Religión Digital
José Manuel Vidal
· “Monseñor Pérez está optando por el clero de los nuevos movimientos”
“Se prescinde de los sacerdotes mayores, sin mostrarles aprecio alguno”
”Piden al prelado que aplique su lema: “Ut omnes unum sint”
La gestión pastoral de monseñor Francisco Pérez González al frente de la archidiócesis de Pamplona está generando malestar y polémica. Y lo que es peor, división entre el clero. Eso es al menos lo que se desprende del escrito que un grupo de sacerdotes diocesanos ha enviado a Religión digital con petición expresa de anonimato. En él, denuncian, entre otras cosas, que "después de los dos primeros años de observación, el arzobispo lleva ya otro año tomando decisiones muy arriesgadas".
Una de las que más preocupa al clero navarro es que "monseñor Pérez está optando por el clero adscrito a los nuevos movimientos: neocatecumenales, Opus, milicias de Santa Maria, sacerdotes del Apostolado de la Oración, Peregrinos eucarísticos, Identes, etc." Y todo ello "en detrimento del clero diocesano".
Y el grupo de curas diocesanos pone ejemplos concretos: "Hace un año nombró para casi todos los cargos diocesanos a sacerdotes jóvenes de esos movimientos, bastantes procedentes del seminario de Toledo, acumulando en algunos de ellos responsabilidades de parroquias importantes y delegaciones diocesanas".
Más aún, "apenas ha dado cargos de curia a sacerdotes estrictamente diocesanos, aunque los haya en buena edad, moderados teológicamente, con mayor experiencia y mejor preparación intelectual".
Curas mayores relegados
Los curas constatan que "lógicamente, esto no ha sentado bien en la generación de sacerdotes de mediana edad", pero "el descontento es todavía mayor en la generación de sacerdotes mayores que recibió el Concilio Vaticano II con tanta ilusión". Y es que a esos sacerdotes "no se les valora el excelente trabajo pastoral que realizaron y, además, se prescinde de ellos alegremente, sin mostrarles aprecio alguno, más allá de algunos formalismos vacíos".
El comunicado, que cuenta con la adhesión de sacerdotes con peso y prestigio entre el clero navarro, reprocha a monseñor Pérez otras decisiones tomadas "por su cuenta y riesgo y sin contar con nadie". Por ejemplo, "crear, hace dos años, un Seminario neocatecumenal ‘Redemptoris Mater' , ubicar a sus alumnos (solo uno es navarro) este curso en una parte del Seminario o erigir un monumento al Corazón de Jesús".
A los curas les duele especialmente que todas estas medidas las haya adoptado su arzobispo "sin consultar al Consejo del Presbiterio, al que se limita a informar de hechos consumados, al tiempo que pide excusas por no haberlo consultado antes". Y si al Consejo Presbiteral lo margina, "el Consejo Diocesano de Pastoral con presencia del laicado no lo ha erigido todavía".
Un colegio diocesano innecesario
Para ahondar aun más "en este clima de escasa corresponsabilidad eclesial", los curas navarros denuncian que "se ha producido en estos días un hecho que va a profundizar aún más la división entre el clero de Navarra entre jóvenes y mayores y entre diocesanos y adscritos a movimientos".
El hecho es que "hace dos semanas, el Obispado anunció en un periódico de Navarra la creación de un Colegio Diocesano en uno de los pabellones del Seminario que estaba infrautilizado. A los pocos días, precipitadamente, sin respetar plazos y método de trabajo, convocó al Consejo Presbiteral para que diera su consejo respecto a la creación del citado Colegio. Las incorrecciones de la convocatoria se superaron en el transcurso de la sesión. Tres cargos de la Curia defendieron el proyecto del colegio con información insuficiente y sesgada. Sobre todo la intervención del ecónomo diocesano, un sacerdote del Opus Dei, fue descaradamente partidista".
El ecónomo "expuso con dramatismo la necesidad de reformas en el semisótano del edificio, aspecto que poco tenía que ver con el tema del colegio objeto del debate, pero que servía muy bien para confundir. Y, además, avanzó unos datos sobre el coste de las obras del colegio a la baja, nada realistas, para defender que la creación del Colegio no iba a ser gravoso a la diócesis, asegurando que con las cuotas voluntarias de los alumnos se iban a sufragar las obras de adaptación del edificio".
En esa misma reunión, "la intervención de un religioso con experiencia docente aclaraba que un colegio concertado no da dinero para obras y que, por lo tanto, el tema económico había que solucionarlo por otro lado".
Además, durante el debate, "varios consejeros subrayaron que no se necesitaba un colegio religioso más en Pamplona y su comarca, donde hay trece colegios de instituciones religiosas con suficiente pluralismo dentro del espíritu cristiano y católico".
A pesar de los argumentos de los opositores y "sin tiempo para un debate más amplio, se procedió a una precipitada votación. El resultado fue muy ajustado, pues los votos afirmativos( 25) fueron menos que la suma de los negativos, blancos y nulos (28)". Pero, " a pesar de los pesares, el arzobispo y la curia sacaron adelante un proyecto ni suficientemente debatido ni mayoritariamente aprobado por el clero de base".
Los curas navarros terminan su denuncia con una alusión directa y explícita a monseñor Pérez: "El Arzobispo tiene por lema episcopal "ut omnes unum sint", pero con proyectos como éste no compartido, sino forzado con toda la presión institucional, es muy difícil avanzar hacia una unidad humana y eclesialmente madura".