CUARESMA… CONVERSIÓN DESDE LO MÁS HONDO DEL CORAZÓN

«Que tu misericordia, que llena la Tierra,
nos acompañe siempre» (Salmo 33).

Muchas personas, hemos aprendido a mirar y escuchar de manera distorsionada; no desde la presencia de Dios sino desde nuestro falso yo. No miramos ni escuchamos desde el corazón, que desea en lo profundo volver a la comunión plena con Dios, sino desde nuestras inconsistentes necesidades, que ansiosamente intentamos satisfacer. Aprendimos a vivir más desde las expectativas (propias y de los demás) que desde la esperanza que infunde la presencia de Dios.

La consecuencia: Violencia, miedo y sufrimiento…

Violencia conmigo mismo y con los demás Aferrarnos a nuestros «querer», a nuestros juicios y nuestras fantasías. Sentir hostilidad cuando alguien difiere de nuestro punto de vista.

Miedo de perder, miedo al rechazo y la soledad, al vacío, el fracaso, y la aniquilación…

Sufrir… Rivalizando, en lugar de comulgar, compitiendo, en lugar de colaborar. Creer que los demás amenazan mis posibilidades, perder de vista a la comunidad…

Cuaresma es tiempo para la conversión: Liberarnos de esos modos de mirar y escuchar… des-aprender y re-aprender a mirar y a escuchar, de verdad, la verdad. Y así, disponernos a la experiencia pascual de Cristo hoy.

Después del desierto, ámbito del silencio para reconocer las tentaciones, somos invitados a subir al monte con Jesús, ámbito de la experiencia de Dios…

Y entonces, abrir los ojos, despertar y mirar de verdad a Cristo… Liberarnos de las visiones distorsionadas, etiquetas y prejuicios que tendemos a proyectar en Él, en nosotros mismos y en los demás…

Mirar y escuchar, de verdad la verdad. Nos llaman a ser libres para ser de verdad.

Somos en universal fraternidad, nos llaman a la plena comunión.

Callar y escuchar al Hijo… Experimentar la presencia de Dios aquí… Dejar a Dios ser Dios… Mirar más a Jesucristo y al Padre que él nos revela…

Dejarnos mirar, sintiendo su cariño sin límites…Escucharle más a él, desde lo más hondo del corazón…

Y luego, volver… Volver a la vida cotidiana, impregnados de su misericordia que llena la Tierra e impregnando la vida de Él…

Que la experiencia de conversión sea: Volver a dejar el falso yo y esa falsa manera de mirar. Re-aprender a escuchar, de verdad, la verdad.

Espíritu de Dios, Espíritu de Cristo vivo y presente aquí… Llévame al desierto y a la soledad, condúceme al monte y a la experiencia liberadora de mirar y escuchar, de verdad, la verdad.

 

Rogelio Cárdenas, msps