«Pienso primero en las dos religiosas sexualmente agredidas en el marco del acompañamiento espiritual. Su calvario ha sido largo y atroz. Fueron sometidas, humilladas en su libertad, su dignidad, su cuerpo. Durante años. Y ello por parte de su maestro, su padre, su director espiritual, aquel en quien ellas habían depositado su más plena confianza, aquel que poseía y ejercía sobre ellas absoluta autoridad»
«Quiero ponerme en el lugar de Javier, no para justificarlo, por supuesto, pero tampoco para condenarlo, sino para desear su liberación y sanación profunda, para, condenando su conducta, salvarlo a él»
«El factor decisivo que explica, aunque en nada justifica, la conducta de Garrido es su idea de dios, su constructo teológico»
Hace unos días se hizo pública la sentencia firme del tribunal eclesiástico llamado de la Rota que condena duramente al franciscano navarro Javier Garrido, maestro y acompañante espiritual de gran autoridad, autor de números libros sobre espiritualidad y cristianismo y una de las figuras más reconocidas de la Orden Franciscana, por “abusos de poder y abusos sexuales” (“agresiones” debiera haber dicho el tribunal) contra dos religiosas.
Pienso primero en las dos religiosas sexualmente agredidas en el marco del acompañamiento espiritual. Su calvario ha sido largo y atroz. Fueron sometidas, humilladas en su libertad, su dignidad, su cuerpo. Durante años. Y ello…Leer más (José Arregi)
