José Manuel Vidal
Religión Digital
La primavera de Francisco en España parece comenzar por el País Vasco. Ayer, 96 curas donostiarras hacían pública una carta a su obispo, monseñor Munilla, pidiendo corresponsabilidad y que no disponga de la diócesis como su «feudo». Hoy, Religion Digital ha tenido acceso a otra carta, enviada hace unas semanas por el Foro de Curas de Bizkaia al obispo de Bilbao, Mario Iceta, en la que le piden que convoque una «nueva asamblea diocesana».
En la misiva, los curas vizcaínos del Foro apuestan por «una Iglesia sinodal, misionera y en comunión». Y, para conseguirla piden a monseñor Iceta que convoque «una nueva Asamblea diocesana».
Con la clásima metodología del ver-juzgar-actuar, los curas de Bilbao comienzan echando un vistazo a la realidad social y eclesial. Socialmente, denuncian el «escandaloso aumento de la injusticia y de la pobreza, asi como la aparición de nuevas ‘periferias’ que nos interpelan con particular fuerza».
En al ámbito eclesial reconocen «un progresivo envejecimiento y una disminucio?n, particularmente llamativa, de jo?venes en su seno. El mismo presbiterio diocesano ha envejecido, merma?ndose notablemente su capacidad evangelizadora e innovadora».
Por otra parte, el relevo generacional «adema?s de nume?ricamente insuficiente, en no pocos casos, no parece ser el ma?s ido?neo para los tiempos en los que nos estamos adentrando».
Y eso provoca, a juicio de los curas vizcaínos, una serie de «retrocesos o vacíos». Entre ellos y en clara denuncia de la actitud de monseñor Iceta, aseguran que «la crisis de comunión en la diócesis se ha acrecentado en los últimos años».
A eso hay que añadir, «la progresiva devaluación del papel de los diferentes consejos diocesanos«, asi como «una remodelación pastoral y de curia presididas más por el criterio de optimizar el decreciente nu?mero de presbi?teros que por una intervencio?n, creativa y sinodal, de las comunidades y de las personas directamente concernida».
Ante este evidente «déficit de coraje misionero y evangelizador», los curas del Foro proponen «afrontar sinodalmente la situación presente y futura». Y para eso, apuestan por la celebración de una Asamblea diocesana, que permita «ser audaces y creativos» y «recuperar el aliento evangélico de manera corresponsable».
Para eso es necesario, a su juicio, abandonar «la añoranza de un pasado que ya nunca volverá» y dejar de afrontar la situación «de manera individualista».
Los curas del Foro indican, incluso, la metodología a seguir en la Asamblea, asi como su conformación, dinamismo y ritmo.
Texto íntegro de la carta del Foro de Curas de Bizkaia
Por una Iglesia sinodal, misionera y en comunio?n
Hacia una nueva Asamblea Diocesana
Propuesta del Foro de Curas de Bizkaia
La Asamblea del Foro de Curas de Bizkaia ofrece al Consejo Episcopal la siguiente reflexio?n para que traslade al proceso de «discernimiento» que se abre, a partir del curso pastoral 2014-2015, en nuestra dio?cesis.
1.- La situacio?n social y eclesial actual
Constatamos un escandaloso aumento de la injusticia y de la pobreza, asi? como la aparicio?n de nuevas «periferias» que nos interpelan con particular fuerza. Los datos que se podri?an aportar en este sentido son tan abrumadores que corremos el riesgo de mirar al pasado con an?oranza (la mayor parte de las veces, ingenuamente) o de sumirnos en una especie de depresio?n colectiva (tan desmedida como paralizante).
Constatamos, igualmente, que la mayori?a de las comunidades y movimientos que acompan?amos esta?n experimentando un progresivo envejecimiento y una disminu- cio?n, particularmente llamativa, de jo?venes en su seno. El mismo presbiterio diocesano ha envejecido, merma?ndose notablemente su capacidad evangelizadora e innovadora.
Su relevo generacional, adema?s de nume?ricamente insuficiente, en no pocos casos, no parece ser el ma?s ido?neo para los tiempos en los que nos estamos adentrando. Si bien es cierto que se han dado pasos importantes (que no podemos echar en el olvido), tambie?n lo es que no faltan los retrocesos e, incluso, los vaci?os. Nosotros queremos llamar la atencio?n, concretamente, sobre
-un de?ficit de coraje misionero y evangelizador;
-la crisis de comunio?n que se ha acrecentado estos u?ltimos an?os en nuestra dio?cesis;
-la progresiva devaluacio?n del papel de los diferentes consejos diocesanos en el gobierno de la iglesia;
-la idoneidad y viabilidad de una remodelacio?n pastoral y de curia presididas ma?s por el criterio de optimizar el decreciente nu?mero de presbi?teros que por una intervencio?n, creativa y sinodal, de las comunidades y de las personas directamente concernidas.
-la pe?rdida de significatividad de la Iglesia en la sociedad de la que formamos parte.
2.- Afrontar sinodalmente la situacio?n presente y futura
La entidad de las urgencias que detectamos, la improcedencia de seguir haciendo cansinamente lo mismo, la necesidad de recuperar un coraje evange?lico colectivamente mermado y la gran importancia de disponer de un proyecto diocesano hacia el que volver a caminar esperanzadamente nos urgen a proponer la celebracio?n de una nueva Asamblea Diocesana que nos permita afrontar, sinodal y corresponsablemente, e?stas y otras cuestiones que se puedan estimar urgentes.
Creemos que ha llegado la hora de «ser audaces y creativos» en diagnosticar, «repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los me?todos evangelizadores» de nuestra dio?cesis. Y que esta tarea ha de hacerse sinodalmente, «con generosidad y valenti?a», «sin prohibiciones ni miedos» (Evangelii Gaudium, 33).
El Papa Francisco nos invita a no rehuir el afrontamiento de los problemas y a recuperar el aliento evange?lico de manera corresponsable. La sorpresa y la esperanza que, de su mano, han irrumpido en este primer an?o de su pontificado son referencias importantes que nos estimulan a presentar esta propuesta, a superar algunas actitudes que -aunque comprensibles- ya no son de recibo o que, en todo, caso tendri?an que ser debidamente reconducidas en breve.
Nos referimos, concretamente, al instalamiento en la an?oranza de un pasado que ya nunca volvera?, a la desesperanza o a la intolerancia que semejante fijacio?n generan y al riesgo de acabar siendo una comunidad cristiana residual y encerrada en sus propios problemas, nunca un resto creativo y dina?mico.
Y nos referimos tambie?n a la manera individualista de afrontar esta situacio?n («sa?lvese quien pueda», «que cada palo aguante su vela») quiza? porque se ha interiorizado la imposibilidad de nacer de nuevo siendo viejo o porque se percibe el reiterado agotamiento de lo ya experimentado como pastoralmente inviable e improcedente (adema?s de este?ril) o porque ya no se perciben pistas de futuro que convoquen colectivamente a la esperanza.
Sin embargo, en la entran?a misma de toda comunidad cristiana se aloja la invitacio?n permanente a escuchar y discernir lo que el Espi?ritu nos esta? diciendo en este tiempo, a activar la creatividad evange?lica y a vivir esperanzadamente. Si nos encaminamos a ser un «resto», vamos a serlo habiendo discernido la voluntad del Sen?or en semejante proceso y, por tanto, afronta?ndolo con un proyecto de Iglesia diocesana que sea misio- nero, adema?s de esperanzador y razonablemente viable. So?lo asi? estaremos poniendo las bases para ser, como lo fueron las primeras comunidades cristianas, una Iglesia realmente seductora y significativa en esta primera parte del siglo XXI.
3.- Hacia una nueva Asamblea Diocesana
Movidos por tal intere?s y necesidad, juzgamos oportuno plantear al Pueblo de Dios en Bizkaia que discierna la oportunidad y conveniencia (o no) de celebrar una nueva Asamblea Diocesana
E?sta podri?a desplegarse en un doble y complementario nivel: de diagno?stico, discernimiento, oracio?n y formulacio?n de propuestas en las unidades pastorales, comu- nidades parroquiales, equipos, grupos, movimientos, asociaciones, congregaciones o comunidades de base (integrados por personas que este?n dispuestas a iniciar este recorrido con encuentros quincenales o mensuales), y como comunidad diocesana mediante tres encuentros anuales en los que, adema?s de compartir lo que se va analizando, proponiendo, disen?ando y facilitar los instrumentos necesarios para seguir adelante, se cuidari?a reforzar la esperanza de que es posible y viable un nuevo futuro.
El contenido y formato de los tres encuentros diocesanos anuales tendri?a que ser determinado en funcio?n de la marcha de la nueva Asamblea Diocesana
Esta doble y complementaria vi?a de unidades pastorales, parroquias, equipos, grupos, movimientos, asociaciones, congregaciones y comunidades de base, por un lado, y de encuentros diocesanos, por otro, culminari?a en la celebracio?n de un encuentro final.
Seri?a deseable que el camino metodolo?gico de la nueva Asamblea Diocesana es- tuviera presidido por las tres cla?sicas etapas de VER, JUZGAR y ACTUAR.
Tambie?n seri?a deseable que todo el pueblo de Dios abriera, al te?rmino de la posible nueva Asamblea Diocesana, una reflexio?n que nos permitiera clarificar que? acentos de su identidad y espiritualidad han de ser preferentes en el servicio a los objetivos y prioridades aprobadas por la Iglesia de Bizkaia.
Finalmente, somos conscientes de que la propuesta de una nueva asamblea presenta indudablemente sus riesgos. Pero consideramos que es necesario asumirlos, para que el discernimiento que se pide sea ma?s atinado y fructi?fero.
So?lo una vez concluido este proceso, volveri?a a tener sentido la aprobacio?n de un nuevo Plan Diocesano de Evangelizacio?n.