Una sugerencia para el Papa León XIV
A la espera de lo que pueda decir —y decidir— al respecto el Papa León XIV, conviene recordar el proyecto —sugerido durante el pontificado de Francisco— de implementar el diaconado femenino como un ministerio laical instituido, tal y como lo son, por ejemplo, el lectorado, el acolitado o la catequesis.
Francisco parecía estar dispuesto a acoger la ministerialidad del diaconado femenino, pero fundada en el bautismo y, por tanto, como un carisma personal que, reconocido mediante una bendición, se ponía al servicio, por supuesto, de la comunidad cristiana y de la sociedad. Con tal propuesta, el diaconado femenino no iba a ser un ministerio o servicio ordenado, es decir, fundado en la recepción del sacramento del orden y con capacidad para poder actuar en representación de Cristo Cabeza, servidor de los pobres y promotor de la justicia.
El Papa Bergoglio tenía dos dificultades teológicas y una eclesiológica que le decantaban a proponer la «solución» del diaconado femenino como un ministerio laical instituido. Probablemente, la más importante —y casi nunca dicha— era la eclesiológica: el reconocimiento del diaconado femenino como un ministerio ordenado tenía todos los boletos para provocar un cisma en la Iglesia católica; en particular, en aquellas zonas en las que la cultura es radicalmente patriarcal y machista. O, por lo menos, para poner la unidad eclesial al borde de la ruptura. Y más si a esta decisión se sumaran otras que ya la estaban tensionando: por ejemplo, las aperturas —particularmente tímidas— sobre la moral sexual y la pastoral familiar… Leer más (Jesús Martínez Gordo)
