Sinodalidad a la pata coja

Eclesalia

Soy consciente de que el título de esta reflexión no es muy espiritual, cuando la sinodalidad es un signo da salvación en forma de “proceso espiritual que parte del vaciado de uno mismo” (Papa Francisco) que debe huir de encastillarse cada persona en su verdad si queremos realizar juntos el Camino en escucha fraterna.

Ocurre que lo anterior necesita las reformas estructurales y jurídicas necesarias para que, efectivamente, los frutos sinodales puedan surgir y sobre todo fluir. Son necesarios los cambios operativos, con el Código de Derecho Canónico como protagonista principal, para que este proceso ambicioso y necesario que impulsa Francisco tenga éxito -a pesar de la huelga de brazos caídos de la Curia vaticana de la que alerta el cardenal Rodríguez Maradiaga. Veo grandes dificultades en las comunidades pequeñas (parroquias) y a demasiados obispos silentes y dispuestos a dormir el proceso en cuanto muestre signos de debilidad. Vemos como surgen voces disfrazadas de falsa prudencia que entienden que no hay que abrirse tanto a los cambios. Son discípulos de J. T. di Lampedusa y de su genial novela El gatopardo, que muestra a los que tenían mucho que perder abogando porque cambie lo necesario… para que todo siga igual.

Temas como la autoridad basada en el liderazgo de servicio frente a la autoridad como poder canónico, la presencia de la mujer en ámbitos mayores de responsabilidad, el celibato opcional, acabar con la participación laical derivada del orden sacerdotal para colocar al Bautismo como fuente de carismas y misiones… Casi todo es anatema, intocable, para algunos. Pero hubo un largo tiempo donde primó que “Lo que afecta a todos, debe ser tratado por todos”...Leer más (Gabriel Mª Otalora)