EL REINO NO SE ANUNCIA SÓLO DESDE LOS AMBONES, SINO TAMBIÉN DESDE LOS ESCENARIOS, LOS DESPACHOS, LOS ANDAMIOS, LOS QUIRÓFANOS, LAS REDES SOCIALES Y LOS BANCOS DEL PARQUEJosé Luis Pinilla

feadulta.com

En esta hora en que los campanarios ya no marcan el pulso de la ciudad, en que las plazas se llenan de voces pero no siempre de sentido, el Espíritu Santo vuelve a descender, no en la bóveda de las catedrales, sino en las esquinas, en los cafés, en los grupos de WhatsApp y en los encuentros de barrio. Es Pentecostés otra vez, pero esta vez… en la calle.

Pentecostés no es el cierre de la Pascua: es su explosión. Es cuando el Espíritu irrumpe, no como brisa suave, sino como viento impetuoso que derriba los muros de nuestras rutinas eclesiales. Es cuando las lenguas de fuego no destruyen, sino que encienden, traducen, abren. Y es entonces, justo entonces, cuando comprendemos que no podemos seguir viviendo la fe por separado: religiosos por un lado, laicos por otro, comunidades dispersas como hojas sueltas de un mismo libro. Pentecostés nos empuja a encontrarnos, a escucharnos, a caminar juntos en la misma dirección. Porque el Espíritu no desciende sobre estructuras, sino sobre personas que se dejan conmover, incendiar, transformar… Leer más (José Luis Pinilla)