La palabra polarización seguro que está entre las más utilizadas en España desde hace algún tiempo y sin duda refleja bien cómo es el debate político del país en este último periodo legislativo. Lo dicen muchos: las posturas moderadas son una excepción y los acuerdos pocos y, por el contrario, se ven con demasiada frecuencia salidas de tono inimaginables en el pasado, tanto en dichos como en hechos, y una intolerancia que a veces llega al mutuo desprecio. Polarización hay también entre periodistas o politólogos, que cuando hacen sus análisis sobre los hechos de cada día se percibe muy claramente el color de sus gafas. De antemano ya sabemos lo que casi todos van a decir. Polarización se ve en los jueces: ya llegan a las instituciones judiciales vestidos de etiqueta partidista.
Enfrentamientos que tensionan las relaciones los hay en la Iglesia entre conservadores y progresistas, pero en la raíz de casi todos ellos está el clericalismo: las mujeres reivindican un trato igualitario al hombre (diaconado, sacerdocio, etc.), se quejan de maltrato de la mentalidad patriarcal; los seglares -hombres y mujeres- piden que el ejercicio de la autoridad administrativa en la Iglesia no esté reservada a los sacerdotes en ninguno de los niveles eclesiásticos (parroquia, diócesis, Iglesia universal). Se producen tensiones al pedir un modo distinto de entender la autoridad, la sexualidad, el celibato opcional, etc. Unos piden volver al Evangelio, pero los otros ven en ello una traición a la Tradición… Leer más (José María Álvarez Rodríguez, miembro de los grupos de Redes Cristianas en Asturias)
