El predecible resurgimiento del fascismo y nazismo a los dos lados del Atlántico Norte y sus consecuencias

Público

EL ORIGEN DEL FASCISMO Y DEL NAZISMO

El fascismo y el nazismo fueron fruto de la Gran Depresión. El enorme deterioro de la situación económica, que afectó muy negativamente el bienestar de las clases populares, creó un problema grave de credibilidad y legitimidad de los sistemas y de los gobiernos democráticos. Ambos, el fascismo (en el sur de Europa y en EEUU) y el nazismo (en el centro y norte de Europa y también en EEUU) capitalizaron este descontento que creció substantivamente en el periodo pre II Guerra Mundial, adquiriendo notable influencia en ambos lados del Atlántico Norte, llegando a gobernar en varios países de la Europa Occidental.

Su mensaje era autoritario y antidemocrático (considerando ilegítima cualquier opción política distinta, sujeta a ser eliminada), con un nacionalismo extremo, supuestamente defensor de la civilización cristiana, basado en un racismo y machismo (promotor de la fuerza y violencia hacia el contrario, definido como enemigo), profundamente antisindical así como anticomunista y antisocialista. Esta última característica los hacía atractivos a los grandes estamentos de poder económico y financiero de cada país que se sentían amenazados por movimientos contestatarios procedentes del movimiento obrero que cuestionaban su poder. De ahí que grandes sectores de tales estamentos en cada país financiaran al fascismo y al nazismo.

LA DERROTA DEL FASCISMO Y NAZISMO EN LA II GUERRA MUNDIAL: EL EMPODERAMIENTO DE LAS CLASES POPULARES Y LA APARICIÓN DE LOS ESTADOS DEL BIENESTAR Y REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES.

Tanto el fascismo como el nazismo fueron derrotados militarmente en la II Guerra Mundial, que fue precisamente una guerra contra el fascismo y el nazismo, resultado de una amplia alianza de fuerzas políticas y sociales para conseguir tal objetivo. El triunfo sobre ambas opciones políticas, y sobre los poderes económicos y financieros que los habían apoyado, permitió una redefinición de las relaciones de poder entre las clases propietarias y gestoras del capital por un lado y las clases trabajadoras de cada país por el otro, abriendo nuevas posibilidades, siendo una de ellas el empoderamiento de las clases populares que determinó el establecimiento de los Estados del bienestar en cada país y la reducción de las desigualdades...Leer más (Vicenç Navarro)