LAS NUEVAS CASANDRAS. RECONOCIMIENTO Y PROFECÍA DE LAS MUJERES EN LA IGLESIA CATÓLICA

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Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.» Jn 13,7

El grito de Casandra

En la Iglesia católica no es lo mismo ser mujer que hombre, a la vista está por el informe de la comisión Petrocchi (4 dic 2025) sobre el diaconado femenino. Ser mujer en la Iglesia católica es ser un “otro” al servicio de la organización y la pastoral, pero nunca sujeto autónomo de decisión y participación ejecutiva. Las mujeres no pueden ser jerarquía. Esto lo determina el canon 1024 del Código de Derecho Canónico, el único canon de todo el código que específica como obligatoria la condición de varón para un servicio o ministerio ordenado a la comunidad. Ser mujer es también ser “invisible” institucionalmente hablando, pues existe una participación de las mujeres en tareas de servicio y cuidado como la catequesis, limpieza y cuidado de las parroquias, en Cáritas y otras instituciones de los arciprestazgos y las diócesis, trabajos imprescindibles para el sostenimiento de la Iglesia, pero siempre desde un plano velado y no reconocido que muestra una sobreexplotación del trabajo de las mujeres por la institución. Se confunde frecuentemente la ausencia de visibilización con la ausencia de participación. La invisibilización se refiere a el hecho de ser, como colectivo, presencia ignorada, entendiendo presencia como experiencia de fe, palabra autorizada y discernimiento comunitario… Leer más (Silvia Martínez Cano)