SANTOS OLÓNDRIZ
(El tema lo voy a enfocar, sobre todo, desde una lectura del Evangelio de Marcos)
- 1. Punto de partida: Lo importante es que al leer estas páginas nos hagamos preguntas. Algunas serán sencillas: 1/ Qué me ha llamado la atención. 2/Qué es lo que no entiendo. 3/ Qué me parece importante. 4/ Qué texto o textos me van a exigir algún cambio en mi vida; leer o escuchar de manera distinta los evangelios… Lo fundamental sería que, después de la lectura de estas páginas y de la puesta en común, saliéramos con más necesidad y ganas de acercarnos a los evangelios.
También es decisivo que nos preguntemos desde dónde me acerco yo a los evangelios. ¿Qué busco; qué respuestas encuentro; qué nuevas preguntas me surgen al tomar contacto con estos escritos; tengo alguna experiencia importante que proponer al grupo, que me haya ocurrido al leer, escuchar, comentar, rezar, celebrar los evangelios…?
Estas y otras preguntas no hay que responderlas todas y en el orden en que aquí aparecen. Simplemente lo que buscan es que la reunión de hoy nos pueda aportar algo bueno a todo el grupo. Y pueden ser hechos positivos y también exponer en voz alta las dudas, las dificultades, el no estar de acuerdo con algún texto evangélico… todo el conjunto puede ayudar mucho a los demás.
Una última precisión: Si en algún momento necesitas alguna aclaración, algún dato que nos ayude a comprender o a vivir algo de lo que sugieran estas páginas, preguntar sin miedo. Y en la medida que sepamos y podamos trataremos de dar esas respuestas.
- 2. PProponemos 4 traducciones diferentes del arranque del Evangelio de Marcos. (Mc.1,1)
-“Comienza la buena noticia de Jesucristo Hijo de Dios”. (La Biblia de nuestro pueblo).
-“Principio del evangelio de Jesucristo Hijo de Dios”. (De un libro sobre el Ev. De Marcos)
-“Comienza la Buena Noticia, que es Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios”. (Escuela bíblica de Jerusalén).
-“ Orígenes de la buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios”. Juan Mateos. Nuevo Testamento. Ediciones el Almendro.
Preguntas.= ¿Son iguales? ¿Hay diferencias importantes? ¿Qué te sugieren a ti personalmente estas 4 traducciones en conjunto, o alguna de ellas en particular?.
Fray Marcos, el dominico que comenta semanalmente en el portal de internet Fe Adulta, el evangelio del domingo correspondiente, propone en su comentario esta versión: “Este es el origen de la alegre (buena) noticia de Jesús, Mesías (es un título judío) Jesús-Cristo (título griego) el Hijo de Dios (título que le dieron a Jesús las primeras comunidades cristianas). Aviso: Mesías y Cristo significan lo mismo en dos lenguas diferentes.
3.- ¿Qué abarca la expresión Buena Noticia?. El comienzo del evangelio de Mc. nos dice que Buena Noticia es todo lo que atañe a Jesús, a su persona concreta. Pero también Buena Noticia es todo lo sobre Jesús cuentan, viven, predican sus seguidores. Todo lo que caracteriza a sus seguidores que van anunciando que en Jesús se ha Inaugurado el Nuevo Reino de Dios.
Los evangelios no nos cuentan la vida de Jesús. Cada uno de los 4 evangelistas nos va dando algunos rasgos de Jesús, de sus relaciones con los hombres y mujeres con los que se encuentra: Los discípulos, otros grupos de gente que le siguen, la masa que, a veces está muy entusiasmada con Él –multiplicación de los panes- pero que luego se marchan porque dice palabras muy exigentes… Y también nos hablan de quienes se oponen a su forma de ser y a su proyecto de Reino de Dios: fariseos, autoridades religiosas y políticas… Y subrayan su muerte: Jesús es el Crucificado. Y su resurrección: Jesús es el resucitado. Y todo esto contado de una forma que, aparentemente, parece seguir un esquema histórico.
Pero cada evangelista escoge unos episodios y unos rasgos de Jesús = Jesús es un Judío y las experiencias religiosas de muchos de sus seguidores tienen su origen y base en la vivencia multisecular del pueblo de Israel. Otras comunidades no proceden del ámbito de Israel sino de la cultura grecorromana. Y todas esas buenas noticias sobre Jesús estas comunidades las leen y vivencian desde lo que son sus preguntas, necesidades, temores, dificultades y expectativas. Y no podemos olvidarnos de que los evangelios están escritos desde los perdedores: Es muy difícil apostar por un muerto en la Cruz y pretender que sea reconocido como el Mesías ungido, como Hijo de Dios.
4.- Los evangelios son libros de fe, no biografías, ni vidas de Jesús.
Que sean libros de fe quiere decir que su objetivo es transformar totalmente la vida de quienes se acercan a ellos. Quienes se limitan a saber cosas desde fuera, y no ponen en cuestión su vida y no quieren cambiarla, su conocimiento es un conocimiento satánico. Saben cosas de Jesús, pero siguen siendo diabólicos. (Evidentemente estamos hablando de quienes creen en Jesús, no de las personas que legítimamente se acercan a ellos como a cualquier otro libro, con la curiosidad de ver qué dicen y no se plantean purificar ni crecer en la fe en Jesús). Aquí recordamos las palabras de Jesús a Pedro, cuando éste le corrige a Jesús y le dice que cómo el Mesías va a padecer y morir en la cruz. Y la respuesta de Jesús es tajante: “Ponte detrás de mí Satanás, porque tu idea no es la de Dios, sino la de los hombres.” (Es la misma respuesta que Jesús da cuando el Diablo se acerca a Jesús en el desierto y le propone una manera distinta manifestarse y ser Mesías. Mt. 4,1-11).Y dice Jesús: “si uno quiere venirse detrás de mí, reniegue de sí mismo, cargue con su cruz y entonces que me siga”. Mc. 8, 31-36.
Resulta inútil cualquier tentativa o pretensión de escribir una vida de Jesús, que nos dispense de leer los propios evangelios. Esto significa desvirtuar aquello por lo que han sido escritos los evangelios: llevar al lector a la fe y a la conversión. Los evangelios nos piden algo muy distinto que saber exactamente lo que ocurrió. Nos invitan a una relación personal con Jesús. Conocer a Jesús es mucho más que conocer la historia de Jesús.
Muchas veces nos acercamos a los evangelios buscando una doctrina. Es decir: tener las ideas claras para saber a qué atenernos en cada momento de nuestra vida. Y nos encontramos con una persona: Jesús, que vive en una tierra concreta, en un pueblo muy diferente de otros pueblos, en un tiempo muy diferente al nuestro. Porque el Jesús que pinta Marcos es enigmático. Muestra a veces un comportamiento que nos extraña. Ante muchas actuaciones o palabras de Jesús no tenemos más remedio que preguntarnos: ¿pero qué quiere decir?, ¿qué es lo que intenta hacernos comprender?. Mc. Repite muchas veces que “los discípulos no comprendieron nada”. (Mc. 9,32). Pero Marcos nunca nos dice qué es lo que tenían que haber comprendido. El Jesús de Marcos es realmente desconcertante; quizá ese sea el motivo de que resulte tan atractivo. Marcos nos deja ante lo incomprensible. Nos plantea preguntas sin respuesta: es a nosotros a quienes nos toca responder.
5. Sobre el llamado secreto mesiánico en Marcos.” Vosotros, mis discípulos, ¿Quién decís que soy yo?. Pedro contestó y dijo: Tú eres el Mesías. Y Jesús les conminó a que a nadie dijeran aquello acerca de Él” (M. 8,29-30).
En Mc. El secreto mesiánico no es una teoría sobre la manera como nace la fe, sino el resorte dramático del libro, = lo que mantiene la tensión entre lo que piensan y quieren los discípulos y lo que Jesús busca y está decidido a llevarlo adelante. La visión de Marcos sobre Jesús es una teología de tipo narrativo . No dice directamente quien y cómo es Jesús, (eso sería una definición); sino que Mc. nos cuenta, a lo largo de su evangelio, cómo se va manifestando la identidad de Jesús, quien es Jesús.
Mc. comprendió que Jesús no era un Cristo cualquiera, ni un Hijo de Dios cualquiera. Y que era muy peligroso afirmarlo olvidándose de que era el crucificado. Mc. advierte: ¡Cuidado! Vuestro Cristo es el crucificado: No hay ningún otro. Vuestro Cristo no os va a librar con una varita mágica de la necesidad de pasar por donde él pasó. Los cristianos a los que se dirige el evangelio de Marcos están viviendo en Roma la terrible persecución de Nerón. Por eso, a partir del capítulo 8, multiplica las alusiones a la persecución. Está claro: La teología de Mc., lo que Mc subraya, responde a las necesidades concretas de sus lectores.
¿ Este evangelio de Mc. tiene alguna repercusión concreta sobre nosotros hoy?. Yo creo que sí. Hasta hace muy poco hemos vivido convencidos, eufóricos en el progreso de la humanidad. Que estábamos en el buen camino, y que el progreso nos hace caminar siempre hacia adelante, hacia un mañana mejor. Hoy, por el contrario, ya no hay euforia, ni optimismo barato. Reinan la angustia, la incertidumbre y el pesimismo: La situación económica, el trabajo escaso o inexistente. Millones de parados, o cuasi-esclavos, agarrándose a trabajos tan insoportables que llegar a fin de mes aparece como una tarea sobrehumana, casi mítica; pero es la realidad.
El mensaje de Mc. nos puede ayudar a sobrevivir, a creer en la esperanza: Dios está entre nosotros de una forma desconcertante: Porque la historia de Cristo es una historia de hombres y mujeres = Si Jesús no hubiera sido un hombre entre los hombres, no habría sido el crucificado. La profesión de fe (Mc. 1,1) que inicia el evangelio de Mc: no puede expresarse más que a partir de la vida, la muerte y la resurrección de Cristo. No olvidemos esto, porque nos engañaríamos sobre quien es Cristo, y quien es el Dios del que Jesús se proclama Hijo. Hay, además un dato que Mc. recoge y con el que cierra su evangelio = en el momento en que Jesús expira en la cruz, el centurión romano, que mandaba el pelotón de los verdugos, -un extranjero- repite el Título con el que Mc. iniciaba su evangelio: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”. ( Mc. 15,37-39).
6. ¿Podremos alcanzar alguna vez al Jesús verdadero?. Aquí nos encontramos con un dato fundamental. Jesús actuó y hablo para la gente de su tiempo, y no por una táctica pedagógica, sino por necesidad. Jesús como hombre es un hombre de su tiempo. Y como sabemos, es un hombre del pasado. Precisamente por eso murió en la Cruz, una muerte refinada por la crueldad del Imperio Romano. Pero después de su muerte, la revelación ha continuado. Su Resurrección. La venida y el Don del Espíritu. La difusión del Evangelio. Las nuevas Iglesias que nacen de la predicación de sus discípulos. Su presencia se ha mantenido a lo largo de estos 20 siglos por todos los hombres y mujeres que le han seguido y lo han hecho presente y vivo en tantos pueblos, culturas, situaciones claves a lo largo de la historia.
Las palabras y los hechos de Jesús han sido leídos y releídos en función de todos los presentes nuevos que han sucedido desde su vuelta al Padre. En el Evangelio de Juan encontramos el Principio que ilumina esta experiencia de los creyentes en Jesús. “Ese valedor, el Espíritu Santo que enviará el Padre por mi medio, él os lo irá enseñando todo, recordándoos todo lo que yo os he expuesto”. (Jn. 14,26). “Mucho me queda por deciros, pero no podéis con ello por el momento. Cuando llegue Él, el Espíritu de la verdad, os irá guiando a la verdad toda… y os interpretará lo que vaya viniendo.” (Jn. 16,12-13),
7. Comienzo del Evangelio. Comienzo… ¡curioso título para una conclusión!. El doble sentido se esta palabra nos permite terminar este recorrido por el Evangelio en 2 direcciones: en efecto: comienzo quiere decir punto de partida. Y apertura al porvenir. El punto de partida del Evangelio es evidentemente Jesús de Nazaret. Jesús ha abierto un porvenir a su Buena Noticia, al Evangelio: Los textos del Nuevo Testamento, pero también la vida de los cristianos desde hace 2000 años, de los que seguimos creyendo hoy en su Buena Noticia. Y de los que nos seguirán… ¿Está cerrado el Evangelio? ¿Cómo escribirlo hoy nosotros? Ahí hay una gran tarea, una gran responsabilidad y ojalá no queramos ignorarlas.
Bibliografía= J. Delorme: El Evangelio según San Marcos. Edt. Verbo Divino. – E. Charpentier: Para leer el Nuevo Testamento. Verbo Divino. Rafael Aguirre y otros: Qué se sabe de Jesús de Nazaret. Verbo Divino. Juan Mateos: Nuevo Testamento. Edit. El Almendro.