«La libertad de preservar, transmitir y enseñar la sana doctrina del Magisterio de la constante Tradición de la Iglesia y la verdad inmutable de Dios, la libertad para defender, ajustar y denunciar, incluso públicamente, los defensores de los errores o las innovaciones de la modernidad, el liberalismo, el Concilio Vaticano II y sus consecuencias«. Ésta fue una de las condiciones irrenunciables que han llevado a los lefebvrianos a decir «no» a la propuesta de Roma para regresar a la comunión, como anunció en su día Religión Digital y hoy confirma Andrea Tornielli en Vatican Insider.