Trabajar hoy por los Derechos Humanos: apuntes a un debate abierto

La visualización de los Derechos Humanos en el mundo actual – o la observación del mundo desde esta óptica – nos lleva a diferentes abordajes que pueden dar interpretaciones distintas.

La realidad puede imponer un manto de pesimismo que nos lleven a concluir que los derechos humanos han caído en una profunda crisis, que hacen imposible su realización. Secuestrados por la retórica de los discursos oficiales no van más allá de una verbalización políticamente correcta sin intención de aplicarlos a la realidad.

Declaraciones, pactos, instrumentos parecen haber perdido su eficacia como garantía del respeto y obligación de cumplimiento. Las agendas gubernamentales los acomodan a los intereses políticos y coyunturas más como herramienta interesada que como piedra angular en las relaciones intergubernamentales y el desarrollo interno de cada país.


Nuevos actores no gubernamentales intervienen en el protagonismo para incorporar o, en la mayor parte de los casos, ignorar los Derechos Humanos en su intervención. Empresas transnacionales, con un poder mayor que muchos Estados, grupos armados y todo un aparato ideológico articulado a través de los medios de comunicación y propaganda masivos.

La vigencia o no de los Derechos Humanos depende de amenazas concretas. A ellas se han venido sometiendo desde hace diez años, bien por la reacción que imponía la seguridad como valor absoluto enfrentada a derechos, bien por la existencia de un terrorismo internacional. Actualmente, son necesidades y obligaciones imprescindibles la degradación de valores asociados a los Derechos Humanos, la democracia como apelativo demagógico en vez de espacio de participación, confrontación y control, y la necesidad de responder al desarrollo y creación de nuevos grupos de derechos que la dialéctica de la historia siempre impulsó.

Estas premisas para un debate pueden trasladarse a temas concretos o espacios geopolíticos. Aquí expongo algunos que, si bien globales, inciden en áreas y preocupaciones concretas de IPES Elkartea.

Afrontar estos y otros temas desde la óptica de los derechos humanos implica tener en cuenta parámetros diferentes y enfocar nuestra mirada hacia lugares y sobre todo personas que muchas veces se difuminan en el análisis político o económico y también en el de la Cooperación al Desarrollo.

Las voces serán distintas y los resultados diferentes.

 

Mujeres y Derechos Humanos

En 1995, la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer adopta la declaración y Plataforma de Acción de Beijing que confirma que los derechos de las mujeres son Derechos Humanos.

Esta afirmación, lejos de ser plasmada en la realidad plantea un camino lleno de retos para los Derechos Humanos:

En lo político, el desarrollo de políticas públicas de protección y consecución de la igualdad de género. En lo social, la superación de la violencia contra las mujeres y la superación de estereotipos ofensivos y actitudes discriminatorias. En lo personal, la coherencia que implica incorporar la dimensión de género en nuestro modo de ver, entender y actuar individual y socialmente.

 

Crisis y Derechos Económicos, Sociales, y Culturales (DESC)

En el año 2000 La Asamblea General de Naciones Unidas proclamó los Objetivos de Desarrollo del Milenio a cumplir para el 2.015. A cinco años vista sabemos que no se cumplirán, y que la crisis económica se ha llevado por delante algunos avances dentro de estos ocho puntos.

Ante la crisis financiera los gobiernos e instituciones reaccionaron con rapidez aportando fondos millonarios a bancos y entidades financieras, Se ha hecho lo contrario con los Objetivos del Milenio, que tienen que ver con Derechos Humanos universales de millones de personas.

La necesidad de elevar a rango de obligación jurídica los DESC tiene un previo que implica la aceptación de estos, no como algo relegado a la bondad del Estado – según las circunstancia o la generosidad social o individual a través de la caridad ocasional o la responsabilidad de las ONG – sino la reivindicación de su cumplimiento estricto y la reacción ante su violación.

 

Conflictos y posconflictos

La ausencia de derechos tanto Civiles y Políticos como Económicos Sociales y Culturales son fuente de conflictos en el espacio de regímenes autoritarios o de democracias limitadas o formales. Devienen en violencias de distinto grado, y que a su vez son causa y efecto de nuevas violaciones de derechos. Las poblaciones que los sufren son a su vez protagonistas calladas, utilizadas retóricamente para justificar la existencia de la confrontación y deslegitimar al contrario.

La superación del conflicto hace necesaria la recuperación de derechos de estas mayorías, en las que las mujeres tienen un papel protagonista.

El fortalecimiento de la sociedad civil, la reconstrucción de la sociedad basada en derechos, la articulación democrática de la participación y la gobernabilidad a través de un Estado garantista y eficaz, son elementos de superación de los conflictos que debe tener en cuenta tres elementos en la resolución verdad, justicia y reparación.


Degradación medioambiental

Los límites que la naturaleza impone a un crecimiento ilimitado hacen que el dominio de las fuentes de recursos naturales sean elemento de confrontación y estrategia de acumulación y dominio.

Esto nos lleva a una distribución desigual que provoca la crisis alimentaria y de acceso a recursos necesarios para una vida digna a escala planetaria.

El medio ambiente también se manifiesta a través de desastres naturales o síntomas de una degradación que se manifiestan de manera más grave en sus consecuencias en las sociedades del Sur más desfavorecidas.

Se impone una valoración ética y moral desde los fundamentos básicos y universales de los Derechos Humanos. Conocer, comprender, interpretar y actuar son cuatro premisas para intervenir en la complejidad y a la vez en la urgencia que plantea el problema. Visibilizar a los sectores sociales que sufren las consecuencias de los conflicto es un elemento clave para abordar esta cuestión.


Migraciones, xenofobia y racismo

Las sociedades empobrecidas y amenazadas han obligado a las personas que aún conservan la posibilidad de movilidad a buscar un horizonte de supervivencia en otras más desarrolladas, aun a riesgo de perder la vida.

El abandono de su espacio vital – cultura, relaciones de afecto y solidaridad, desarrollo personal y social – es la renuncia ante la incertidumbre de una sociedad de acogida que cada vez ve más como amenaza que como oportunidad un fenómeno, que por otra parte ha estado siempre presente en la historia y que nos hace a todos emigrantes en diverso grado.


Diversidad Cultural versus poblaciones indígenas

Exterminación, asimilación o preservación son las opciones que se presentan a las culturas originarias que afrontan de otra forma su manera de ser, hacer y vivir.

Aunque exista un discurso respetuoso e incluso marcos legales que amparan sus derechos, la realidad es la existencia de múltiples amenazas cuando no una persecución cruel que aboca a comunidades enteras a la desaparición por exterminio.

¿Cómo afrontar esta realidad desde un Enfoque de Derechos Humanos que incluya intrínsecamente la visión de género, y un relativismo cultural que respete los mínimos irrenunciables de la dignidad humana?

Las concepciones etnocéntricas de los Derechos Humanos tendrían que ser tamizadas desde la visión de estos como producto cultural que permitan la universalización con respeto a la diferencia.

Sin duda quedan muchos otros espacios, temas e inquietudes para incorporar a este debate abierto, y también la profundización en los puntos que planteo. Un trabajo apasionante en el que combinar la reflexión con la acción para preservar los logros conseguidos y  alcanzar nuevas metas.  

 

Fernando Armendáriz