GLOBAL SISTERS REPORT
Querido papa León:
Hoy me atrevo a escribirle de nuevo, movida por el dolor insoportable que Gaza nos está gritando. Una amiga muy comprometida con el Evangelio me pidió que le dirigiera una carta. La vivencia de esta tragedia nos desborda y clama al cielo, así que me pareció una indicación del Espíritu.
La primera carta se la escribí con motivo de su elección. En esa ocasión le hablé con el corazón en la mano sobre la urgencia de devolverle a la mujer el lugar que le corresponde en la historia de nuestra Iglesia, usurpado desde los orígenes del cristianismo. Hoy, con el mismo amor por esta Iglesia, le escribo para suplicarle un gesto valiente, radical y profundamente evangélico.
Cada hora que pasa en Gaza mueren niños, niñas y adultos, más por inanición que por armas. Miles de camiones esperan, cargados con alimentos y agua potable. Solo piden entrar y dejar la carga que representa la vida para cientos de miles de seres humanos desnutridos e inocentes. Pero no se les permite pasar.
Como decía un médico: ya no se trata solo del hambre. Se trata de las secuelas en la salud física y mental de toda una generación. Son cuerpos y mentes que, aunque logren sobrevivir, no podrán recuperarse de los daños sufridos… Leer más (Magda Bennásar)