Un ‘Para dar luz’ que se ha demostrado, especialmente en su segunda edición (surgida ex profeso para ningunear la auditoría encargada por los propios obispos a Cremades, que costó más de 1,3 millones de euros a los católicos españoles y que, incumpliendo la promesa pública de la CEE, no ha sido presentada jamás), una herramienta fallida, utilizada ideológicamente y, lo que resulta más problemático, que coloca el velo de la sospecha a las víctimas de la pederastia clerical
Que todo haya coincidido con la presentación del plan de reparación por parte del Ministerio de la Presidencia (a quien también habría que afearle su falta de oportunidad. No hubiera costado nada esperar a que el Defensor del Pueblo presentara su informe al Congreso, que fue quien se lo encargó, antes de tomar decisiones que nadie sabe si quedarán en el cajón de las buenas voluntades) no hace sino despertar las alarmas de quienes hace ya tiempo aprendimos que, en este y otros temas, hay personas (y organismos) de las que conviene desconfiar
No aprenden. Siguen por encima del bien y del mal, pasando por encima, incluso del dolor de las víctimas que aseguran defender (un mal que, por cierto, también adolecen algunas decisiones políticas, tomadas desde el cálculo y no desde el compromiso y la participación de los supervivientes), y aprovechando la coyuntura para pagar favores y cobrarse deudas pendientes…Leer más (Jesús Bastante)
