La voz de las mujeres en la aurora pascual: entre la memoria del Evangelio y los desafíos actuales

Religión Digital

El nombramiento de Sarah Mullaly como arzobispa de Canterbury y las supuestas declaraciones de León XIV sobre el cierre del sacerdocio femenino han reavivado el debate sobre el lugar de la mujer en la Iglesia

En los relatos de la Resurrección de Cristo se encuentra una de las afirmaciones más revolucionarias del cristianismo primitivo: las primeras testigos del acontecimiento fundante de la fe no fueron los apóstoles, sino las mujeres. María Magdalena, junto a otras discípulas, acude al sepulcro (Mc 16,1-8; Mt 28,1-10; Lc 24,1-12; Jn 20,1-18), descubre la tumba vacía y recibe el encargo de anunciar la Buena Noticia. En el Evangelio de Juan, el Resucitado le dice explícitamente: “Ve a mis hermanos y diles…” (Jn 20,17). En un contexto cultural donde el testimonio femenino carecía de valor jurídico, el Evangelio sitúa a las mujeres como portadoras del primer anuncio pascual. No es un detalle menor, sino una clave teológica de enorme alcance: han convivido con el Señor, han sido testigos de su Resurrección y han sido enviadas por el mismo Cristo…  Leer más (Javier Gil Quintana)