¿Deberíamos borrar definitivamente el nombre del Abbé Pierre?

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El borrado ha comenzado: la Fundación Abbé Pierre ha decidido cambiar de nombre. Emaús ha cerrado el monumento que le estaba dedicado en Esteville, cerca de Rouen, y va a cambiar su logotipo. Pero más allá de eso, se ha lanzado un vasto movimiento de cambio de nombre en todo el país. ¿Es necesario? ¿Es posible hacer otra cosa?
Pues el Abbé Pierre ha dejado su nombre – o el de su nacimiento Henri Grouès – en unas 300 calles, 150 carreteras, una veintena de plazas y parques, escuelas y colegios, paradas de autobús, placas conmemorativas… ¡en casi 600 lugares de Francia!
En Alfortville, en las afueras de París, donde el fundador de Emaús pasó los últimos años de su vida, el alcalde no ha tardado: la plaza Abbé Pierre se llamará Joséphine Baker. Y el busto del sacerdote será sustituido por una estatua de la cantante.
Tal como van las cosas, el nombre y el rostro de una de las figuras francesas más importantes de la posguerra habrán desaparecido por completo en unos meses.
Sic tránsito gloria mundi. Así pasa la gloria del mundo… Leer más (José Arregi)