La infabilidad de todo el pueblo de Dios

Atrio

Este finde y principio de próxima semana la atención la pondré en Roma y no por afición clerical. Este sábado a las diez la creación de nuevos cardenales, con la mezcla de chirriante espectacularidad mediática, con signos y palabras de fe y esperanza a cargo de Francisco. Y por la tarde una culminación de la iniciativa ecuménica Togheter, que concluirá a las seis con una vigilia de oración promovida por Taizé. Y a partir del miércoles 4 la inauguración de la Asamblea 2023 del Sínodo. Pero quien quiera conocer lo más importante que podría cambiar lo más importante de la Iglesia, que lea con la calma del sábado esta primera parte de un artículo de nuestro teólogo Jesús. Así de difícil pero posible es este cambio en la Torre de Mando hoy. AD.

¿Dónde va a quedar la “infalibilidad de todo el pueblo de Dios” en los Sínodos mundiales sobre la sinodalidad? (I)

               He leído estos días, previos al inicio de los dos Sínodos mundiales sobre la sinodalidad, un par de noticias que me han llamado poderosamente la atención y que me han reafirmado en la necesidad de recordar y poner en el sitio que le corresponde a la sinodalidad que, fundada en “la infalibilidad de todo el pueblo de Dios”, ha de ser no solo corresponsable y consultiva, sino también codecisiva o deliberativa.

        Según la primera de las noticias, fechada el 12 de septiembre de 2023 en Zúrich, en la Iglesia Suiza se han producido, desde los años cincuenta –tal y como se puede leer en el Informe dirigido por las historiadoras Monika Fommann y Marietta Meier de la Universidad de Zúrich– más de 1.000 casos de abusos sexuales, la mayoría de ellos a niños.  

        Y según la segunda, Johannes Norpoth, portavoz del Consejo Asesor de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), ha denunciado –en entrevista concedida al “Rheinische Post” de Düsseldorf y refiriéndose a la pederastia eclesial– que, entre los invitados a participar en el próximo Sínodo Mundial, “no hay ni una sola persona que represente a las víctimas…Leer más (Jesús Martínez Gordo)