El general de los jesuitas denuncia «una Iglesia reacia a reconocer la corresponsabilidad de la mujer»

Arturo Sosa, sj., celebra los 50 años del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología

«Damos gracias al Señor por figuras como Dom Helder Cámara, San Oscar Arnulfo Romero, Rutilio Grande, Franz van Der Lugt, Christophe Munzihirwa, A.T. Thomas, Richard Fernando, Thomas Gafney, o Pedro Arrupe»

Sosa anuncia la convocatoria de un «año ignaciano» en 2021, con motivo del 500 aniversario de la conversión de San Ignacio de Loyola

«¿Hasta dónde ha crecido nuestra sensibilidad ante los abusos sexuales, de conciencia y de poder dentro de nuestras instituciones, dentro de la Iglesia y en el conjunto de las estructuras sociales?»

04.11.2019 | J. B./ Jesuitas

«¿Qué lugar ocupan las mujeres entre los desafíos prioritarios de un mundo que las margina o excluye y una Iglesia reacia a reconocer su corresponsabilidad en la dirección de la comunidad de los seguidores y seguidoras del Señor Jesús?» se preguntó esta mañana el general de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa, sj., durante la inauguración del Congreso de Apostolado Social que conmemora en Roma los 50 años del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología.

La vida de quienes, en el contexto de la Compañía de Jesús y en colaboración con ella, se dedican al apostolado social, es una manera muy concreta de seguir a Jesús acompañando al pueblo de Dios. Este es el tema del discurso inaugural del P. Arturo Sosa con motivo del Congreso de Apostolado Social, que se celebra en la Curia General de la Compañía del 4 al 8 de noviembre. Leer más…

La fe que no es política, no es fe cristiana

Carta Abierta a los políticos
Benjamín Forcano

  1. ¿Rechazo de Jesús de Nazaret o de la Iglesia?

Comienzo por expresarles mi respeto como personas y como ciudadanos a quienes miles de españoles van a elegir para representarles y realizar un determinado modelo de política. 

                Entenderán que les hable con llaneza, pues compartimos muchos aspectos que nos son comunes dentro de esa marco que se llama España aun cuando la vivencia de esa España la tengamos elaborada de diversa manera.

                Me interesa la política por cuanto es propia de toda comunidad humana y con ella vivimos tras aprobar principios y leyes que regulan nuestro convivir.  

                Puede que les extrañe si les digo que en España  todo ciudadano  se  encuentra condicionado por un prisma religioso mayoritariamente cristiano. Condicionado no quiere decir determinado, pero sí influenciado, sin negar la libertad de aceptarlo o rechazarlo.

                Pero, paradójicamente, tal prisma no proyecta preciso el mensaje de Jesús de Nazaret. Porque ser cristiano significa hacer propio el estilo de vida de Jesús, un estilo que afecta al ser entero. Y el prisma vigente no refleja la sustancia original del cristianismo, que es Jesús de Nazaret, sino más bien el seguimiento que de él ha hecho la  Iglesia, configurado en los últimos siglos en forma piramidal antidemocrático. Leer más…

La Reforma que trastocó Iglesia y mundo hace 502 años

Este 31 de octubre se conmemora en todo el mundo la Reforma Protestante, cinco siglos después de que Lutero clavase sus 95 tesis en Wittenberg (Alemania).

FUENTES Histª del Cristianismo

El 31 de octubre de 1517, víspera de la fiesta católica de Todos los Santos, Martín Lutero dio a conocer públicamente sus tesis, y el impacto fue tal que se señala esa fecha como el comienzo de la Reforma protestante y una vuelta a la puerza del mensaje del Evangelio de Jesús. Para unos, Lutero es el ogro que destruyó la unidad de “la” iglesia, la bestia salvaje que holló la viña del Señor, un monje renegado que se dedicó a destruir las bases de la vida monástica. Para otros, es el gran héroe que hizo que una vez más se predicara el evangelio puro de Jesús y la Biblia, el reformador de una iglesia corrupta. Él cambió el curso de la historia al desafiar con valentía el poder del papado y del imperio, sosteniendo puntos de vista contrarios a la práctica y ordenanzas de la religión establecida, el catolicismo romano, por considerarlas contrarias al contenido de la Biblia.

La principal doctrina evangélica que Lutero alzó contra el sistema ritualista de penitencias fue que la salvación es por fe y por gracia solamente, no por obras. La chispa que movió al monje vino probablemente en 1515, cuando Lutero empezó a dar conferencias sobre la Epístola a los Romanos, pues él mismo dijo después que fue en el primer capítulo de esa epístola donde encontró la respuesta a sus dificultades.

LARGA LUCHA Esa respuesta no vino fácilmente. No fue sencillamente que un buen día Lutero abriera la Biblia en el primer capítulo de Romanos, y descubriera allí que “el justo por la fe vivirá”. Según él mismo cuenta, el gran descubrimiento fue precedido por una larga lucha y una amarga angustia, pues Romanos 1:17 empieza diciendo que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”.  Leer más…

FRANCISCO, AL SÍNODO: «TODAVÍA NO HEMOS CAÍDO EN LA CUENTA DE LO QUE SIGNIFICA LA MUJER EN LA IGLESIA»

El Papa Francisco publicará su exhortación postsinodal “antes de fin de año. Todo depende del tiempo que tenga para pensar”. Bergoglio quiso intervenir en la última sesión del Sínodo de la Amazonía, tras la votación del documento, que se hará público en breves minutos, con el resultado de cada votación, punto por punto. Una votación en la que, finalmente, las mujeres no participaron. Una oportunidad perdida.

En su breve intervención, tras las de Porras y Baldisseri, Francisco agradeció el “testimonio de trabajo, de espíritu, de lucha” a lo largo de estas semanas. “Todavía no atinamos a concretar el espíritu sinodal, pero estamos en un buen camino”, admitió el Papa, quien abogó por seguir “trabajando juntos, discernir, escuchar”. De hecho, posiblemente, el próximo Sínodo esté dedicado a la sinodalidad. “Hemos caminado mucho y tenemos que caminar más”.

Cuatro dimensiones

En su discurso, Francisco destacó las cuatro dimensiones presentes en el documento final. En primer lugar, la dimensión cultural, abogando por “la inculturación, la valoración de la cultura, dentro de la tradición. Ya Puebla había abierto esta puerta”. Leer más…

Los muertos viven

José Arregi
Las campanas de Aizarna han tocado a muerto. Han irrumpido en la calma de la mañana otoñal, difundiendo en el valle la memoria de Luisa, abuela nonagenaria del caserío Irure, mujer de extraordinaria fortaleza y ternura, mujer hecha hospitalidad materna para todo el que llegase, fuera quien fuera y como fuera. Las ondas sonoras del bronce han ascendido por el horizonte de Santa Engracia hacia el Infinito, fundiéndose con la música del universo sin medida.

 ¿Y Luisa, su espíritu, su conciencia, ‘ella’… a dónde se han ido? ¿Se habrá disuelto en la nada al apagarse su viva sonrisa, su dulce mirada, la luminosa paz de sus ojos? La pregunta me turba, pero no puedo pensar razonablemente que algo, alguien, alguna de las infinitas formas del Ser se disuelva en la nada. La nada no existe, ni de ella puede surgir algo. Toda forma es una conjunción de formas precedentes. Y todo lo que constituye a cada cosa en su figura concreta se convierte luego en otra cosa y en otra, y así sin cesar, en constante transformación. Nada se convierte en nada. 

Cuando en otoño se suelta del tallo el rabillo de la hoja y, balanceándose en el aire, cae al suelo, vuelve a convertirse en tierra y la tierra en savia, la savia en yema, hoja, flor, fruto, y semilla envuelta en fruto. El fruto se convierte en alimento de seres vivos, y la semilla en germen en el seno de la tierra. La vida seguirá viviente en nuevas formas, inagotables y maravillosas. Nada se aniquila, todo se transforma. El milagro de la primavera empieza en el otoño, y la abundancia del verano en el desierto del invierno. O a la inversa: el verano viene del otoño y el invierno de la primavera, en la rueda de la vida en que todo es uno.    Leer más…

Cáritas lanza a los políticos ocho propuestas para «rescatar a la sociedad expulsada» tras el 10-N

Ratificación de la Carta Social Europea, garantía de ingresos para hogares pobres, acceso a la vivienda, empleadas del hogar, protección de los menores extranjeros no acompañados, luchar contra el cambio climático, garantizar el derecho a la energía y fortalecer las políticas de desarrollo y cooperación internacional, ejes programáticos

«Si la necesidad de impulsar estas políticas era ya inaplazable en abril pasado, cuando se celebraron las últimas elecciones legislativas, la urgencia es ahora máxima si se atiende al retrato de la realidad social en España que refleja la vasta investigación de FOESSA presentada en el mes de junio»

29.10.2019 | Cáritas

En un intervalo de apenas seis meses y ante la nueva convocatoria de elecciones legislativas para el próximo 10 de noviembre,Cáritas Española recuerda la necesidad de poner en marcha, sin nuevas demoras, una batería de políticas públicas urgentes, cuya aprobación se ha visto obstaculizada por la situación de parálisis política y que son imprescindibles para atajar la situación de vulnerabilidad de esos 1,8 millones de personas a los que el VIII Informe FOESSA denomina la “sociedad expulsada”.

Si la necesidad de impulsar estas políticas era ya inaplazable en abril pasado, cuando se celebraron las últimas elecciones legislativas, la urgencia es ahora máxima si se atiende al retrato de la realidad social en España que refleja la vasta investigación de FOESSA presentada en el mes de junio.

Como recordaba recientemente la secretaria general de Cáritas Española, Natalia Peiro, con motivo de la presentación de la Memoria anual, “la exclusión social se ha enquistado en la estructura social de nuestro país”. Alertaba, en concreto, de la situación de especial precariedad “que afecta a esos 1,8 millones de personas que se malviven en el extremo de la exclusión más severa y a los que podemos definir como la sociedad expulsada, que son el 3,8% de la población y que ha seguido creciendo en los últimos años, hasta incrementarse en más de 200.000 personas”.  Leer más…

Tras la sentencia

Daniel Innerarity 
El concepto de judicialización de la política se ha convertido en un lugar común, pero no por ello inválido para caracterizar la situación que se está viviendo en Cataluña. Un conflicto de naturaleza política es gestionado fuera de toda lógica política, llevado al terreno de las emociones, revestido con la categoría de una cuestión de principios y finalmente confiado al poder judicial en una especie de subcontratación que no podía sino terminar mal. El Tribunal realiza apreciaciones que entran en el terreno de lo político (como calificar de quimera a la pretensión de independencia), sin aportar por ello ninguna solución propiamente política. Por supuesto que en un estado de derecho los jueces tienen un papel importante que cumplir y el derecho tiene que ser respetado. Pero también hay respetar la autoridad de los policías municipales y nadie en su sano juicio consideraría acertado que a estos agentes se les confiaran las decisiones en materia de urbanismo.

Quienes traspasaron a los jueces su responsabilidad están ahora tratando de convertirlo en un problema de orden público (ayudados por quienes parecen interesados en darles la razón). Continuamos con el tratamiento de los síntomas y las consecuencias en vez de diagnosticar las causas. Ha salido mal algo que no podía haber salido de otra manera. Elegir los instrumentos inadecuados para resolver un problema equivale a imposibilitar su solución.

La sentencia no sólo daña injustamente a los condenados y dificulta aún más la resolución del conflicto político de fondo (que obviamente no va a extinguirse por arte de magia judicial) sino que empeora la calidad de nuestra democracia y sienta un precedente peligroso para nuestras libertades. Donde la resistencia política democrática es calificada como delito se daña ese estado de derecho al que se dice proteger…    (Leer más)

Sínodo de (para) Amazonia: Un decálogo cristiano

He presentado el tema en RD diversas veces desde el 18.11.2010 hasta el 23.6.2019, en relación con A. Labaka (mártir de Amazonia) y con un amigo pasionista, 40 años de misionero Amazonia, sin «bautizar» para una iglesia de “poder externo”, aprendiendo más bien con los “sabios” del gran río (dejándose bautizar por ellos).

Él me decía que una iglesia que viene a la Amazonia con rituales, vestidos, poderes y pecados de imposición colonial, con 20 siglos de cristianismo dominador, no tiene derecho a bautizar e imponerse en Amazonia. Me decía ya entonces (hacia el 1998) que el problema no era convertir a la Amazonia, sino a Roma…

Roma no puede imponer una ley a la Amazonia, sino sólo ofrecer el evangelio encarnado de Jesús… Por el contrario, Amazonia puede y debe ofrecer sus nuevas aguas de cultura originaria a Roma.

Labaka, capuchino y obispo en Amazonia, natural de Beizama, murió mártir de su intento, asesinado (directa o indirectamente) por las multinacionales del progreso petrolero que mata a las personas. Mi amigo pasionista de Ezkio, murió sin ver cumplido deseo de evangelio. El me decía: “Matarán a la Amazonia, y morirá con ella el ser humano, el último amanecer del Evangelio”. Con los últimos ríos limpios de Amazonia, cuando se talen sus últimos bosques para el Capital se suicidará la humanidad, quedará sólo un dinero de muerte.

 Mi amigo de Ezkio era pesimista, pero las cosas pueden estar cambiando, con el Papa Francisco y con el Sínodo, si cambia el paradigma anti-ecológico actual, y si la Iglesia vuelve a su principio del Sermón de la Montaña, desde este “nuevo Jordán” de la  Amazonia, el corazón del continente sudamericano, con tierras y gentes repartidas entre diversos estados coloniales, de Brasil a Perú, de Ecuador a Bolivia etc...    (Leer más)

DOMINGO 30 T.O. (C) Fray Marcos

(Eclo 35, 12-14.16-18) el Señor es un Dios justo que no puede ser parcial.
(2Tim 4 6-8; 16-18) He combatido bien, he alcanzado la meta, he mantenido la fe.
(Lc 18,9-14) El publicano bajó justificado y el fariseo no.

Dios no tiene que justificarme ni condenarme. Soy yo quien tiene que adoptar una postura adecuada ante Dios, ante los demás y ante mí mismo.

Por fin un día lo tenemos fácil. Hoy cualquiera podía hacer la homilía. Se entiende todo y a la primera, a pesar de que la elección de los personajes no es inocente, ni en este caso ni en la parábola del buen samaritano. En el primer caso, la alusión a un sacerdote y un levita nos advierte de una tensión entre las primeras comunidades y la jerarquía del templo. En la parábola que hoy leemos, se advierte la animadversión de los cristianos contra los fariseos, sobre todo después de la destrucción del templo cuando, al desaparecer el sacerdocio, se alzaron con el santo y la limosna y emprendieron una persecución sin cuartel contra los cristianos.

Esa postura no es exclusiva de los fariseos, ni mucho menos. Lucas en la introducción a la parábola lo deja muy claro: “por algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás”  El caso es que un hombre se siente excelente y falla en su apreciación. Otro se siente pecador y también falla al considerar que Dios está lejos de él, por ello. Lo más normal de mundo sería alabar al que era bueno y criticar al malo, pero a los ojos de Dios todo es diferente. Dios es el mismo para los dos, uno le acepta por su gratuidad, el otro pretende poner a Dios de su parte por la bondad de sus obras.

Es una profunda lección la que debemos aprender de este relato. El mensaje se repite muchas veces en los evangelios. Recordemos la frase que Mateo pone es boca de Jesús: “Las prostitutas y los pecadores os llevan la delantera en el reino de Dios”. ¿A quién dijo eso Jesús? A los fariseos los estrictamente cumplidores de toda la Ley, que hoy serían los religiosos de todas las categorías. Aún hoy, desde nuestra visión raquítica del hombre y de Dios, nos resulta inaceptable esta idea. Seguimos juzgando por las apariencias sin tener en cuenta las actitudes personales, que son las que de verdad califican las acciones de las personas. Y lo que es peor, nos preocupa más lo que hacemos que lo que sentimos.

Dios no está alejado de los dos, pero el publicano reconoce que la cercanía de Dios es debido a su amor incondicional y a pesar de sus fallos. En consecuencia el publicano está más cerca de Dios a pesar de sus pecados. El fariseo cree que Dios tiene la obligación de amarle porque se lo ha ganado a pulso. “Los buenos de toda la vida” tienen mayor peligro de entrar en esta dinámica para con Dios. Si nos atreviésemos a pensar, descubriríamos lo absurdo de esa postura. Todo lo bueno que puedo descubrir en mí, viene de Él, que desde lo hondo de mi ser lo posibilita.

Dios no me quiere porque soy bueno. Dios me quiere porque Él es amor. Si parto del razonamiento farisaico (y con frecuencia lo hacemos) resultaría que el que no es bueno no sería amado por Dios, lo cual es un disparate. Este razonamiento parte de la visión ancestral que los seres humanos tenían de Dios, pero tenemos que dar un salto en nuestra concepción de un dios separado y ausente, que exige nuestro vasallaje para estar de nuestra parete. Dios no me puede considerar un objeto porque nada hay fuera de Él. El fallo más grave que podemos cometer como seres humanos es precisamente considerarnos algo al margen de Dios.

Dios me está aportando lo que soy antes de empezar a existir, es ridículo que pueda merecerlo. Lo que sí puedo y debo hacer es responder conscientemente a ese don y tratar de agradecerlo, haciéndole presente en mi vida. Si no respondo adecuadamente a lo que Dios es para mí, la única actitud adecuada es reconocerlo, pedirle perdón y agradecerle con toda el alma que siga amándome a pesar de todo. Estas simples reflexiones me llevarán a sacar una consecuencia simple. No tengo que ser bueno para que Dios esté de mi parte. Porque Él me quiere y no me falla como yo hago con Él, voy a intentar ser agradecido fallándole menos y tratar de imitarle.

También tendrían consecuencias para nuestra relación con los demás. Amar al que se porta bien conmigo, no tiene ningún valor religioso. Es verdad que es lo que hacemos todos, pero tenemos que revisar esa actitud. Si me porto humanamente con aquel que no se lo merece, estaré dando un salto de gigante en mi evolución hacia la plenitud de humanidad. Ser más humanos me hace a la vez, más divino. Hemos interiorizado que debíamos actuar divinamente, aunque ese intento llevara consigo el olvidarse de las más elementales normas de humanidad. Los altares están llenos de santos que se olvidaron por completo de las relaciones verdaderamente humanas.

El domingo pasado hablábamos de la oración. Hoy nos propone dos modos de orar, no solo distintos sino completamente contrarios. Cada oración manifiesta la idea de Dios que tiene uno  y otro. Para uno se trata de un Dios justo, que me da lo que merezco. Para el otro, Dios es amor que llega a mí sin merecerlo. Ojo al dato. Porque la mayoría de las veces estamos más cerca del fariseo que del publicano. Una vez más tengo que advertir de la importancia de hacer una reflexión seria sobre este asunto. No basta ser bueno por una acomodación estricta a la norma. Hay que ser humano, respondiendo a las exigencias de nuestro auténtico ser.

He tenido problemas serios cada ver que he dicho que Dios ama a todos de la misma manera. La respuesta automática era: Dios es amor, pero es también justicia. Implícitamente me estaban diciendo: ¿Cómo me va a amar Dios a mí, que cumplo escrupulosamente su sata voluntad, igual que a ese desgraciado que no cumple nada de lo que Él manda? Una vez más estamos exigiendo a Dios que sea justo a nuestra manera. Para superar esta tentación debemos abandonar la idea de una religión aceptada como programación, que me viene de fuera. El hecho de que el programador sea el mismo Dios no cambia la mezquindad de la perspectiva.

Debemos descubrir la bondad de lo mandado y no conformarnos con el cumplimiento de la norma. Ese descubrimiento no es tan fácil como pudiera parecer a primera vista. Ningún hecho u omisión son buenos porque están mandados. Están mandados porque lo exige mi ser más profundo, que está más allá de mi ego superficial. Para descubrir esas exigencias tengo que aprovecharme de la experiencia de otros seres humanos que lo han descubierto antes que yo, pero en ningún caso quedo dispensado de experimentarlo por mí mismo. Sin esa experiencia toda la religiosidad se queda reducida un puro ropaje externo que no toca lo profundo de mi ser.

El desaliento que a veces nos invade, es consecuencia de un desenfoque espiritual. Nada tienes que conseguir ni por ti mismo ni de Dios. Dios ya te lo ha dado todo y te ha capacitado para desplegar todo tu ser. No tengas miedo a nada ni a nadie. Tu ser profundo no lo puede malear nadie, ni siquiera tú mismo. Tus fallos son solo la demostración de que no has descubierto lo que eres, pero todas las posibilidades de alcanzar esa plenitud, sigue intactas. Piensa en esto: las limitaciones que descubres cada día y que tanto nos hacen sugfrir, no pueden malograr todas las posibilidades que me acompañan siempre.

Cuando te sientas abrumado por tus fallos, descubre que para Dios eres siempre el mismo. Alguien único, irrepetible, necesario para el mundo y para Dios. Se habla mucho últimamente de la autoestima. Es imprescindible para poder desarrollarte, pero nunca puede apoyarse en las cualidades que puedes tener o no tener y que son secundarias. Esa pretensión de desplegar la autoestima en las cualidades adquiridas o por adquirir, no llevará siempre a un rotundo fracaso. Tomar conciencia de que lo que soy no depende de mí, es la clave para una total seguridad en lo que soy. Soy mucho más de lo que creo ser. A pesar de mí, mi valor es infinito.

Meditación-contemplación

No te conformes con aceptar la religión como programación.

Aprovecha la experiencia de otros para conocerte mejor.

Descubre tu ser verdadero y actúa en consecuencia.

Lo humano que hay en ti, tienes que desplegarlo.

Baja a lo hondo de tu ser y descubre lo que eres.

No tienes que alcanzar nada, solo vivir lo que ya eres.

Urteko 30. igandea – C — José A. Pagola

(Lukas 18,9-14)

Evangelio del 27 / Oct / 2019
por Coordinador – Mario González Jurado

NOR NAIZ NI INOR JUZKATZEKO? ––¿QUIÉN SOY YO PARA JUZGAR?

La parábola del fariseo y el

Fariseuaren eta zerga-biltzailearen parabolak, batetik, uko handia eragin ohi du kristau askorengan, fariseuaren kontra, Jainkoaren aurrean harro eta bere buruaz seguru agertu den horren kontra; bestetik, berezko sinpatia-edo sortu ohi du zerga-biltzailearen alde, bere bekatua apal-apal aitortu duen horren alde. Paradoxikoki, kontakizunak sentimendu hau eragin lezake gugan: «Eskerrak, ene Jainko, fariseu hau bezalakoa ez naizelakoa».

Parabolaren mezua zuzen hartu ahal izateko, kontuan izan behar dugu hau: Jesusek ez du kontatu fariseuen taldekoak kritikatzeko, baizik beste hauen kontzientziari astindu bat emateko: «beren burua zintzotzat emanik, beren buruaz seguru sentitu eta gainerakoak mespretxatzen zituztenak». Hauen artean, egia esan, gure egun hauetako hainbat katoliko ikusten dugu.

Fariseuaren otoitzak beraren barne jarrera agertzen digu: «Ene Jainko! Eskerrak zuri besteak bezalakoa ez naizelako». Zer otoitz-mota da gainerakoak baino hobeago sentitzen zarela adierazten duen hau? Legearen betetzaile leiala den fariseu bat bera ere bizi daiteke jarrera galdu honetan. Gizon honek zintzo jotzen du bere burua Jainkoaren aurrean eta, hain juxtu, horregatik bihurtu da epaile, bera bezalako ez direnak mespretxatu eta kondenatzeko.

Zerga-biltzaileak, aldiz, hau bakarrik du esaten: «Ene Jainko! Izan erruki bekatari honetaz». Gizon honek apal-apal aitortu du bekatari dela. Ezin goratu du bere burua bere bizitzagatik. Jainkoaren errukiari gomendatzen dio bere burua. Ez da inorekin konparatu. Ez du inor juzkatu. Egiaz bizi da bere eta Jainkoaren begi-bistan.

Kritika sarkorra da parabola; argitan jartzen du engainuzko jarrera erlijioso bat, Jainkoaren aurrean geure errugabetasunaz seguru bizitzen uzten digun bat, ustezko geure gailentasun moraletik kondenatzen dugularik guk geuk bezala pentsatzen edo jarduten ez duen beste edonor.

Ebanjeliotik urrun diren gorabehera historiko eta joera triunfalistek tentazio horretarako joera ezarri dute, modu berezian, katolikoengan. Horregatik, jarrera autokritikoaz irakurri behar dugu parabola: Zergatik uste dugu agnostikoak baino hobeak garela? Zergatik sentitzen gara Jainkoagandik hurbilago bizi garela ez-betetzaileak baino? Zer dago bekatarien konbertsiorako egiten diren zenbait otoitzen hondoan? Zer esan nahi du gainerakoen bekatuak ordaintzeak, geu Jainkoagana konbertituz bizi ez bagara?

Duela gutxi, kazetari baten galderari erantzunez, Frantzisko aita santuak esan zuen: «Nor naiz ni gay bat juzkatzeko?». Ia jende guztia harriarazi dute haren hitz horiek. Itxuraz, inork ez zuen espero Aita Santu katoliko batengandik halako erantzun xume eta ebanjeliko bat. Halaz guztiz, horixe da benetan Jainkoaren aurrean bizi den baten jarrera.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

30 Tiempo ordinario – C –

 (Lc 18,9-14)
Evangelio del 27 / Oct / 2019

¿QUIÉN SOY YO PARA JUZGAR?

La parábola del fariseo y el publicano suele despertar en no pocos cristianos un rechazo grande hacia el fariseo que se presenta ante Dios arrogante y seguro de sí mismo, y una simpatía espontánea hacia el publicano que reconoce humildemente su pecado. Paradójicamente, el relato puede despertar en nosotros este sentimiento: «Te doy gracias, Dios mío, porque no soy como este fariseo».

Para escuchar correctamente el mensaje de la parábola, hemos de tener en cuenta que Jesús no la cuenta para criticar a los sectores fariseos, sino para sacudir la conciencia de «algunos que presumían de ser hombres de bien y despreciaban a los demás». Entre estos nos encontramos, ciertamente, no pocos católicos de nuestros días.

La oración del fariseo nos revela su actitud interior: «¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás». ¿Qué clase de oración es esta de creerse mejor que los demás? Hasta un fariseo, fiel cumplidor de la Ley, puede vivir en una actitud pervertida. Este hombre se siente justo ante Dios y, precisamente por eso, se convierte en juez que desprecia y condena a los que no son como él.

El publicano, por el contrario, solo acierta a decir: «¡Oh Dios! Ten compasión de este pecador». Este hombre reconoce humildemente su pecado. No se puede gloriar de su vida. Se encomienda a la compasión de Dios. No se compara con nadie. No juzga a los demás. Vive en verdad ante sí mismo y ante Dios.

La parábola es una penetrante crítica que desenmascara una actitud religiosa engañosa, que nos permite vivir seguros de nuestra inocencia, mientras condenamos desde nuestra supuesta superioridad moral a todo el que no piensa o actúa como nosotros.

Circunstancias históricas y corrientes triunfalistas alejadas del evangelio nos han hecho a los católicos especialmente proclives a esa tentación. Por eso, hemos de leer la parábola cada uno en actitud autocrítica: ¿Por qué nos creemos mejores que los agnósticos? ¿Por qué nos sentimos más cerca de Dios que los no practicantes? ¿Qué hay en el fondo de ciertas oraciones por la conversión de los pecadores? ¿Qué es reparar los pecados de los demás sin vivir convirtiéndonos a Dios?

En cierta ocasión, ante la pregunta de un periodista, el papa Francisco hizo esta afirmación: «¿Quién soy yo para juzgar a un gay?». Sus palabras han sorprendido a casi todos. Al parecer, nadie se esperaba una respuesta tan sencilla y evangélica de un papa católico. Sin embargo, esa es la actitud de quien vive en verdad ante Dios.

José Antonio Pagola