¿Espiritualidad cristiana?

Joxe Arregui en Diario de Noticias de Navarra, 9 de junio de 2019

¿Es adecuado hablar de espiritualidad cristiana, como si fuera distinta de la judía, musulmana, budista o simplemente laica sin etiqueta confesional ni expresión religiosa? En efecto, la espiritualidad, más allá de toda forma, es siempre la misma, como el mismo es el Aliento sin forma que anima en el fondo todas las formas: el átomo de hidrógeno, la rosa que florece, el mirlo que canta. Toda espiritualidad transciende sus expresiones, sean religiosas o laicas. Toda espiritualidad vive del mismo Espíritu que anima, mueve y une a todos los seres.

Es cierto. Pero es igualmente cierto que los seres humanos, como todos los seres del universo, somos formas animadas por un aliento divino. No hay “alma” sin forma ni forma sin “alma». Las formas solo son por el Espíritu o el Aliento que las anima, y el Espíritu solo es en las formas del mundo que lo portan y manifiestan. Como el agua en la fuente, el sentido en la palabra, la luz en el color, la vida en el viviente o la consciencia en el cerebro. O como Dios en el mundo.

Somos formas vivientes, seres vivientes emergiendo de una forma concreta y limitada, a la que el propio límite abre al infinito. Tenemos unas raíces, procedemos de una tradición, bebemos de una fuente, una tierra concreta nos nutre. Por eso no existe una espiritualidad intemporal y acultural, neutra o abstracta, sin forma, pero nunca se circunscribe tampoco a una forma inmóvil, inmutable y cerrada. No puede ser vivida y expresada sin alguna forma, pero no debe ser identificada con ninguna forma.        Leer Más

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