica con los ideales acerca del Mesías, vigentes en su época. No hay en él el más mínimo asomo del militar aguerrido e irresistible que con un formidable despliegue eliminaría las pretensiones del imperio romano, ni del sacerdote excelso que con sus extraordinarias dotes santificadoras transformaría el Santuario de Jerusalén, ni del gobernante extraordinario que congregaría al pueblo de Israel disperso por el mundo. Jesús no comparte estos proyectos, como tampoco las extravagantes aspiraciones de los nacionalistas furibundos que veían en el imperio romano un peligro que no eran capaces de descubrir al interior de ellos mismos, la violencia incontenible.

Los ideales de Jesús estaban más cerca de las grandes tradiciones proféticas que aspiraban a que el pueblo de Dios fuera capaz de organizarse como modelo alternativo de sociedad. Por esta razón, valores como el pacifismo y la humildad eran urgentes y necesarios. El pacifismo obliga a asumir actitudes dinámicas de transformación social pero, al mismo tiempo, no se rinde a la imparable lógica de la violencia. La humildad, por su parte, exige reconocer en cada momento los propios límites de la existencia y las barreras intrínsecas de la historia. Humildad y pacifismo hacen de un proyecto tan grandioso e imponente como el reino de Dios, algo al alcance de los pobres y excluidos.

Jesús, sin embargo, sabía perfectamente que no bastaba con que el ‘rey’ o líder poseyera atributos excepcionales para que la situación cambiara. Para él, era necesario que una comunidad de hermanos y hermanas se comprometiera a vivir la alternativa, a demostrar al mundo que «otras maneras de organización eran posibles», que la lógica aparentemente inextinguible de la violencia podía ser controlada. Por esto, Jesús insiste en la necesidad de asumir el ‘suave yugo’ de la vida comunitaria y la ‘ligera carga’ de las opciones evangélicas. Pero, atención, esto no es para todo el mundo. Es necesario madurar la fe y crecer como personas antes de meterse en este proyecto. Porque para quien no ha crecido en la dinámica de la comunidad, sino que ve todo desde ‘afuera’, desde los valores sociales vigentes, los ideales de Jesús son una carga abominable y el ideal de la cruz una ideología insufrible. No podemos pedir a cualquiera que asuma la inmensa responsabilidad del pacifismo si toda su vida ha creído que la ‘ley del revólver’ es un destino inexorable. No podemos pedir mansedumbre a una persona a la que siempre le han enseñado que el control de los demás, las ambiciones de ascenso social y el arribismo son las herramientas para ‘progresar’ en la vida.

Jesús quiere una comunidad en la que los lazos de solidaridad, afecto y respeto hagan de un grupo humano una gran familia consagrada a la realización del Reino. Una comunidad en la que los sencillos, los pequeños, hallen un lugar de importancia y sean los gestores de una nueva manera de organizar las relaciones interhumanas. Porque, como dice Pablo, sólo el ser humano espiritual, o sea, el ser humano que se ha abierto a la acción del Espíritu de Dios, es capaz de vivir la vida en plenitud, es decir, en gozosa aceptación y armonía con la humanidad.

[Otro tema sobre el que centrar la homilía puede ser el motivo de la alabanza de Jesús al Padre por «haberles revelado estas cosas»… Cfr. infra el apartado «para la reunión de grupo»].

 

 

Urteko 14. igandea – A (Mateo 11,25-30), José A. Pagola

Evangelio del 09 / Jul / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

JESUSEN HIRU DEI – TRES LLAMADAS DE JESÚS

Mateoren ebanjelioak Jesusen hiru dei jaso ditu. Haren jarraitzaileok arretaz entzun beharrekoak. Izan ere, eraldatzen ahal baitute gure elkarteetako sektore batzuetan arnasten den giroa, etsipen, neke, asperraldizko giroa.

«Zatozte nigana nekaturik eta larri bizi zaren guztiok. Nik neuk lasaituko zaituztet».

Hauxe da lehenengo deia. Erlijioa zama astun bezala bizi dutenentzat da. Ez dira gutxi beren kontzientziak estuturik dituen kristauak. Ez dira bekatari handi. Soil-soilik, honela hezi dituzte: beren bekatua beti begi aurrean izateko, eta ez dute ezagutzen Jainkoaren etengabeko barkazioaren poza. Jesusekin topo egiten badute, arindurik sentituko dira.

Bada beste kristau-talde bat ere: erlijioa, ahitua den tradizio bezala bizi duena. Jesusekin topo egiten badute, Jainkoarekin gustura bizitzen ikasiko dute. Gaur ezagutzen ez duten barne poza aurkituko dute. Jesusi jarraituko diote, ez obligazioz, baizik hark erakartzen dituelako.

«Hartu nire uztarria, eraman erraza baita eta arina nire zama».

Hauxe da bigarren deia. Jesusek ez du inor estutzen. Aitzitik, gugan den alderik hobena liberatu egiten du; izan ere, bizitza gizakoiago, duinago eta sanoago eginez bizitzea proposatzen digu. Ez da erraza bizitzeko hori baino era biziago bat aurkitzea.

Jesusek liberatu egiten gaitu ikaratik eta estutasunetik, eta ez ditu eragiten; gure askatasuna hazarazi egiten du, eta ez gure morroi-mirabetza; konfiantza esnatzen du gu baitan, eta ez tristura; maitasunerantz erakartzen gaitu, eta ez lege eta arauetarantz. On eginez bizitzeko gonbita egiten digu.

«Ikasi nigandik, bihotzez otzana eta apala naizela, eta izango duzue atsedenik».

Hauxe da hirugarren deia. Bera bezala bizitzen ikasi behar dugu Jesusengandik. Jesus ez datorkigu geure bizitza korapilatzera. Argiago eta xumeago bihurtzen du, umilago eta sanoago. Atsedena eskaintzen digu. Ez die sekula proposatzen bere ikasleei berak bizi izan ez duen ezer. Berari jarraitu, berak egin duen bide beretik jarraitzeko eskatzen digu. Horregatik, ondo asko ezagut ditzake gure zailtasunak eta ahaleginak; horregatik, barka ditzake gure trakeskeriak eta erroreak, beti ere jaikitzeko animoa emanez.

Honetara bildu behar ditugu geure ahaleginak: Jesusekin bizi-harremanak eragitera, arnasa-, atseden- eta bake-premia duten hainbat eta hainbat gizon-emakumerengan. Tristura sentitzen dut ikustean, hain juxtu ere erlijioa ulertzeko eta bizitzeko erak daramala aski jende, kasik ezinbestean, Jesusengan konfiantzarik ez izateko esperientziara. Gogora datorkit hainbat eta hainbat jende, Elizaren barnean nahiz kanpoan, «galdurik» bizi dena, zein ate jo ez dakiela. Badakit, Jesus izan litekeela albiste handia halako jendearentzat.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

14 Tiempo ordinario – A (Mateo 11,25-30)

Evangelio del 09 / Jul / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

TRES LLAMADAS DE JESÚS

El evangelio de Mateo ha recogido tres llamadas de Jesús que hemos de escuchar con atención sus seguidores, pues pueden transformar el clima de desaliento, cansancio y aburrimiento que a veces se respira en algunos sectores de nuestras comunidades cristianas.

«Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os aliviaré».

Es la primera llamada. Está dirigida a todos los que viven su religión como una carga pesada. No son pocos los cristianos que viven agobiados por su conciencia. No son grandes pecadores. Sencillamente han sido educados para tener siempre presente su pecado y no conocen la alegría del perdón continuo de Dios. Si se encuentran con Jesús se sentirán aliviados.

Hay también cristianos cansados de vivir su religión como una tradición gastada. Si se encuentran con Jesús aprenderán a vivir confiando en un Dios Padre. Descubrirán una alegría interior que hoy no conocen. Seguirán a Jesús no por obligación, sino por atracción.

«Cargad con mi yugo, porque es llevadero, y mi carga, ligera».

Es la segunda llamada. Jesús no agobia a nadie. Al contrario, libera lo mejor que hay en nosotros, pues nos propone vivir haciendo la vida más humana, digna y sana. No es fácil encontrar un modo más apasionante de vivir.

Jesús libera de miedos y presiones, no los introduce; hace crecer nuestra libertad, no nuestras servidumbres; despierta en nosotros la confianza, nunca la tristeza; nos atrae hacia el amor, no hacia leyes y preceptos. Nos invita a vivir haciendo el bien.

«Aprended de mí, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras vidas».

Es la tercera llamada. Hemos de aprender de Jesús a vivir como él. Jesús no complica la vida. La hace más clara y sencilla, más humilde y más sana. Ofrece descanso. No propone nunca a sus seguidores algo que él no ha vivido. Por eso puede entender nuestras dificultades y nuestros esfuerzos, puede perdonar nuestras torpezas y errores, animándonos siempre a levantarnos.

Hemos de centrar nuestros esfuerzos en promover un contacto más vital con Jesús en nuestras comunidades, tan necesitadas de aliento, descanso y paz. Me entristece ver que es precisamente su modo de entender y de vivir la religión lo que conduce a no pocos, casi inevitablemente, a no conocer la experiencia de confiar en Jesús. Pienso en tantas personas que, dentro y fuera de la Iglesia, viven «perdidas», sin saber a qué puerta llamar. Sé que Jesús podría ser para ellas la gran noticia.

José Antonio Pagola

 

 

El jesuita mallorquín sustituye a Gerhard Müller, tras cinco años en el cargo

(Jesús Bastante).- Un siglo después (tras Rafael Merry del Val), un español volverá a presidir el Santo Oficio. El Papa Francisco, en una nueva sorpresa (y van…) de este Pontificado, acaba de anunciar la sustitución del cardenal alemán Gerhard Müller como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, nombrando como sustituto a Luis Ladaria Ferrer, sj, que se convierte en el español con mayor poder en la Iglesia católica.  Leer mas….