Errores sobre el mundo que redundan en errores sobre Dios

José María Vigil

Los desafíos de la nueva cosmología como tareas para la teología y la espiritualidad. Una famosa frase de Santo Tomás, que él repite varias veces a lo largo de su obra como un principio al que siente la necesidad de recurrir, dice que «un error sobre el mundo redunda en un error sobre Dios»… Es decir, por ejemplo: si pienso que el mundo es eterno, increado, divino, profano… cualquiera de esas afirmaciones que yo haga sobre el mundo afecta por implicación a lo que habré de pensar sobre Dios. Si acertada o erróneamente pienso, por ejemplo, que una realidad de este mundo es voluntad de Dios, en ese pensamiento estoy implicando, de una manera u otra, mi propia imagen de Dios, cuya voluntad estaría yo vinculando a esa realidad.

Todas las piezas del mosaico entretejido de la realidad forman parte de y afectan al conjunto. Y por tanto, de una manera u otra, afectan también a Dios, la «dimensión» más profunda de la complejidad de la realidad. Por eso podemos decir con Tomás de Aquino que, a la inversa, cada vez que descubrimos un error en lo que pensábamos sobre el mundo, de alguna manera nos libramos de un error que empañaba la imagen que teníamos de Dios.  Leer más