Diario Público
Javier Pérez de La Cruz
Dos artículos sobre la situación de Grecia ante las elecciones.
La caída del Estado de bienestar griego
El ingreso real de los griegos ha caído alrededor de un 25% durante los últimos cinco años. A lo que hay que sumar subidas de impuestos generalizadas: del IVA (al 23%), de las viviendas, tabaco, alcohol… El empleo pasó del 10 al 27%, aunque la cifra se a reducido a 25 puntos porcentuales
ATENAS.- Los últimos de la cola no pueden ver todavía lo que hay para comer. Espaguetis, una ensalada, una pieza de fruta y un trozo de pan es el menú de hoy. Hasta 1.500 personas pasarán, como todos los días, por el centro de distribución de comida que el ayuntamiento de Atenas pone en marcha cada jornada. Jóvenes, adultos y ancianos llenan las pocas mesas del patio exterior. “Viene gente muy diferente, inmigrantes, pero también muchos griegos”, dice una de las empleadas.
Antonis es uno de ellos. Cuenta que la pensión no le llega para cubrir los gastos y que necesita de vez en cuando conseguir algo de comida gratis. “Llevo ya viniendo desde hace años”, dice el anciano de pelo blanco. El pasado mes de noviembre se anunciaron nuevos recortes de pensiones.
El de Antonis no es más que un ejemplo de cómo se ha derrumbado la calidad de vida de miles de griegos desde que en 2010 se comenzaron a implantar las rígidas medidas de austeridad como consecuencia del rescate financiero por parte de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, la famosa Troika. El ingreso real de los griegos ha caído alrededor de un 25% durante los últimos cinco años. A lo que hay que sumar subidas de impuestos generalizadas: del IVA (al 23%), de las viviendas, tabaco, alcohol… El empleo pasó del 10 al 27%, aunque la cifra se a reducido a 25 puntos porcentuales.
Nikos Zahariadis, profesor de la Universidad de Alabama, que ha estudiado las políticas implementadas durante la “época de la austeridad”, lo resume así: “Para que te hagas una idea, el desempleo y la reducción del crecimiento económico se aproxima a los niveles de Estados Unidos y Alemania durante la Gran Depresión de la década de 1930. Da mucho miedo”.
La sanidad en estado crítico
La sanidad es uno de los campos que más está sufriendo. “Los hospitales están empezando a experimentar falta de materiales esenciales, algunas medicinas pero principalmente necesidades prácticas como vendas, papel higiénico… Son consideradas menos importantes y, debido a los presupuestos más reducidos, son las primeras que desaparecen”, añade el profesor.
Nikos Zahariadis, quien curiosamente comparte nombre con el que fue secretario general del Partido Comunista durante la Guerra Civil Griega, asegura que “las empresas privadas no han conseguido llenar ese vacío” y cree que la férrea resistencia que han planteado los empleados públicos contra los recortes también ha reducido “el acceso a unos servicios de calidad”.
El caso es que desde 2011 el Estado no contrata nuevo personal sanitario y las jubilaciones no se están reemplazando. Las autoridades lo justifican en que el número de pacientes está descendiendo, extremo negado por médicos y enfermeros.
“Lo que está sucediendo es que desde 2010 cada vez más gente, al perder el empleo, se queda excluido del sistema de salud pública”, explica Tasos Yfantis, de la ONG Médicos del Mundo. Si se pasa un año desempleado o si se dejan de pagar las contribuciones, uno se queda fuera del sistema público. Según datos oficiales, a cerca de tres millones de griegos, es decir, aproximadamente uno de cada tres, les ha pasado. “Tradicionalmente nosotros solo teníamos que tratar a inmigrantes, sintecho…, que eran los que no tenían ningún recurso, pero en los últimos años muchos griegos han comenzado a venir. Sobre todo personas con enfermedades crónicas”.
Una de las clínicas de Médicos del Mundo se encuentra a escasos 100 metros del comedor social del Ayuntamiento de Atenas. No pocos de los pacientes entran en la clínica con las bolsas de plástico llena de espaguetis y ensaladas gratuitas. “Lo que nosotros vemos es que la gente no se puede costear la sanidad -prosigue Yfantis-. La gente tiene otros gastos, la casa, los impuestos, y decide ahorrarse la sanidad».
Esto ha provocado la proliferación de una sanidad alternativa proporcionada por ONG u otros colectivos sociales. Solo el año pasado Médicos del Mundo atendió a 49.000 personas. En 2012 y 2013 Médicos Sin Fronteras respondió a la “situación de emergencia” de los sintecho en Atenas. También MSF tuvo que intervenir para erradicar el brote de malaria de Laconia, al sur del país, que reapareció tras 40 años. A esto hay que sumarle otras clínicas sociales independientes, como los centros autogestionados en el barrio de Exarchia, que atienden a inmigrantes y cualquier persona que lo necesite.
Reacción gubernamental
El gobierno griego de Antonis Samarás presume de una incipiente recuperación económica. El país cerró 2013 con un superávit primario (sin añadir los intereses de la deuda) del 0,8% del PIB. Y en los últimos presupuestos que se aprobaron antes de convocar elecciones se volvió a planificar otro superávit primario. Asimismo, el paro ha comenzado a bajar, del 27 al 25%. Y en cuanto a la sanidad, se ha aprobado un plan para dar cobertura a quienes han quedado excluidos del sistema público.
Estos son los datos, pero también hay matices. “La abrumadora mayoría de nuevos empleos se han creado en el sector privado, donde los despidos son mucho más sencillos”, asegura el profesor Zahariadis. Y “el nuevo plan sanitario es un buen paso, pero se trata de una iniciativa muy compleja y muy difícil de implementar”, sostiene el trabajador social de Médicos del Mundo. Yfantis añade que se necesitan 47 órdenes ministeriales para poder llevarlo a cabo y que en la práctica nada ha cambiado. “En las montañas, a cinco horas de distancia de Atenas, hay ancianos que no han visto un médico en dos años”.
Mitos sobre Grecia y sobre Europa
El pensamiento económico dominante, que no es otro que el neoliberalismo, tiene su propio argumentario que utiliza constantemente para crear estados de ánimo que hagan más tolerables y aceptables sus propuestas, que siempre implican sacrificios para las clases populares. Estos argumentarios se repiten a través de los mayores medios de información y persuasión, convirtiéndose en la sabiduría convencional del país. Es decir, las “obviedades” promovidas por el pensamiento económico dominante se aceptan sin más, marginando a aquellos autores que las cuestionan. Estas “obviedades” son repetidas miles de veces por economistas mediáticos que intentan rezumar una seguridad que quiere aparentar competencia.
En cada una de estas obviedades, la evidencia que las avala es muy escasa, cuando no prácticamente nula. En realidad, tal evidencia (fácilmente accesible, por cierto) muestra su falsedad. Veamos varias de ellas, mirando primero lo que la sabiduría convencional dice y contrastándolo después con la evidencia que la contradice.
Primera supuesta obviedad. El problema de la Eurozona es que le falta liderazgo. No hay una figura o un poder político que lidere dicho proyecto. Le puedo citar un número largo de “gurús mediáticos” que, con un tono grave en su voz, resaltan esta falta de liderazgo como un problema mayor. Cualquier analista de las políticas públicas que están aplicando la mayoría de instituciones europeas (el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo), así como los gobiernos de la Eurozona, observará una gran coincidencia en la mayoría de ellas, resaltando las políticas de recortes del gasto público (lo que popularmente se llaman “los recortes”) y de reformas estructurales encaminadas a rebajar los salarios. Y dirigiendo todas ellas está el gobierno alemán dirigido por la Sra. Merkel, que está liderando las políticas públicas de la Eurozona. A pesar de la enorme evidencia de que estas políticas están causando un enorme daño a las clases populares, estas se están llevando a cabo bajo la supervisión y el mandato del gobierno Merkel. ¿Qué más muestras quieren ver de que existe tal liderazgo? Ni un solo país se ha rebelado frente a estas políticas, por mucho que de vez en cuando aparezcan voces tímidas de protesta.
Segunda supuesta obviedad. Las políticas “irresponsables” de los países periféricos de la Eurozona (los llamados PIGS) están llevando a la Eurozona a un desastre, abriendo la posibilidad de que el euro colapse. Se recordará que el colapso del euro ha sido durante estos últimos años un temor promovido por los economistas neoliberales (y sus aliados, los economistas socioliberales), que constantemente alertaban de que, a no ser que los países periféricos actuaran más responsablemente (es decir, que se recortara más y más el gasto público y se bajaran más y más los salarios), el euro caería. De nuevo, les puedo citar a numerosos gurús mediáticos que estaban ya calculando el día y hora en el que el euro caería.
Pues bien, el euro no cayó, ni siquiera estuvo en peligro de caer, como indiqué en medio de la histeria del supuesto colapso (ver “Causas y consecuencias del euro”, Público, 26.07.12). Y la causa de que no hubiera ningún peligro de que cayese era muy fácil de ver. Al capital financiero alemán, el eje del poder financiero (y político) europeo, le iba pero que muy bien la continuidad del euro, con este desequilibrio de fuerzas dentro de la Eurozona. En realidad, no le podía ir mejor. Estaba creando un flujo de dinero de la periferia al centro que beneficiaba al establishment financiero y económico alemán. El euro, lejos de estar muriendo, tenía una salud muy robusta.
Tercera supuesta obviedad. La victoria de Syriza en Grecia podría llevar a que Grecia fuera expulsada de la Eurozona. El programa de Syriza, que amenaza con reestructurar la deuda, e incluso impugnar un componente de ella, causará su expulsión. Esto lo habrá leído usted en los mayores medios miles de veces estos días. Todos los gurús mediáticos, incluyendo el gurú de El País, el Sr. J.C. Díez, lo han estado vaticinando. Y las voces conservadoras y neoliberales (incluyendo socioliberales) que dominan las tertulias están ahora augurando que Grecia terminará siendo expulsada. Y como prueba de ello se remiten a las declaraciones del Ministro de Finanzas alemán, de portavoces del FMI y un número largo de portavoces de la sabiduría convencional. Es el nuevo dogma mediático y político.
Pues bien, les aseguro que lo último que la banca alemana desea es que Grecia se vaya del euro. Y si no, esperen y lo verán. Y la causa de que a Grecia no la echarán de la Eurozona es que, si ello ocurriera, la banca alemana tendría un enorme problema. Alemania tiene invertidos 700.000 millones de euros en los PIGS, Portugal, Irlanda, Grecia y España (200.000 millones en este último). Esto es mucho dinero. Si Grecia es expulsada, es lógico que Grecia no pague esta deuda. Y el que tiene entonces un grave problema no es Grecia, sino Alemania. En realidad, todo el rescate a la banca española (para el que la UE ofreció hasta 100.000 millones de euros) era para pagarle la deuda a la banca alemana (como así constó en los discursos en el Parlamento Alemán, en el momento en que se tenían que aprobar tales fondos).
La victoria de Syriza significaría un paso para redefinir la dinámica Sur/Norte dentro de la Eurozona, lo que conllevaría por definición redefinir las relaciones de poder dentro de la Eurozona. En realidad, Grecia y España tienen más poder del que han tenido el coraje de utilizar. Y el poder es que deben muchísimo dinero prestado a Alemania, que este país no puede perder, lo cual ocurriría si estos países no pagaran. Si usted, lector, debe 100.000 euros a un banco y no los puede pagar, usted tiene un problema. Pero si usted debe 100.000 millones al banco y usted no los puede pagar, el banco tiene un gran problema. Y Alemania es plenamente consciente de ello. Ni que decir tiene que ahora todos los neoliberales y socioliberales se han movilizado para que Syriza no gane. Y utilizarán todo tipo de argumentos. Pero ello es parte de una narrativa que, como algunos hemos ido denunciando, carece de credibilidad. Así de claro.