Los suicidas con suerte

Ignacio Escolar

“Es difícil convencer a alguien de que use las escaleras cuando siempre que se tira por el balcón cae de pie“. La frase se la atribuyen a Alfredo Pérez Rubalcaba y el destinatario de la metáfora era Zapatero, un presidente que ganó el liderazgo del PSOE a la primera, que ganó las elecciones a la primera y cuyo “optimismo antropológico” le hacía asumir riesgos que otros en su partido le aconsejaban no correr.

Zapatero era un simple aficionado, al lado de los suicidas con suerte que vinieron después. Al lado de Pedro Sánchez y esos saltos al vacío que, por ahora, siempre le han salido bien. El ‘balconing’ le funcionó en las primarias de 2014, a las que se presentó sin que nadie apostara por él. Le funcionó en el “no es no”, del que salió derrotado para luego vencer. Le funcionó en la moción de censura y le volvió a funcionar en la convocatoria electoral del 28 de abril.

Hoy Pedro Sánchez cree que el 10 de noviembre, si se repiten las elecciones, volverá a caer de pie.

En Unidas Podemos confiaban en que las encuestas de septiembre ablandaran la posición de Pedro Sánchez, y que cediera en la coalición. Ha sido justo al revés. Los datos que manejan en La Moncloa son buenos para el PSOE: pronostican que en noviembre tendrán más escaños que hoy. Incluso, en las horquillas más optimistas de las encuestas, les aparece un unicornio: la posibilidad de que pudieran sumar 176 escaños sin pasar por la derecha o los independentistas, solo con su izquierda y el PNV. Aunque resulte difícil de creer…    Leer más