El Papa prepara una estocada a fondo contra la pedofilia clerical

Luis Badilla en Religión Digital

La cumbre con obispos de todo el mundo será un verdadero punto de inflexión. Lo que hace falta son más acciones, reacciones, medidas y normas. Aunque la tormenta de la pedofilia clerical azota la vida de la Iglesia desde hace muchos años, pocos imaginaban el 13 de marzo de 2013, día de la elección del Papa Francisco, que se convertiría en un tema central del pontificado del nuevo obispo de Roma, el argentino Jorge Mario Bergoglio.

Más aún, realmente muy pocos imaginaban que la cuestión sería decisiva en el “cómo” sería recordado en la historia de la Iglesia el nuevo Papa. Para decirlo de manera sencilla y directa: sin duda en el futuro se recordará como algo fundamental del papado de Francisco la reforma de la Iglesia a la que se encuentra abocado desde el primer día, pero recordaremos sobre todo – como algo mucho más relevante – …

 

Más aún, realmente muy pocos imaginaban que la cuestión sería decisiva en el “cómo” sería recordado en la historia de la Iglesia el nuevo Papa. Para decirlo de manera sencilla y directa: sin duda en el futuro se recordará como algo fundamental del papado de Francisco la reforma de la Iglesia a la que se encuentra abocado desde el primer día, pero recordaremos sobre todo – como algo mucho más relevante – el magisterio y las decisiones del Pontífice destinados a controlar estructuralmente la pedofilia clerical, llevando a la Iglesia a una rápida sanación, aunque gradual, y a una renovación urgente y necesaria.

Dicho de una manera aún más clara: el santo Pueblo de Dios, pero también la opinión pública fuera de los límites de la Iglesia Católica, recordarán al actual pontificado sobre todo por la manera como actúe en el ámbito de los abusos sexuales que desde hace demasiado tiempo tortura y humilla la vida de la Iglesia, porque dentro de ella misma, durante décadas, hubo muchos que cerraron los ojos frente a los pedófilos y los ocultamientos.

Todo esto significa que el encuentro de febrero de 2019 en el Vaticano, de todos los Presidentes de las 112 Conferencias Episcopales y de otros organismos de coordinación eclesial continental y regional con el Santo Padre, será una de las citas más importantes de todo el pontificado, y en definitiva será probablemente mucho más determinante que un Sínodo extraordinario, como muchos habían pedido.

De la cumbre de febrero se espera que sea un verdadero punto de inflexión, radical, convincente, estructural y urgente. Y lo que está en juego es la credibilidad de la Iglesia y del Pontífice. Es de desear que ninguna prepotencia o arrogancia, ningún clericalismo polvoriento, ninguna irresponsable superficialidad, considere que es suficiente realizar un encuentro de análisis, una romería de oradores y una declaración final para cambiar las cosas. Nada de todo eso sirve en este momento. Lo que hace falta son más acciones, reacciones, medidas y normas.     Leer más