Francisco en Irak: un viaje en el que nadie creía y que ha sacudido la geopolítica de Oriente Medio

El Diario.es

El viaje del papa ha supuesto un momento histórico, que Bergoglio ha salpicado de guiños políticos a Palestina y Siria, al tiempo que ha aprovechado sus encuentros con el ayatolá chií y con el padre de Aylan Kurdi para condenar las atrocidades cometidas en nombre de la religión y para defender el derecho de los migrantes.

Sistani y Aylán. Las figuras de un anciano y un niño han marcado el histórico viaje del papa Francisco a Irak en dos encuentros emocionantes. El sábado por la mañana, muy temprano, Bergoglio entraba con los pies descalzos a la casa del ayatolá Ali Al Sistani, en Nayaf. Un encuentro histórico que conectaba a través del Obispo de Roma a las dos almas del Islam. El anciano líder chií, que jamás recibe visitas, se adelantó para estrechar las manos del pontífice, que hace ya dos años se abrazaba con el gran imán de Al-Azhar, el papa de los musulmanes suníes.

Sistani y Bergoglio consensuaron que no se puede utilizar el nombre de ningún dios para atacar, perseguir, violar o asesinar a supuestos infieles, y reclamaron el regreso a Irak de los cristianos y yazidís masacrados por el Estado Islámico. No hubo firma de documento, pero no hacía falta: «El encuentro es el mensaje», resumió a elDiario.es el biógrafo de Bergoglio, Austen IvereighLeer más…