¡Los laicos ya somos mayorcitos!

Antonio Gil de Zúñiga en Atrio

Las elecciones tanto generales como autonómicas, municipales y europeas están a un tiro de piedra y no sólo los políticos, ya en precampaña, llenan los telediarios e informativos de palabras y más palabras sin apenas propuestas; en bastantes políticos hay más insultos contra el adversario que palabras constructivas y educadas, más mentiras y posverdades que análisis social de la realidad española y sus posibles soluciones. A esta precampaña ya ha habido alguna voz episcopal como la del obispo de Granada y la del Presidente de la Conferencia episcopal, reunida en estos días en sesión Plenaria, en el discurso de apertura, para “orientar” (¿?) a sus diocesanos en el voto.

 Cuando uno orienta a otro, es decir, le ilumina (la luz, el sol, viene de oriente) y le muestra el camino a seguir, es porque vive en la oscuridad y está desorientado. El problema de esta orientación de los obispos es que se trata de una orientación política sesgada y engañosa, pues se pretende influir en el voto de los feligreses desde un posicionamiento político de derecha, incluido la ultraderecha de Vox. Y el argumentario en que se basa es que los partidos de derecha defienden los valores cristianos. Habría que preguntarse si esta orientación episcopal tiene alguna base teológica respecto a que los obispos deben orientar a la iglesia diocesana y, por otra parte, si hay base social consistente para indicar cuál es el voto más adecuado a los valores cristianos. Mucho me temo que la teología que subyace sea más de Trento y del Vaticano I que la del Vaticano II y que el contenido social sea más bien un reflejo de sus convicciones políticas de derecha que de su preocupación por los valores cristianos.    Leer más.

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