Olga Consuelo Vélez Caro,
Atrio
Con la llegada del Papa Francisco en 2013 al pontificado, nuevos vientos llegaron a la iglesia. Empezó a respirarse un aire más descomplicado en las formas externas y se vio un Papa más cercano a la gente. Su lenguaje sencillo y sin pretender decir la última palabra, abrió muchas puertas de aceptación porque invitaba a escuchar y a enriquecerse con la visión de otros. Su cercanía a los pobres -tan en consonancia con lo esencial del evangelio- ha reivindicado el discurso teológico latinoamericano y la porción de iglesia que siempre ha estado más comprometida con ellos. No se han vuelto a escuchar condenas contra teólogos/as sino que, al contrario, ha recibido incluso a algunos en el Vaticano.
Es verdad que para un sector de la iglesia más “oficial” esa figura de Papa le ha chocado y prefieren no hablar demasiado de Él -solo lo necesario porque no pueden mostrar su no adhesión al Papa-. También los grupos más conservadores que surgieron en las últimas décadas se sienten incómodos con este Papa porque no centra su discurso en lo que ellos tanto cuidan: el culto, la moral, la norma, etc. Los que si están bien impresionados son los alejados de la iglesia o los no creyentes los cuales no se interesaban por ningún pontífice y, sin embargo, Francisco despertó interés y lo vieron más capaz de comprender el mundo actual…Leer más…