Dos pueblos y dos Estados: la línea inquebrantable de los Papas y de la Santa Sede

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El llamamiento del Papa León XIV sobre Oriente Medio, durante el Ángelus del 16 de agosto, en Castel Gandolfo, es el último de una larga serie de declaraciones realizadas en los últimos ochenta años por los pontífices y la Santa Sede. Una postura arraigada en el tiempo, señalada como la única vía para una paz «justa y duradera» para Israel y Palestina

(Salvatore Cernuzio, Vatican News).- La solución de dos Estados es y sigue siendo la única vía posible para la paz entre Israel y Palestina. Los Papas han cambiado, al igual que la situación en Oriente Medio, que, tras el 7 de octubre de 2023, experimentó una dramática escalada y evolución de la violencia y la secesión. Sin embargo, la línea diplomática de la Santa Sede durante los últimos ochenta años ha sido y sigue siendo inamovible: «dos Estados», el único horizonte para garantizar la justicia y una paz justa y duradera. El último intento de reafirmar con firmeza esta posición histórica, que se ha mantenido durante décadas, se vio frustrado por el rechazo categórico del gobierno israelí.

«Hago un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que garantice el progreso hacia la solución de dos Estados, por una paz justa y duradera», declaró el Papa León XIV, durante el Ángelus, en Castel Gandolfo, el domingo 16 de agosto, tras condenar los abusos y la violencia contra los palestinos en Cisjordania. El Pontífice pidió que se acelere el proceso para que este proyecto —formulado en 1947 con el plan adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas para la partición del Mandato Británico de Palestina en dos Estados— pueda finalmente hacerse realidad.

Una doctrina diplomática profundamente arraigada
Desde la solicitud inicial de internacionalización de los lugares santos de Jerusalén en 1947, la solución de dos Estados se ha convertido en la piedra angular de la doctrina diplomática de la Santa Sede respecto al conflicto israelí-palestino desde la década de 1980. Esta postura inquebrantable, ciertamente no dictada por reacciones emocionales ante las numerosas escaladas, sino arraigada en el tiempo, ha sido constantemente revitalizada por los Papas… Leer más (Salvatore Cernuzio)