¿Un ‘testamento espiritual’? «Lo que he aprendido»

José Ignacio Gonzalez FausReligión Digital

No me atrevo a titular “mi testamento” porque no soy nadie para testar ni tengo mucho que legar. Pero si algo me sobra hoy son años. Y de ellos sí que puedo extraer alguna lección

Voy a reducirlas a dos: lo que ha sido mi trayectoria espiritual y mi visión actual del mundo. Con unas consecuencias más para cristianos

No me atrevo a titular “mi testamento” porque no soy nadie para testar ni tengo mucho que legar. Pero si algo me sobra hoy son años. Y de ellos sí que puedo extraer alguna lección. Vamos a reducirlas a dos.

Mi trayectoria
La gente sabe que soy jesuita y que el lema de mi fundador era aquel de “a mayor gloria de Dios”: esas cuatro letras AMDG que en el colegio nos servían para preguntar ingenuamente a algún profesor si significaban “asociación mutua de granujas”, o “a merendar de gorra”… Y ¡qué divertido parecía!
Luego, ya desde el noviciado se nos inculcó muy en serio ese lema, insistiendo que lo que buscaba Ignacio de Loyola no era simplemente la gloria de Dios, sino “la mayor gloria”.
Y va, y al ir conociendo la historia del cristianismo, me entero de que, ya en el siglo II, uno de los mayores teólogos que ha tenido la Iglesia escribió que: “la gloria de Dios es que el hombre viva; y la plenitud de la vida humana es Dios”.
Destaco lo de la plenitud para significar que no cabe reducir la vida del hombre a solo Dios[1], como si no tuviéramos otras mil necesidades humanas; pero tampoco cabe reducir la vida del hombre a esas necesidades humanas, como si éstas no apuntaran hasta Dios (y por esos dos lados suelen discurrir los errores de los llamadas conservadores y progresistas). La mayor gloria de Dios es la mayor vida del hombre.
Y resulta que por ahí se vuelve muy secundario y cambia de sentido todo eso que llamamos “lo religioso”, y que se centra en el culto y la moral: el Templo y la Ley fueron precisamente los dos pilares del judaísmo con los que Jesús entró en conflicto, cumpliendo así lo que ya habían anunciado algunos salmos y los profetas… Leer más (José I. González Faus)