¿OTRA IGLESIA ES POSIBLE?

Cartas al Director

 

 Diario de Noticias de Navarra 

Con el verano, es habitual en la diócesis hacer públicos los nuevos nombramientos de párrocos. Para la presidencia de nuestra comunidad ha sido designado un nuevo presbítero y diseñada una nueva configuración la unidad parroquial.

 

En todo el proceso hemos constatado con dolor que no se ha tenido en cuenta a los laicos de la parroquia; no se nos ha preguntado, ni siquiera para pulsar la situación, las necesidades y o el estado de los proyectos pastorales. Debemos creer que se ha hecho todo por nosotros, pero sin nosotros.

 No nos consideramos más importantes que otras parroquias navarras, pero suponemos que nuestra experiencia es similar a la de muchas otras. Tampoco estamos exentos de responsabilidad en cuanto acontece y por eso reflexionamos. ¿Puede el Espíritu Santo iluminar a todos, independientemente de su función dentro de la Iglesia? ¿Pedimos demasiado al solicitar que se nos consulte o considere a la hora de tomas decisiones? Los laicos, ¿Hacemos bien al callar lo que podemos aportar a una evangelización para el siglo XXI?

 


Como colectivo humano, los cristianos necesitamos organizarnos. Como creyentes, no debemos hacerlo de cualquier manera: nuestras instituciones deben estar al servicio de las personas y del Evangelio de Jesucristo. Nuestra Iglesia es semilla e inicio del Reino de Dios, de una nueva manera de ser personas y relacionarnos entre nosotros y con Dios. ¿Tienen en cuenta las estructuras actuales a todas las personas? ¿Son posibles relaciones cristianas desde posiciones de superioridad? En fin, ¿Podemos ser ciudadanos adultos de nuestra Iglesia?

 

La Iglesia no es una democracia; es una fraternidad. La Iglesia no debe ser monárquica; es apostólica. En la Iglesia se deben tomas decisiones; pero hay muchas maneras de hacerlo. Mientras llega su perfección gloriosa, que sólo acontecerá la final de los tiempos, es tarea de todos buscar su permanente reforma y colaborar en la misma, en fidelidad al Espíritu que habita en ella y en el corazón de cada uno de los fieles.

 

Amamos a nuestra Iglesia. Para que la voz de sus laicos sea escuchada, hace falta revitalizar las estructuras actuales, tanto los consejos parroquiales como el Consejo Pastoral Diocesano. Deseamos trabajar juntos, en una Iglesia en que haya sitio para todos, y unidos por la fe que nos transforma. ¿Es esto posible?

 José Luis Lizarraga, Rosa María Canals y Elisenda FlamariqueEn representación del grupo de laicos de la parroquia de Mutilva Baja