Clérigos y laicos denuncian al obispo de San Sebastián por haber creado un “agujero” de más de un millón de euros

José Manuel Vidal

Los firmantes del documento dicen que “se pone en riesgo el futuro de la Iglesia diocesana”. Acusan a Monseñor Munilla de haber perdido 700.000€ en valores del Banco Popular. 

Monseñor Munilla ha perdido 700.000 euros en valores del Banco Popular, ha generado un “agujero” de más de un millón de euros y pretende taparlo con la venta de pisos y una llamada “reestructuración patrimonial” que, de llevarse a cabo, sería “una burla a la Iglesia de Guipúzkoa. Éste es el núcleo de la denuncia que un numeroso grupo de curas, religiosos y laicos lanzan públicamente contra el obispo de la diócesis donostiarra.

Sube de tono y de escala el creciente disenso, al que viene haciendo frente el polémico monseñor Munilla, desde que fue nombrado obispo de San Sebastián. Hasta ahora, los puntos de fricción con el prelado de la diócesis vasca se circunscribían a temas de moral sexual (su denostada homofobia) o a temas pastorales, circunscritos más bien al ‘jardín’ eclesiástico.

Ahora, la denuncia afecta a la supervivencia económica de la diócesis entera y de sus organismos centrales. Por eso, los clérigos y los laicos más comprometidos salen a la palestra, para denunciar la situación, sus causas y sus consecuencias, con un documento que puede ser la “puntilla” eclesiástica del polémico obispo.

El documento de cuatro páginas comienza constatando la bancarrota en la que, según los denunciantes, monseñor Munilla ha sumido a la diócesis desde que, en 2010, tomó posesión de la misma. Cuando Juan María Uriarte es sucedido por José Ignacio Munilla, “nuestra diócesis contaba con fondos más que holgados, con un superávit que permitía afrontar el futuro sin problemas”.

Si se generó, pues, un “agujero de más de un millón de euros al año”, como reconoció el vicario general en el último consejo presbiteral, se debe a la mala gestión económica del obispo durante estos últimos 8 años.

Los denunciantes concretan las causas de este “agujero”. En primer lugar, “parte del déficit del último ejercicio se debe a una pérdida de 700.000 euros en valores del Banco Popular”, explican. El resto hay que atribuírselo, según los datos del propio obispado, al mantenimiento del patrimonio: “Cada año estamos destinando más de 500.000 euros al patrimonio”, explicaba, en el último consejo presbiteral, el vicario general de la diócesis.     Leer más…

José Manuel Vidal en Religión Digital, 28 de marzo de 2018