Aradillas: Más sobre ¿san? Juan Pablo II

Antonio Aradillas
Religión Digital

Son muchos, y cada día parecen ser más, los católicos en desacuerdo con la elección para haber sido elevado a los altares de la Iglesia universal, precisamente al todopoderoso Juan Pablo II, Supremo Pontífice
Las últimas noticias, como la de «Escándalos sexuales en la Iglesia de Polonia», son y serán desgraciadamente tan solo penúltimas…

Por “canonizables” que hayan sido, o sean, multitud de católicos, el de haber superado -¡por fin!- cuantos obstáculos e impedimentos llevan consigo los respectivos procesos de beatificación-canonización, resultará de por sí, discutible. Difícilmente el asentimiento será universal, a favor del “sí” o del “no”, aún presente el dato de que en definitiva, y en la historia eclesiástica de los tiempos primeros, fue el pueblo-pueblo, y no sus representantes “oficiales”, el “canonizador”, que elevó a los altares los nombres, ministerios y oficios de sus “vida y milagros”.

Y es que la fe, el amor a la Iglesia, la adoración a Dios y más teniendo esta que pasar necesariamente por el servicio a los pobres, resulta de difícil valoración ni en los protagonistas, ni en quienes la institución canónica les encomendara su reconocimiento. De entre tantas conclusiones a las que es posible llegar, destaco en esta ocasión el dato de que, cuestionar si el beatificado o el canonizado lo fue con razón o sin ella, no es dogma de fe, por lo que el término “hereje” jamás estará al acecho de quienes piensen y actúen en sentido contrario al oficial o jerárquico, antes o después de las solemnes y caras –carísimas- proclamaciones y ceremonias rituales…Leer más…