¿Quién no ha leído u oído hablar estos días de “patriotismo”, “nacionalismo”, “soberanía nacional”, “federalismo” o “pactos”? El editorial de EL PAÍS del viernes 22 de enero de 2016, que lleva el significativo y admonitorio título de “Rajoy no debe, Sánchez no puede” concluye haciendo un canto (¡asómbrense!) a la necesaria confluencia del Partido Popular y del PSOE, para que, según el editorial, Pedro Sánchez pueda hacer factible y alcanzar “uno de sus objetivos más repetidos, el de la España federal“.
¿”La España Federal”? ¿Dónde nos situamos; en el siglo XXI o en el siglo XIX? Yo vuelvo al XIX, a los tiempos previos a la Primera República, pero con la vista puesta en esta España actual que tantos tics, idearios y confrontaciones y problemas parece heredar de aquella. Me sitúo en la segunda mitad de la década de 1870, y allí veo que también entonces eran actualidad el “patriotismo”, el “nacionalismo”, la “soberanía nacional”, el “federalismo” y los “pactos”. Dejemos la palabra a algunas voces de esa generación del Sexenio. Quizá nos ayuden a comprender sus problemas e ideales desde los nuestros y quizá también a aprender de sus valoraciones, aciertos y errores. Para ello propongo al lector algunos textos significativos que espero resulten de su interés.
EL PATRIOTISMO
El 2 de mayo de 1870 la Sección Madrileña de la Internacional editó un manifiesto, alusivo a la conmemoración del levantamiento “patriótico” del pueblo español contra los franceses. Reproducimos el texto que L. Gómez Llorente inserta en su libro “Aproximación a la historia del socialismo español” (páginas 50 y 51), que dice así:
“El patriotismo es una idea que tiende a separar los pueblos entre sí y a mantener constantemente vivo el odio entre los hombres que, siendo hermanos, les hacen creer los tiranos y explotadores que no lo son, porque se interpone entre ellos el profundo lecho de un rio o las elevadas cumbres de una cordillera de montañas.
¡La patria! La patria del obrero es el taller; el taller de los hijos del trabajo es el mundo entero. Cuando la tierra yacía bajo la dura planta de la barbarie y de la ignorancia, la idea de la patria era el astro esplendoroso que iluminaba de cuando en cuando aquella larga noche de espesísimas tinieblas. Pero hoy los tiempos de las ideas internacionales la patria no tiene objeto alguno.
El patriotismo ha cumplido su misión. // Todos los habitantes de este planeta, que gira en el espacio infinito en unión de un número inconmensurable de mundos, son hermanos. Todas las ideas que se opongan a la libertad, igualdad y fraternidad entre los hombres son injustas. El patriotismo se opone a la fraternidad de los pueblos, el patriotismo es injusto“
NACIONALISMO Y FEDERALISMO
Francisco Pi y Margall, en “Las Nacionalidades” (NOTA 1), después de rechazar que el vínculo o las fronteras de las naciones pueda ser la raza, la lengua o la Historia y otros, argumenta:
“¿A qué pues empeñarnos en reconstruir las naciones por ninguno de los criterios que he examinado y combatido? ¿Qué conviene más: que acuartelemos, por decirlo así las razas, o las mezclemos y confundamos? ¿Que separemos a los hombres por las lenguas que hablan, o los unamos y por este medio enriquezcamos todos los idiomas? ¿Que dividamos a los pueblos por las leyes que rijan o los agrupemos y por los conflictos que de la diversidad surjan hagamos sentir la necesidad de un solo derecho? ¿Que nos acostumbremos a ver en las cordilleras, los, martes y los ríos muros inseparables o no veamos en ellos sino accidentes de la Naturaleza, sin influjo alguno en la distribución de nuestro linaje? ¿Que disgreguemos al fin a los hombres por la religión que profesen, medio el más a propósito para que se establezca y afirme en todas partes la intolerancia, o hacinemos a los sectarios de todos los dogmas para que, mutuamente, se respeten y comprendan que la moral tiene su más firme asiento en la conciencia?
Derribar y no levantar vallas debe ser el fin de la política. Tengo para mí que aún siendo aplicables a la formación de las naciones algunos de los criterios de que me hice cargo, debería rechazársele como por él hubiésemos de separar más a los pueblos. Por grandes que hoy fuese nuestros afanes no habríamos de conseguir que el hombre tomase la Humanidad por familia y la tierra por patria; abstengámonos, por lo menos , de hacer nada que contraríe la realización de ese bello ideal de la vida. Agrandemos en los espíritus la noción de la patria, ya que no podemos generalizarla; enseñemos a nuestros semejantes a vivir con hombres de otras razas y aún de otros colores, no solo en relación de comercio, sino también en comunidad de ideas y de sentimientos.
El medio es conocido. Como en Suiza y los Estados Unidos de América se han acercado y son miembros vivos de una misma República hombres y pueblos de distintas razas, lenguas y leyes, se pueden acercar y ser miembros de un mismo cuerpo social otros pueblos y otras naciones. Se resuelven así todos los problemas que he planteado y no es difícil llegar a la formación de un poder europeo. (…) ” (páginas 85 y 86)
Concluye Francisco Pi y Margall su texto “Las Nacionalidades”( pág. 301) , con esta consideración:
“Uno tiende siempre a subordinar a los demás, y como si lo alcanza es por la fuerza, pierde con facilidad el cetro que le permitió empuñar un día lo ruidoso de sus victorias. Demuestran los sucesos una vez más que necesitamos cambiar de sistema y adoptar un principio que, por su propia virtualidad, reconstituya sin esfuerzo desde el municipio hasta la misma Europa. // Este principio es para mí el de la federación, el único que puede reunir en un todo orgánico nuestro linaje.”
PACTISMO
Es el mismo Pi y Margall el que hace ver la importancia del “pactismo” más allá de la sola e insuficiente idea de “autonomía”. En el “Apéndice Quinto”, anexo a “Las Nacionalidades” bajo el título “El Pacto”, comienza diciendo:
“Después de la segunda edición de este libro surgió entre los federales una disidencia sobre la cual tengo por indispensable escribir algunas palabras. Sostenían unos como principios fundamentales de la federación la autonomía y el pacto, y otros no más que la autonomía. (…) No se ha concebido nunca alianza sin pacto, y la federación no es más que una alianza general y permanente. (…) que se alíen, que se confederen, lo hacen siempre por pactos. (…) Sólo en virtud de pactos podemos obtener los unos de los otros el cambio de servicios de productos. (…) Sólo por pactos se agrupan legítimamente las familias y se fundan los pueblos. (…) Yerran los que ponen por encima del pacto la autoridad y el derecho.(…) // Ni es tampoco cierto que sean las naciones obra de la naturaleza. Se unen pueblos e diferente raza y diferente lengua y se dividen los de una misma lengua y una misma raza. Viven juntos pueblos que se rigen por diversas leyes; y separados, pueblos que obedecen a unos mismos Códigos (…)// El verdadero lazo jurídico de las naciones, hay que desengañarse, está en el pacto. (…) Fuera del pacto se puede ser descentralizador, no federal; y de ahí que cada día me afirme más y más en el pacto. ”
LA SOBERANÍA NACIONAL
Ángel Duarte en referencia a unos textos de Roque Barcia de 1870, que cita dice:
<< Frente a la soberanía de la nación, lo que el republicanismo federal debe procurar es “la soberanía de la humanidad, la soberanía de la criatura, la soberanía del ser, la soberanía de todos” .// Porque al fin y al cabo:
“Qué me importa a mí que la nación sea soberana si el verdugo me da garrote? Qué me importa a mí que la nación viva en la gloria, cuando yo vivo en el infierno? Que me importa a mí que la nación sea libre, cuando yo llevo en mi corazón el dolor inmenso del esclavo” >> (NOTA 2)
NOTAS
NOTA 1 Francisco Pi y Margall, “Las Nacionalidades“. Manejo una edición sin datar, probablemente de 1936, pues el prólogo, firmado por su hijo, Joaquín, está fechado el 14 de marzo de 1936. La edición original de “Las Nacionalidades” lleva una breve Introducción de Francisco Pi y Margall fechada en Madrid el 14 de Noviembre de 1876. En la edición que manejo se añaden seis “apéndices” al texto, con los siguientes contenidos: 1) Constitución del Imperio Alemán de 16 de abril de 1871; 2) Constitución de los Estados Unidos de América; 3) Leyes fundamentales del Imperio Austríaco 4) Constitución de la República federal de Suiza; 5) El pacto; 6) Programa del Partido federal. Este “Programa del Partido federal”, fue redactado por Pi de forma condensada para mejor difusión de su pensamiento.
NOTA 2. Ángel Duarte, “El Republicanismo” Ediciones Cátedra. Madrid 2013, página105. Las citas que hace de Roque Barcia las toma del “Anuario Republicano Federal, 1870,89-93” (El subrayado de frases y negrita en todos los textos es mío)
