Luis Argüello: cien días de confianza

Religión Digital

En el afrontamiento del drama de la pederastia eclesial y en el modo de alentar o torpedear la necesidad de una nueva forma de convivencia entre todos nosotros -la cuestión de fondo de la ley de amnistía- se juega la valoración que pueda merecer su gestión

«No es un carcamal indeseable, sino -como ya se ha adelantado- una persona hábil, que sabe por qué caminos transita la política de este país, tanto la de la derecha como la de la izquierda- y que, pásmate, se siente muy cercano a todo lo que supone el movimiento de juventud, la espiritualidad y la teología que se mueve alrededor de Taizé»

«No se le puede comparar con Mons. A. M. Rouco, aunque, seguro que nos provocará más de dos o tres disgustos. Hace ya unos meses que se pronunció en contra de la amnistía, pero no se le ve -de ninguna manera-que vaya a hacer el caldo gordo -como lo hizo A. M. Rouco a la derecha política española- propiciando que la Conferencia Episcopal Española aprobara un texto para negar el pan y la sal a otros nacionalismos que no fueran el suyo»

Confieso que me hubiera gustado haber escrito estas líneas sobre mons. L. Argüello, el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española, con un mayor conocimiento del que me aportan las informaciones en los medios de comunicación social o algunas de sus declaraciones públicas.

Me he encontrado con él en un par de ocasiones, que no han pasado de ser protocolarias. Pero sí conozco a algunos buenos amigos que -, nada sospechosos de incurrir en proclividades populistas o frentistas- han tenido la suerte de hablar con él, largo y tendido, en diferentes ocasiones, y que, por ello, le conocen mucho mejor que yo. Me permito resumir, en concreto, algunas de sus impresiones…Leer más (Jesús Martínez Gordo)