El Salto
Confieso que escribir sobre la actual expedición a la cara oculta de la Luna me obliga a atravesar una biografía entera marcada por la fascinación. Desde aquel 20 de julio de 1969, cuando la misión Apolo 11 llevó a Neil Armstrong a pisar nuestro satélite, he participado, como tantas otras personas, de una auténtica “astronautofilia”, alimentada por novelas, películas y reportajes que celebraban la llamada “conquista del espacio”. Sin embargo, hoy siento una incomodidad creciente que se convierte en rechazo abierto de esta nueva carrera lunar.
Se habla de instalar bases permanentes en la Luna, como si la expansión fuera un destino inevitable de la humanidad, mientras en la Tierra seguimos siendo incapaces de garantizar algo tan básico como el acceso universal a una vivienda digna. La promesa de habitar otros mundos contrasta brutalmente con nuestra incapacidad para vivir justamente en este. Se nos habla también de explotar recursos lunares, proyectando más allá de la atmósfera una larga historia de extractivismo. La Luna aparece, así, como una nueva frontera disponible, una extensión del mismo impulso que ha devastado territorios y comunidades en la Tierra para sostener modos de vida claramente insostenibles… Leer más (Imanol Zubero/Sociólogo)