¿Esperar sin esperanza? A propósito de un papado ‘diferente’ y el miedo en una Iglesia polarizada

Religión Digital

Este papado “diferente” nos había hecho esperar tanto, que lo que ha cambiado nos parece muy poco para la necesidad que tenemos
Sus muchos gestos para cambiar la Iglesia y renovar la dinámica del Vaticano II, quedan muy limitados por el temor en una Iglesia polarizada
La Iglesia actual no puede atender a las necesidades del pueblo; tampoco ofrecer los sacramentos a los que los demandan y no tiene ministros para todas las comunidades. Y esa carencia global y esencial se mantiene después de los dos sínodos y de un papado reformador, pero que cada vez muestra más lo que puede y probablemente desea, pero no se atreve a hacer
Quizás la esperanza es la virtud más extraña y peculiar del ser humano. Que esperemos algo a partir de la experiencia que tenemos, a partir de la confianza que nos da lo que ya ha ocurrido, es comprensible. Lo extraño es seguir esperando cuando lo ya acontecido nos indica que no tiene sentido la esperanza. Somos irrealistas e ilusos, no optimistas, cuando mantenemos expectativas ya defraudadas y sin resquicios de que sean posibles… Leer más (Juan Antonio Estrada)